Domingo, 3 Junio, 2012 - 18:11

Correo de nuestros lectores
Ayuda social, si; trabajo, también

En su nota, el autor analiza la situación del empleo en la Argentina, los desocupados, y la ayuda social.

Es cierto que existe una crisis económica que ya supera los niveles de “coyuntura” como dicen desde el gobierno, pero aún así hay muchos ciudadanos cautivos de sus propios temores, creyendo que con un “plan” de pocos pesos podrán salvar su situación. Con sueldos en “negro” existen trabajadores que, empujados por la necesidad aceptan “lo que venga” y por otro lado los empleadores que por necesidad unos o esquivos al cumplimiento de la ley otros, los obligan a cumplir las tareas con el pretexto de ser despedidos si reciben alguna denuncia desde la autoridad que controla el cumplimiento de las normas. Pero también es cierto que muchos de los empleadores no están en condiciones de afrontar las cargas sociales o impuestos de rigor por el bajo margen de competitividad en la comercialización de los productos, sumado a la baja en las ventas.



El más acuciante de los males que padece la Argentina sin dudas es el desempleo. Hoy las cifras nos ubican frente a una realidad que va destruyendo los cimientos de la sociedad. Existe una porción de pobladores que tiene un empleo y para los que manejan cifras, porcentajes o estadísticas se los conoce como Población Económicamente Activa, es decir que se la considera como la parte de la población total que está en condiciones de trabajar, entre los 18 y 65 años de edad.



Si tenemos en cuenta al último censo del INDEC, notaremos que de los 40 millones de argentinos, solo trabajan 14 millones, pero por más que los especialistas que van al Congreso a llenarnos de números raros quieran disfrazar la realidad, de estos 14 millones, tienen desempleo el 25 % según cifras oficiales y estos seres humanos, pues de eso se trata, por cada 1% de esos desocupados debemos aceptar que significan 150.000 personas (que no tienen ningún tipo de empleo), totalmente inactivas, es algo más de 3.500.000 de mujeres y hombres.



La historia no termina aquí, pues si observamos la planilla de “subocupados” o mejor dicho los que realizan changas y trabajan muchas menos horas semanales, suman aproximadamente 1.700.000 personas y los trabajadores ilegales o "en negro" 2.000.000 más. No se trata de ser derrotistas, o antioficialistas, o crueles opositores de un Gobierno, la realidad nos muestra que en Argentina tienen problemas de empleo 7 millones de ciudadanos, más de la mitad de la población económicamente activa.



A nadie escapa que cada persona con problemas laborales, tiene sobre sus espaldas la responsabilidad de velar por su familia que en la mayoría de los casos nunca es menor a 4 o 5 integrantes con esposa e hijos. Las consecuencias de esta crisis son fatales si hablamos de futuro ya que a las necesidades lógicas de un hogar, le sumamos el abandono de un régimen alimenticio lógico, la asistencia a los centros educativos con el consiguiente problema de aprendizaje que ponen a los niños al borde del analfabetismo por no poder asimilar las enseñanzas y de eso los Docentes saben mucho.



Es posible que algún “Medio” publique un aviso en donde requieran los servicios de algún desocupado, pero aún así, ese ciudadano ya no dispone del dinero para comprar el Diario y mucho menos las monedas para el ómnibus que lo lleve al lugar publicado, algo que los “estadistas no comprenden porque siempre tienen en sus billeteras “disponible” suficiente como para NO pensar en las necesidades de los pobres.



Es cierto que la década del noventa dejó un “tendal” de gente en la calle, pero también debemos aceptar que ya han pasado casi 10 años en donde la bonanza nos visitó y le cerramos la puerta como si fuéramos los nuevos ricos en un país que no posee reservas de ningún tipo. Ya es hora de blanquear la situación y dejar de incorporar a los datos fríos del INDEC a todos los que perciben entre $ 200 y $ 400 pesos como asalariados y reconocer de una vez por todas que nuestro país ha caído en un pozo económico profundo y del que solo podemos salir sincerando los números de cara a la situación que viven los ciudadanos.



El tiempo de las grandes fábricas que empleaban a miles de obreros, quedó en la historia y hoy la premisa será comenzar a generar la verdadera “cultura del trabajo” en los grupos familiares o las PYMES como lo hizo Alemania después de la segunda guerra mundial, apostando al esfuerzo, sacrificio y dignidad de su pueblo y no como ahora que vemos colas en los bancos para percibir unos míseros pesos que van a parar a cualquier lado menos a la solución del problema económico del hogar.



Quizá comience a cambiar la situación el día que una mitad de la población laboralmente activa no deba estar manteniendo a la otra mitad subsidiada, algo que produce divisiones muy graves en una sociedad que tiene el bidón de nafta en una mano y los fósforos en la otra. “Ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona”. Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.



(*) DNI 7788556 – Resistencia Chaco