Jueves, 31 Mayo, 2012 - 18:17

Alejandra Bonafini negó las acusaciones en su contra y aseguró "nunca tuve relación de cercanía" con Schoklender

La hija de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, fue acusada de ser miembro de una asociación ilícita que desvió fondos hacía la Fundación Madres.

María Alejandra Bonafini Pastor, hija de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, fue acusada hoy de ser miembro de una asociación ilícita que desvió fondos de la entidad, pero la mujer negó ese cargo, así como el de haber gestionado subsidios públicos para la asociación desde su cargo en el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, tal como ayer había dicho Sergio Schoklender.



Bonafini fue indagada por el juez federal Norberto Olavide, a quien le relató desde cuando y por qué está enfrentada con Schoklender, y le dijo que nunca estuvo en la Fundación ni conocía la empresa Meldorek y que supo de todos los problemas en la entidad una vez que se hicieron públicos, informaron a DyN fuentes judiciales.



Acompañada por varias Madres de Plaza de Mayo -pero no por Hebe de Bonafini- que desde un combi le gritaban "fuerza, fuerza", Alejandra llegó a los tribunales de Comodoro Py 2002 con su abogado, Omar Dib, y tuvo una única frase para los periodistas que la aguardaba: "Ustedes inventaron todo lo que tenían para inventar. Ahora yo voy a decir mi verdad al juez".



Oyarbide le detalló, en 189 fojas de expediente, la acusación de ser miembro de una asociación ilícita que desviaba fondos de la Fundación (de la misión "Sueños Compartidos") destinados a viviendas sociales y de la cual Sergio Schoklender era su jefe y Pablo Schoklender y el contador Alejandro Gotkin sus organizadores, por lo que están detenidos.



En concreto fue acusada de haber vendido en 2010 un departamento ubicado en la calle 44 número 1324 de La Plata, a un valor muy inferior al de mercado, a Meldorek, de la que Schoklender era dueño, por 25 mil dólares. Para la Justicia la transacción se habría hecho con fondos de la entidad, por lo que con la operación habría consentido el desvío de dinero.



Alejandra dijo que solo sabía que Meldorek hacía viviendas sociales pero no que era de Schoklender, de lo que se entera cuando el conflicto por la causa se hace público, y que la escritura de la venta la firmó Gotkin, presidente de la empresa.



También, recordaron las fuentes, está acusada por dos Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) por 79.780 pesos y que realizó un depósito de 50.000 dólares pero los justificó con la venta, en 2007, de un departamento por 83 mil pesos, por ahorros y un préstamo que tenía en una cuenta corriente.



Para avalar sus dichos presentó las escrituras de los inmuebles y sus recibos de sueldo desde que trabajaba en la ex empresa ENTeL.



Alejandra había presentado semanas atrás un escrito en el que sostuvo que "desconfiaba profundamente" de Sergio Schoklender por "sus manejos" cuando él era apoderado de la Fundación, y que la relación entre ambos "era de franco enfrentamiento".



"Independientemente de la relación de cercanía que Sergio Schoklender mantenía en su momento con mi madre, lo cierto es que nunca tuve relación de cercanía con él", agregó en el texto.



La mujer le relató hoy al juez que el conflicto comenzó en 2002 cuando Schoklender "le vendió un auto robado" a una amiga suya, por lo que comenzó a tenerle desconfianza, aunque, resaltó, desde antes de eso no le tenía simpatía porque tenía una forma de vida ostentosa.



Agregó que su enemistad con Schoklender era tan manifiesta que dejó de ir a la ronda de las Madres los jueves en Plaza de Mayo para "no cruzarse con él", señalaron los voceros.



Sobre su relación con la Fundación dijo que nunca estuvo allí y que ella primero colaboró en el área de prensa de la Asociación Madres, y que luego le pagaban un sueldo de entre 2.500 y 3.000 mil pesos para cubrir los gastos del viaje diario de La Plata al centro porteño, añadieron las fuentes.



También dijeron los voceros que la mujer sostuvo que supo de los problemas en la Fundación "una vez que se hicieron públicos" y que cuando eso ocurrió se preocupó de hacerle llegar a su madre, a través de terceras personas, que "resguarde la documentación de la entidad", tras lo cual Hebe prohibió el ingreso al lugar de cualquier persona.



A la vez, sostuvo que cuando eso ocurrió se descubrió que las cámaras de seguridad de la Fundación "eran monitoreadas por Pablo Schoklender desde su casa", ante lo cual "fueron desconectadas con las computadoras y guardadas en cajas", se explicó.

Por otra parte, precisaron, rechazó los dichos de Sergio Schoklender, quien declaró ayer en su indagatoria que "Alejandra Bonafini era quien gestionaba" los subsidios para la Fundación porque era funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de Daniel Scioli y que allí podría haber existido "la única irregularidad".



Alejandra dijo que nunca gestionó ningún subsidio y que actualmente cobra el sueldo del Ministerio pero está en comisión en el Senado de la provincia de Buenos Aires.

Al finalizar la audiencia, Bonafini y su abogado adelantaron que presentarán más prueba y documentación al expediente.



En tanto, hoy debía declarar Patricia Alonso, empleada de Meldorek y ex directora Administrativa de la Fundación, que presentó un escrito y se negó a contestar preguntas.

Por la mañana Oyarbide confirmó que Sergio Schoklender "cargó responsabilidad" ayer sobre Hebe de Bonafini y negó haber desviado dinero público destinado a construcción de viviendas.



"Estuvo cinco horas declarando, en declaración indagatoria. Refutó en primer término todos los argumentos dados por mí, al rechazarle el pedido de excarcelación. Y vertió sus argumentos, que está en su más perfecto derecho de hacerlo", narró el juez.



Schoklender dijo que las decisiones las tomaba Hebe por ser la presidenta del Consejo de Administración, que él tenía un mandato de ese organismo y que la Fundación estaba dividida en diferentes áreas de gestión que "respondían directamente a la Sra. Hebe de Bonafini".



En el mismo sentido, Pablo había dicho que Hebe tomaba las decisiones en la entidad, como pagar sueldos a empleados.



A Sergio Schoklender se le imputa haber desviado unos 280 millones de pesos a través de cuentas bancarias de la Fundación, de cheques y dinero en efectivo mediante empresas como Antártica Argentina y Meldorek, y de otras posibles irregularidades como falsear balances y facturas, construir viviendas con materiales de la Fundación y no pagar cargas sociales de los empleados.
Fuente: 
Agencia DyN