Domingo, 27 Mayo, 2012 - 10:05

Despreocupación oficial
Dogmas insensibles

Economía en riesgo, dólar, presión impositiva y a provincias. Las condiciones de Exxon y la denuncia contra Metrovías.

Néstor Kirchner demostró durante su gestión haber aprendido una lección: el dólar representa en nuestra cultura económica un referente para expresar la confianza en la efectividad del plan económico de un gobierno. En su gestión, esa confianza volvió y el dólar se estabilizó. La razón esencial: el equilibrio de las cuentas fiscales. Para la obtención de dicho fin, Kirchner contó con una ventaja enorme, la devaluación hecha por Eduardo Duhalde y la participación clave de Roberto Lavagna.



Todo eso es un recuerdo lejano. Aquellos principios han sido dejados de lado por la administración de Cristina Fernández de Kirchner, que evidencia la ausencia de un manejo racional de la economía, a la que le agrega falta de aprendizaje de la historia. Ese aprendizaje le hubiera permitido a la Presidenta saber que cuando un
gobierno tiene que hablar todos los días del dólar para decir que no pasa nada, es porque algo pasa. Así caería en la cuenta de que no vale la pena abundar en pronósticos de dudoso cumplimiento. Con su alusión a que los que compren dólares habrán de perder plata, hecha durante su autoreferencial discurso del 25 de mayo en Bariloche, la Presidenta no hizo más que evocar la tristemente célebre frase de Lorenzo Sigaut, ministro de Economía de la última dictadura, “el que apuesta al dólar, pierde”.



Junto con este aprendizaje, es urgente que la Presidenta salga del círculo áulico de quienes le escriben un verdadero “diario de Yrigoyen”. A ese diario contribuyen funcionarios como la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri. Para muestra basta la respuesta que, con tono admonitorio, la funcionaria le dio a nuestro colega Eduardo Anguita en su programa por Radio Nacional. “No hay fuga de dólares”, dijo Paglieri. Agregó que tampoco habían miles de autos que aguardan en Zárate a que se les liberen los permisos de importación. Lo grave no es que la funcionaria lo haya dicho sino que la Presidenta lo crea. Esos autos siguen esperando y la salida de divisas en el primer trimestre, con el cepo cambiario a pleno, llegó a los 1.600 millones de dólares.



El problema principal que
lleva a esta situación es el déficit fiscal, que no para de crecer. Por eso crece la presión impositiva. De ahí que el reclamo de la dirigencia sindical por el aumento del mínimo no imponible, un impuesto que castiga a los trabajadores, sigue en vía muerta. Una
de las consecuencias más gravosas que padecen muchos de ellos es que, tras los aumentos en las paritarias, muchos habrán de cobrar menos de lo que percibían antes de dichos aumentos. Un disparate.



Otra de las consecuencias de ese déficit fiscal creciente la padecen las provincias. Dentro de ese universo, el mayor impacto se verifica en la provincia de Buenos Aires. Por lo tanto, la presión sobre Daniel Scioli para sacar la reforma impositiva, como sea, es brutal. La aprobación de esta reforma es crucial para evitar el desdoblamiento salarial en los municipios. Ya hay algunos en los que ello ocurrió, lo que fue subsanado por el envío dispuesto desde la Nación de los legendarios ATN (Ayuda del Tesoro Nacional) que están siempre dispuestos para ayudar a los intendentes K. El Estado nacional también se beneficia de esta reforma, ya que lo correspondiente a bienes personales pasará a engrosar sus enflaquecidas arcas. Se ejerce sobre Scioli una verdadera de extorsión, lo que por ahora el gobernador ha aceptado sin chistar. Ya le prometieron que si saca la reforma habrá fondos nacionales. Hasta ayer por la tarde había reuniones tratando de destrabar la situación.




Una de las acciones que con esta escasez de fondos se dificultan afecta a YPF. Las tareas de exploración se complican y la explotación del fenomenal pozo de shale gas de Vaca Muerta también. Allí hacen falta inversiones de magnitud para las que el Estado hoy no tiene fondos. Por eso es que se están buscando asociaciones con empresas petroleras internacionales. Una de las invitadas fue Exxon, cuyas condiciones para entrar en el negocio han sido consideradas leoninas por quienes se entusiasmaron con la nacionalización de YPF. Las tres primeras de ellas son:



1. Garantía de que no se modificará el marco impositivo bajo el que Exxon desarrolla su negocio en la Argentina.

2. Garantía de que podrá remesar sus dividendos a su casa matriz en los Estados Unidos sin ninguna limitación.


3. Sometimiento de las eventuales disputas legales a la jurisdicción de los tribunales de Nueva York.



Lo cierto es que en YPF lo que abunda, por ahora, es la confusión.



En este marco, el Gobierno decidió, tres meses después de la previsible tragedia de Once, quitarle la concesión de los ferrocarriles Sarmiento y Mitre a TBA. Al hacerlo, transfirió la operación de esos ramales a una unión entre Ferrovías y Metrovías. Resulta curiosa esta decisión –todo es curioso en el mundo K– si se tiene en cuenta una denuncia que el 18 de mayo hizo la ANSES a Metrovías ante la Comisión Nacional de Valores. En esa denuncia se lee: “El organismo previsional solicitó la apertura de la investigación y la aplicación de sanciones, al evaluar que perjudicó económicamente a la operadora de la Red de Subtes de Buenos Aires, donde (la ANSES) posee el 8.55% de las acciones”.



Ocurre que Metrovías procedió a tercerizar la publicidad en la vía pública, cosa que hizo a través de una subconcesión a la empresa Metrone S.A. Lo que ocurre es que, casualmente, Metrone es una sociedad perteneciente a Benito Roggio e Hijos S.A. que, a la vez, posee el 90.6% de las acciones de Metrovías. En atención a este detalle, la ANSES continúa diciendo en su denuncia que “la falta de adecuación del canon mensual por la explotación de la publicidad benefició indirectamente al accionista contratante (Roggio) en perjuicio de Metrovías y de su accionista minoritario, ANSES”. Finalmente, en el penúltimo párrafo de esta denuncia, se lee
que
“ANSES
también denunció a Metrovías por detectar contratos de préstamos de dinero, presumiblemente excediendo el objeto social de la compañía, y de asesoramiento técnico con firmas que constituyen el Grupo Roggio”.



¿Con empresas así se piensa en mejorar el servicio del Ferrocarril Sarmiento y el del Mitre? ¿El ministro Julio De Vido desconocía todo esto? ¿Este es el nivel de información que existe en el Ministerio de Planificación sobre las empresas a las que se les concesionan servicios tan sensibles como el de los ferrocarriles? ¿Cuál es la circulación interna que hay en el Gobierno de la información sobre temas tan sensibles? Cuántas preguntas ante un Gobierno que ha hecho del “no sabe no contesta” un dogma.





Producción periodística: Guido Baistrocchi.
Fuente: 
Perfil.