Domingo, 27 Mayo, 2012 - 08:07

Garganta profunda del VatiLeaks

La investigación de la filtración de documentos confidenciales del Vaticano, bautizada como VatiLeaks, desnuda una trama propia de una novela de Dan Brown: un mayordomo traidor y un banquero defenestrado.



Lo concreto es que en menos de 24 horas se produjo la fulminante destitución del presidente del Instituto de Obras para la Religión (IOR) –la banca vaticana–, Ettore Gotti Tedeschi, que oficiaba de consejero muy cercano de Benedicto XVI, inspirador de algunas de sus encíclicas y editorialista de L´Osservatore Romano. Horas después, se produjo la detención de un presunto topo en el círculo más intimo del entorno papal –la sospecha recae en un mayordomo, Paolo Gabriele–, que pasaba documentos confidenciales a la prensa.



Los magistrados del Vaticano han acusado formalmente este sábado a Paolo Gabriele, asistente del Pontífice, por el cargo de posesión ilegal de documentos secretos. De confirmarse la acusación de la filtración y ser juzgado, el mayordomo puede ser condenado hasta a 30 años de cárcel por violación de la correspondencia de un jefe de Estado, como es el Papa, equivalente a un atentado contra la seguridad del Estado.



En un comunicado difundido este sábado, el portavoz de la Santa Sede, el jesuíta Federico Lombardi, indicó en una farragosa declaración que ya se ha concluido una primera fase de “instrucción sumarial” bajo la dirección del promotor de Justicia del Vaticano (fiscal), Nicola Picardi, y que ha comenzado la fase de “instrucción formal” llevada a cabo por el juez instructor, Piero Antonio Bonnet.



El cargo oficial de Gabriele, según el anuario pontificio es “ayudante de cámara” del Papa y forma parte de la llamada “familia pontificia”, es decir, el círculo más estrecho de colaboradores del pontífice.



En enero, el escándalo de la filtración de documentos confidenciales vaticanos divulgados por la prensa italiana sacudió las entrañas del Vaticano. Esta misma semana se han publicado una serie de cartas confidenciales dirigidas al papa Benedicto XVI sobre temas delicados, como las intrigas del Vaticano o los escándalos sexuales.



Para el autor del libro Su santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI, Gianluigi Nuzzi, autor del exitoso libro Vaticano S.A., sobre las finanzas de la Santa Sede, “emergen los enfrentamientos secretos y las trampas a todo nivel” en los palacios apostólicos.



Hace un mes, Benedicto XVI creó una comisión formada por tres cardenales –Julián Herranz, Josef Tomko y Salvatore De Giorgi– para investigar la fuga reiterada de documentos internos, que ha sido comparada con la filtración de cables diplomáticos de WikiLeaks.



La comisión se creó después de que una cadena de televisión italiana (La 7) publicara unas cartas enviadas por el actual nuncio en Estados Unidos y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (gobierno que gestiona este Estado), Carlo María Viganó, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la “corrupción, prevaricato y mala gestión” en la Administración vaticana.



En una de esas misivas, Viganó denunció también que los banqueros que integran el llamado “Comité de finanzas y gestión” del Governatorato y de la Secretaría de Estado “se preocupan más de sus intereses que de los nuestros” y que en diciembre de 2009 en una operación financiera “quemaron (perdieron) 2,5 millones de dólares”.



Tras conocerse esas filtraciones, Lombardi denunció la existencia de una especie de WikiLeaks para desacreditar a la Iglesia.



Pero la filtración de documentos no quedó ahí. El 19 de mayo salió a las librerías el libro Su Santidad..., del periodista Gianluigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que desnudan tramas e intrigas en el pequeño Estado. Entre la información confidencial que ha salido a la luz figura también que la organización separatista vasca, ETA pidió al Vaticano, a principios de 2011, enviar a su nunciatura en Madrid a varios de sus miembros para concordar con la Iglesia el anuncio del fin de su actividad armada, pero el cardenal Tarcisio Bertone lo rechazó, tras hablar con el obispo de San Sebastián, Jose Ignacio Munilla.



También se han filtrado documentos sobre las confesiones del secretario de Marcial Maciel y el encubrimiento de que gozó en el Vaticano el sacerdote mexicano fundador de los Legionarios de Cristo castigado por Benedicto XVI por pederasta.



Gabriele, casado y con tres hijos, definido como muy devoto, ocupa el puesto desde el 2006. Por su trabajo recibió pasaporte vaticano y vive con su familia en el interior del mini Estado. Entre sus funciones está la de ayudar al Papa a vestirse, asiste a la misa diaria, le sirve el almuerzo y le prepara la habitación cuando se retira a descansar. También está con Benedicto XVI en los viajes. Por sus funciones, posee las llaves de todas las puertas y ascensores de uno de los lugares más reservados del planeta.



La opinión generalizada entre los analistas vaticanos es que el mayordomo detenido no es el único topo que ha entregado documentos muy sensibles, como cartas dirigidas al Pontífice sobre intrigas palaciegas y otro material susceptible de escándalo, por ejemplo, la revelación sobre corrupción en la Ciudad del Vaticano que desembocó en la destitución de su anterior administrador, monseñor Carlo Maria Viganó. En el libro Su Santidad..., el periodista Gianluigi Nuzzi identifica hasta el número de la cuenta corriente del Papa, abierta el 10 de octubre del 2007.



El arresto del mayordomo y el despido del banquero Ettore Gotti Tedeschi ocurren poco antes de que expertos europeos decidan en julio si el Vaticano puede figurar en la lista blanca de países virtuosos que cumplen las normas internacionales sobre transparencia financiera. El banco de Dios, como suele ser llamado el IOR, cuenta con un patrimonio de 5.000 millones de euros y 33.000 titulares de depósitos, en su mayoría italianos, polacos, franceses, españoles y alemanes. La Justicia italiana abrió en 2010 una investigación al sospechar que el banco administraba, a través de cuentas anónimas, importantes sumas de dinero de oscura procedencia.



El ex secretario de la gobernación del Vaticano, monseñor Carlo Maria Viganó, indignado por su traslado del cargo, describió a principios de año en una carta interna la corrupción y los intereses en juego dentro de la administración de los fondos. El IOR protagonizó un colosal escándalo en los años ’80 por la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano.



Marco Politi, autor del libro Crisis de un papado, puso en duda que el mayordomo sea la única fuente. “Es de risa”, dijo. Según él, hay muchos otros “combatientes clandestinos” que juegan este juego con objetivos que miran más allá del actual papado.



El arresto de Paolo Gabriele, es sólo un primer paso en la búsqueda de otros topos que han estado filtrando documentos reservados del Vaticano en los últimos meses. Se esperan nuevos arrestos en los próximos días. Pero, sobre todo, se busca al cerebro de la conjura para forzar la dimisión del secretario de Estado, Tarcisio Bertone.
Fuente: 
InfoNews.