Sábado, 26 Mayo, 2012 - 18:27

Voces

Toda la última semana el mundo sindical volvió a girar en torno a Hugo Moyano, donde fue protagonista por sus propias acciones y por las de sus detractores.

Toda la última semana el mundo sindical prácticamente volvió a girar en torno a Hugo Moyano, donde el jefe de los camioneros y de la CGT fue protagonista por sus propias acciones y por las de sus detractores.



Moyano y compañía continuaron adelante con la preparación del congreso de la CGT en el que líder gremial pretende renovar su mandato, mientras sus opositores siguieron con la tarea de boicotearlo.



Así fue como se realizó el encuentro del Confederal cegetista, paso necesario para ratificar el congreso de julio próximo, donde el moyanismo aseguró haber conseguido el quórum legal necesario para cumplir con ese trámite.



La contra -expresada por los "gordos", los "independientes" y el "barrionuevismo"-, cantó ausente con aviso y, tras desautorizar ese encuentro, publicó una solicitada con consabidos llamados a la unidad y reivindicándose como la representación mayoritaria de los trabajadores.



De todas maneras, los acontecimientos se dieron como estaba previsto y por ahora siguen confirmando que, de no modificarse este rumbo, inevitablemente habrá al menos dos CGT.



Pero aparte de los sucesos, volvió a destacarse la seguidilla de manifestaciones de Moyano donde repartió palos para todos lados. Lunes, martes y miércoles de la semana anterior estuvieron tapizados por las duras frases del jefe gremial.



Primero le pegó a su posible rival para la titularidad de la CGT, el metalúrgico Antonio Caló. El heredero del sillón de Lorenzo Miguel había sido crítico con el estilo de conducción que impuso Moyano en la CGT, y el camionero salió a castigar donde más puede doler en este momento, que es la paritaria.



Caló acordó para su gremio un aumento de alrededor del 23 por ciento, apenas un poco más de lo que pretendía imponer como techo el Gobierno, y de eso justamente se mofó Moyano, anticipando además que él no va a firmar por ese porcentaje.



Al día siguiente enfocó la mira en la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y bramó: "La Presidenta no expresa el peronismo que muchos queremos y mucho menos el de Perón". De paso, se pronunció contra una nueva reelección de la jefa de Estado y hasta se internó en cuestiones de política económica.



El miércoles, con el marco del Confederal, decidió ponerle un broche a su raid dialéctico y denunció que desde el Gobierno le estarían ofreciendo beneficios, concretamente en dinero, a diversos sindicatos para que no lo acompañen. El dirigente situó esa supuesta caja en la APE (Administración de Programas Especiales), el organismo que distribuye fondos a los gremios para los tratamientos de salud de alta complejidad.



Lo que Moyano obvió fue un dato de la realidad que también fue parte del carrusel político, como el hecho de que él supo tener importante influencia en ese ente, donde se instalaron funcionarios con poder de decisión que le respondían. Y también en ese entonces hubo denuncias acerca de posibles favoritismos en la interna sindical.



Claro que eso fue en la época de Néstor Kirchner, y desde que comenzó a romperse la alianza del moyanismo con el Gobierno, la Presidenta se encargó de pasar el lampazo y barrer a todo representante de ese sector gremial que estuviera aún en los despachos oficiales.



Como corolario de esta nueva irrupción furibunda de Moyano, trascendió que Camioneros podría reclamar un aumento salarial cercano al 30 por ciento en las paritarias del sector que se reanudarán en breve, pues el acuerdo anterior vence a fines de junio. De ser así, será un nuevo desafío, tanto para sus rivales internos como para Cristina Fernández de Kirchner.



Ya ni el más distraído puede tener dudas acerca de la pésima relación de la administración cristinista y el moyanismo y de que las batallas son y amagan ser cada vez más virulentas.



También es un hecho que el Gobierno sigue ninguneando a Moyano y hasta hay en el oficialismo quienes pretenden hacer creer que la Casa Rosada no auspicia a dirigente alguno para la secretaría general de la CGT.



Pero por otra parte hay otros elementos a tener en cuenta. La indiferencia y falta de respuesta a los reclamos de Moyano afectan a muchas más personas que al dirigente camionero y sus aspiraciones políticas personales.



Es una realidad incontrastable que el Impuesto a las Ganancias y los límites para el cobro de las asignaciones familiares son flechas envenenadas lanzadas directamente contra el bolsillo de los asalariados.



También están los flagelos del constante trabajo en negro, la pobreza que persiste en importantes segmentos de la sociedad y el desempleo o el empleo extremadamente precario que no son reflejados fielmente por las frías estadísticas.



En eso coinciden unos y otros en el ámbito sindical, aunque los críticos lo expresen a voz en cuello y los adherentes al modelo oficialista lo hagan con el resguardo de cuatro paredes y en voz baja para no enojar al poder.



También desde el poder, la Presidenta volvió, como lo hace habitualmente, a hacerse escuchar, para defender el rumbo trazado por el kirchnerismo primero y el cristinismo ahora.



Y hablando de voces, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, el cardenal Jorge Bergoglio, se sumó para desgranar una serie de duras críticas en la homilía que pronunció durante el Tedeum del 25 de Mayo, en momentos en que las disputas sectoriales y la falta de respuestas y soluciones a diversos problemas nacionales continúan vigentes.



Una homilía con similar contenido pronunció también el arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo.



Y pudieron escucharse palabras como corrupción, pobreza, marginalidad, iniquidad, entre otras, que definen varios de los males que azotan a los argentinos desde hace rato.



En definitiva, unos y otros hacen escuchar sus voces. Todos, con una alta intensidad. Claro que, como ocurre durante toda la vida, invariablemente, no todos son lo mismo a la hora de evaluar el valor, la legitimidad y la credibilidad de esas voces.



(*) Periodista DyN
Fuente: 
Agencia DyN