Sábado, 26 Mayo, 2012 - 08:09

El Te Deum, los Te Deum

La celebración del Te Deum por el 25 de Mayo demostró que existen criterios contrapuestos sobre el significado trascendente e histórico de esta acción de gracias a Dios por la Patria.

La celebración del Te Deum por el 25 de Mayo demostró que existen criterios contrapuestos sobre el significado trascendente e histórico de esta acción de gracias a Dios por la Patria, que desde 1810 hasta la llegada del kirchnerismo tuvo como escenario natural la catedral metropolitana de Buenos Aires.







La administración central fundamenta su opción de cambiar de lugar en el hecho de "federalizar" el oficio religioso, aunque en ambientes eclesiásticos subyace la sospecha de que en el fondo se persigue evitar las homilías del cardenal Jorge Bergoglio, por cierto críticas de la situación socio-política del país.







"No se puede exponer a la Presidenta (Cristina Fernández) a quedar mal parada frente a un discurso interpelador de la gestión gubernamental, sea de quien sea, y sin poder contestarle siquiera", justificó un vocero oficial ante la requisitoria de DyN.







Ese argumento oficialista, ni la idea superior de "federalizar" la fecha patria, logran convencer a la mayoría de los obispos católicos, al recordarle a los funcionarios de Balcarce 50 que fue al templo porteño y no otro, donde acudieron los cabildantes a dar gracias a Dios en 1810 tras la proclama revolucionaria en el Cabildo.







A tal punto llegó la tensión, que en 2008 el kirchnerismo militante pretendió sacar el Te Deum de los actos patrios oficiales, para reemplazarlo por una invocación interreligiosa con el objetivo de afianzar la libertad de cultos en el país.







La sola mención generó críticas airadas y obligó a dar marcha atrás con el intento, aunque hubo coincidencias en que "no estaba mal" sumarle un cariz "ecuménico-interreligioso" al oficio patrio eminentemente católico.







Tal como ocurrió este viernes en la catedral Nuestra Señora de Nahuel Huapi, en Bariloche, donde se le dio un amplio margen a la intervención del rabino Daniel Goldman, el pastor metodista Frank de Nully Brown, el sheij islámico Ruweili, y arzobispo Siluan Muci, metropolitano de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía.







Ese clima de apertura no evitó planteos cuestionadores de parte del representante de la comunidad judía, quien ante la Presidenta cuestionó la lentitud de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. "No es posible que quienes torturaron sigan caminando impunemente por las calles de nuestras urbes", advirtió.







La jefa de Estado evitó, sin embargo, las palabras del cardenal Bergoglio, quien, aunque dirigidas a la sociedad en su conjunto, llevaban arena para su costal.







En particular por las referencias en cuanto a que "nadie se hace cargo" de tragedias, crímenes y deudas que "debemos pagar por hechos de corrupción", a "las locuras" cotidianas que impiden el proyecto de país, y a "la mentira" del poder como ideología única.



Néstor Kirchner estuvo por primera vez delante de Bergoglio en 25 de mayo de 2003, precisamente el día que tomó posesión del cargo y coincidió con el primado en la necesidad de "poner el hombro" dejando atrás "mezquindades e internismos".







Un año después, el jefe de Estado se retiró contrariado de la catedral porque el arzobispo refirió a "componendas de poder" que absorben las instituciones y al cansancio del pueblo por los "anuncios estridentes".







En 2005, el Gobierno decidió llevarlo a Santiago del Estero para escuchar una homilía sin sobresaltos del obispo Juan Carlos Maccarone, considerado "amigo" de la Casa Rosada y quien tiempo después tuvo que renunciar al verse envuelto en un escándalo sexual.







Kirchner regresó en 2006 al templo porteño y soportó más críticas a su forma de gobernar por parte de Bergoglio, que exhortó a construir un país sin prepotencias ni exclusiones, y alertó que el poder no necesita sustentarse en propaganda, encuestas o el aplauso de masas.



Desde 2007, el gobierno kirchnerista llevó la celebración oficial a las ciudades de Mendoza, Salta, Puerto Iguazú, Luján, Resistencia.







Incluso en 2010, cuando la catedral porteña debía ser escenario natural para dar gracias por el Bicentenario patrio, la Presidente resolvió hacer el Te Deum en la basílica de Luján por "una señal de la Virgen" que dijo tener tras un suceso ocurrido la Residencia Presidencial de Olivos.
Fuente: 
DyN