Jueves, 17 Mayo, 2012 - 19:21

Correo de nuestros lectores
No...no...no

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Lo primero que aprende a decir un bebé con gestos es “no”, moviendo su cabeza. Lo que más se escucha en la calle es: “no van a arreglar”.

Lo primero que aprende a decir un bebé con gestos es “no”, moviendo su cabeza.

Lo que más se escucha en la calle es: “no van a arreglar”, “no quieren una sociedad educada”, “no hay seguridad”, “no hay solución, : “no creo”,no, no, no.



Mientras, se leen noticias por ej como estas: “ junto a taxistas y remiseros ultimaron detalles de la ley que regulará su actividad”, “Entregaron fondos para Escuelas Rurales “, ”Los violadores no podrán beneficiarse de indultos ni de la conmutación de penas”, y muchas más que se informan.



Esos tantos “no” que se escuchan expresan una crisis de credulidad, porque a veces hay anuncios y puede no llevarse a cabo o sólo tienen vigencia un tiempo, o no responden a la expectativa de la sociedad. Es decir pueden cumplirse o no.



Si la sociedad, tuviera herramientas para ejercer el Poder Ciudadano, para funcionar como controlador o hacerlas cumplir, sin ser las manifestaciones o los cortes de rutas el único medio de expresión y presión, otra serían las respuestas. Pero es cierto
también que muchos
se niegan a participar aunque se puede hacerlo de diferentes maneras, más se aventuran en forma
anónima en los foros, y lo que más se lee son
críticas a modo de catarsis
y pocas
propuestas.



¿Será que nadie es creíble? ¿Qué consideran que todos los políticos son mentirosos y corruptos? Se sabe que no todos lo son, y generalizar es cometer un grueso error. Se los conocen con nombre y apellido, sus trayectorias, son personas públicas. De modo que se puede apoyar o no sabiendo quien es quien y
que es o fue capaz de hacer.



Habría que analizar también cuales son las estructuras , entes o los mecanismos legales que posibilitan o facilitan las especulaciones, los excesos, los abusos, y esto quizás entre dentro de un plano jurídico que regula las acciones y hasta la burocracia. De no existir, se estaría permitiendo que quienes suben al poder, tengan poderes de excelencia, cuando democráticamente y sumisamente a los políticos los llamamos “servidores “.



Es probable, que ud en este momento este negando con la cabeza.



Sólo a modo de ejercicio, ¿tiene presente en su memoria a aquellos gobernantes, los que ocuparon algún cargo y
cumplieron, o los que desilusionaron,
los honestos o los que no lo fueron?



Algo en nuestro sistema habrá que corregir. Los argentinos no queremos cambiar la democracia, quizás se quiera modificar los modos que se conduzcan y límites de quienes se han elegido haciendo un voto de confianza.



Si pensamos que la Seguridad no tiene solución, que el tránsito no se podrá arreglar, las rutas, etc, estaríamos más cerca de confirmar si tienen o no la capacidad para hacerlo y de no ser capaces, cual sería la solución, o un atajo que permita no agoten su tiempo político y poder dar lugar a otros. Cuatro años pueden ser mucho o poco de acuerdo a las circunstancias. El tema es resolver y no permanecer con un problema.

Siempre existe una manera, pero si llegara a instalarse la palabra: “Imposible”, los argentinos se convertirían en víctimas de aquellos alguna vez consideraron creíbles.



Habrá
espacios de reflexión buscando lo posible, para llegar a lo necesario y quizás lograr lo que se considera imposible, y erradicar tantos “no”.



(*) [email protected]