Domingo, 13 Mayo, 2012 - 09:55

Qué pasa por la cabeza de CFK
Errores inexplicables

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La doble vara para medir a los propios y a los “ajenos”. Economía en riesgo. Autoritarismo y respuesta periodística.

Qué escándalo se habría desatado si Macri hubiese calificado de “ignorante y Gata Flora” a la presidenta de la Nación. “Golpista” es lo más suave que le habrían dicho los soldados cristinistas. Pero fue al revés. Fue Cristina la que se lo dijo a Mauricio.

¿Y si Macri hubiera acusado de “vagos” a los maestros? “Menemista, nene bien, o Macri basura, vos sos la dictadura”, como suelen cantarle. Pero fue al revés. Fue Cristina la que lo dijo.



¿Qué habría pasado si Amado Boudou hubiera impulsado en el Congreso un pedido de informes sobre la pauta oficial de Cristina y el monopolio propagandístico de Fútbol para Todos? El fantasma de Cobos habría reaparecido multiplicado. Pero fue Gabriel Mariotto el que tuvo esa actitud con Daniel Scioli 2015. La pelea desatada entre el gobernador y el vice ya se puede leer en clave setentista, pero con signo ideológico contrario: Victorio Calabró, el vice sindicalista de derecha, derrocó al gobernador Oscar Bidegain, fiel a aquel camporismo auténtico, primo de Montoneros.



¿Y si el ex presidente Eduardo Duhalde le hubiera dicho “gorila que odia a los pobres y que huyó durante la dictadura” a Osvaldo Bayer? ¿Cómo lo habrían calificado? De “narco y facho” para arriba. Pero fue al revés. Fue Hebe de Bonafini la que se lo escupió en la cara a Bayer. Hebe repite, corregido y aumentado, el error que cometió al “adoptar” a Sergio Schoklender. Se casó políticamente con Boudou, jefe del “Movimiento María Julia” y flojo de papeles, y ensució a un monumento de los derechos humanos como es Bayer. Sólo porque le dijo una verdad: que cuando los derechos humanos se ponen camisetas partidarias dejan de representar al todo.



Lo mismo pasa con Esteban Righi y Daniel Rafecas. No fueron los derechistas del PRO los que abortaron sus carreras y mancharon para siempre sus fojas de servicio. Fue la propia Presidenta, a la que apoyaban a rajatabla, la que tiró su honra a los perros por boca de Boudou.



Algo muy extraño está ocurriendo en la cabeza de la cabeza del proyecto. Todo lo que mueve el impulso de Cristina es inexplicable, cargado de errores que son como tiros que le salen por la culata. Su elogio al flexible Andrés Rodríguez y su ataque a los sindicalistas utilizaron clásicos conceptos reaccionarios. Y para colmo se metió con el nivel de vida de los gremialistas, parada sobre un patrimonio personal de $ 70 millones que no puede explicar. Eso permitió que Facundo, el Moyano más camporista de todos, le diera una clase de peronismo combativo. Le dijo a CFK a través de Twitter que “es una concepción liberal pretender la interlocución directa con los trabajadores, negando la representatividad de los dirigentes”. Y tiene razón. ¿Desde cuándo una peronista como Cristina dice que la organización y la movilización de los trabajadores no es la que consigue los mejores sueldos y el progreso social? ¿Es una gracia que el poder desde arriba les concede a los de abajo? Pensar que los gremios sólo sirven para disciplinar y someter a los trabajadores al verticalismo K es retroceder a la Edad Media o al “gracias, Isabel”.



Esta suerte de mundo al revés, lleno de contradicciones, y errores e improvisaciones, se está convirtiendo en una costumbre que los argentinos cada vez se bancan menos.



Algunas empresas tienen parada la producción de alimentos que exportan a medio mundo porque Guillermo Moreno no les deja entrar el yute. No existe esa fibra en la Argentina, y sólo se puede importar. No tienen otra manera de envasar los productos porque ése es el acuerdo que tienen firmado con muchos países y por varios años. Los compradores son como los árbitros: sacan tarjeta amarilla al primer incumplimiento. Al segundo viene la tarjeta roja, y si te he visto no me acuerdo. Estas son algunas anécdotas de lo que está pasando en la Argentina real que muchos empresarios no se atreven a denunciar. Sienten pánico porque muchos son truchos y están a tiro de las inspecciones de la AFIP. Están creciendo las suspensiones y hasta los despidos. Por eso la actividad se está desacelerando tan rápidamente como crece la inflación. Un par de economistas habla de la crónica de una recesión anunciada para el último trimestre. No es el mundo que se nos cayó encima. Es una torpeza tras otra que no tiene explicación ideológica ni racional. Capricho espasmódico de corto plazo e ineficiencia. Eso explica casi todo. Cristina está convencida de que Moreno es un brillante patriota. Así nos va a ir. Muchos sueldos se pagan con atraso, como en Santa Cruz y Aerolíneas, patrias camporistas si las hay. Son pocos los proveedores del Estado que cobran en tiempo y forma. En su mayoría, las obras públicas están paradas y la inversión se cayó. Que Brasil y México reciban más inversiones que nosotros es lógico. Que Chile, Colombia y Perú también, no.



Otra vez pasa lo mismo que pasó con la energía. No dejan de cometer despropósitos alegremente, y no escuchan a los especialistas que les advierten que van a chocar la calesita. Castigan al mensajero. Lo acusan de agorero y destituyente. Y siguen a bordo del Titanic coreando cantitos revolucionarios. Se creen muy pícaros a la hora de pasar los sábados a un grande del fútbol sólo por Canal 9 para calentarle la pantalla a TVR. Están convencidos de que son lúcidos estrategas porque dejan a Boca siempre el domingo a la noche para que lo emita solamente Canal 7 y le deje algo más de audiencia a 6, 7, 8. El fútbol es propaganda para todos porque la pagamos todos.



El hastío de los periodistas de oficio ante tanto maltrato y autoritarismo se expresará esta noche con un reclamo sorpresa en el programa de Jorge Lanata. Es que somos periodistas y queremos preguntar. Si nos mojan la oreja todos los días, por lo menos queremos decir que no nos gusta. Es que así funciona ese “vamos por todo” que silabeó Cristina. La despedida de Hadad de las pantallas y la de Sergio Massa de su matrimonio de conveniencia con Hadad fueron un síntoma. Con Cacho Castaña en el escenario y todo el staff de Radio 10, alcanzó los ocho puntos de rating. Un éxito. Pero las más altas autoridades del Estado se comunicaron con el intendente de Tigre para prohibirle que Hadad se subiera al escenario. Hadad se retobó y subió igual. Siente que ayudó a alimentar el monstruo que terminó por devorarlo. Algo parecido sienten personas de tan distinta ideología como Scioli, Bayer, Massa, Righi, Duhalde, Moyano, Rafecas, Alberto Fernández, y siguen las firmas.
Fuente: 
Perfil.