Jueves, 10 Mayo, 2012 - 18:50

Diversas organizaciones ambientales
Solicitan la suspensión de autorizaciones de desmontes

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Organizaciones sociales y ambientalistas de la Argentina solicitaron a los gobiernos provinciales la suspensión de las autorizaciones de desmontes.

Organizaciones sociales y ambientalistas de la Argentina emitieron un documento a través del cual se solicita que los gobiernos provinciales en donde existen montes nativos suspendan las autorizaciones silvopastoriles, al sostener que se han otorgado en las zonas Categoría II (amarillas) “violan pautas especificas de la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques”.



El documento se pública a continuación y en el archivo adjunto se especifican los firmantes.



LOS SISTEMAS SILVOPASTORILES Y LA LEY DE BOSQUES



Desde principios del siglo XX en la región chaqueña se ha desarrollado la ganadería “bajo monte”. Miles de familias campesinas e indígenas que viven en los bosques del norte de Argentina basan su sustento en la producción vacuna, y también caprina.



En muchos casos la acción sistemática y combinada durante años del sobrepastoreo de los animales y la tala irracional produjo una importante degradación de los bosques. Sin embargo, en general la biodiversidad de los mismos se ha mantenido en pie, por lo que es posible recuperarlos mediante un plan de manejo sustentable.



Pero a mediados de la década de 1990, se produjo un fuerte incremento en la superficie cultivada para soja; y la ganadería intensiva, que históricamente se producía en la región pampeana, empezó a ser “corrida” hacia el norte del país propiciada por el bajo precio de la tierra.



Los sistemas silvopastoriles son considerados como una opción de producción ganadera intensiva y forestal, donde se busca mantener en pie a las especies leñosas maduras y se implantan pasturas para el forraje, bajo un sistema de manejo integral. Sin embargo, en la región chaqueña la mayoría de los sistemas existentes son básicamente ganaderos, donde el componente forestal posee una importancia secundaria.



Lamentablemente, la realidad indica que generalmente el “desmonte selectivo”, “desarbustado” o “desbajerado”, que normalmente se realiza con rolo o topadora, resulta un desmonte o el paso previo al desmonte; lo que, sumado a la implantación de pasturas exóticas, no garantiza el mantenimiento y regeneración de los bosques nativos.



Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, luego de la aplicación del rolo o la topadora son muy pocos los árboles que quedan en pie. Además, el rolado intensivo y la implantación de pasturas implican la destrucción del futuro de ese bosque, el sotobosque, fuente de alimento para gran parte de la fauna que los habita.



Algunas provincias están autorizando este tipo de sistemas silvopastoriles en bosques nativos clasificados en la Categoría II (amarillo), los cuales según la Ley de Bosques (26.331) “podrán ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica”.



En ese sentido, la normativa nacional en su artículo 4 define al Manejo Sostenible como “la organización, administración y uso de los bosques nativos de forma e intensidad que permita mantener su biodiversidad, productividad, vitalidad, potencialidad y capacidad de regeneración, para atender, ahora y en el futuro, las funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes en el ámbito local y nacional, sin producir daños a otros ecosistemas, manteniendo los Servicios Ambientales que prestan a la sociedad”; requisitos que hasta el momento los sistemas silvopastoriles no han podido demostrar cumplir.



A su vez, la Ley de Bosques define al Desmonte como “toda actuación antropogénica que haga perder al “bosque nativo” su carácter de tal, determinando su conversión a otros usos del suelo tales como, entre otros: la agricultura, la ganadería, la forestación, la construcción de presas o el desarrollo de áreas urbanizadas”. Y en su artículo 14 estipula claramente que “no podrán autorizarse desmontes de bosques nativos clasificados en las Categorías I (rojo) y II (amarillo)”.



Por su parte, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación considera como áreas deforestadas “a aquellas donde se producen técnicas de desarbustado o desbarejado dado que estos sitios pierden su funcionamiento como ecosistema de bosque al no tenerse en cuenta la regeneración del mismo entre otros factores”. 1

Teniendo en cuenta todo lo anterior, solicitamos a los gobiernos provinciales que suspendan la autorización de sistemas silvopastoriles en bosques nativos clasificados en la Categoría II (amarillo) hasta tanto los mismos cumplan con los requisitos establecidos en la Ley de Bosques.