Miércoles, 9 Mayo, 2012 - 10:48

Correo de nuestros lectores
Quién protege a los jóvenes cuando sus mayores no están

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El autor analiza la situación de los adolescentes y jóvenes durante las salidas nocturnas los fines de semana.

Como cada fin de semana, las sirenas de las ambulancias o los patrulleros se dejan oír durante las madrugadas por la cantidad de accidentes que se producen en las calles y avenidas de cualquier pueblo o ciudad del país.



Si bien es cierto, existe enorme preocupación por parte de las autoridades y especialmente padres de los jóvenes que protagonizan los accidentes en autos o motos, es contradictoria la actuación de ambos responsables ya que seguimos siendo testigos que
en cualquier comercio el precio de un litro de cerveza es más barato que un litro de leche y con muy fácil acceso para quienes quieran comprar la bebida alcohólica. Hoy ya no se conforman con beber solamente cerveza y agregan a su coctel
Fernet, Vodka o cuanta bebida con alcohol se les presente, con el agregado del estómago vacío que produce estragos al poco tiempo de haber sido ingeridos.



Ya no importa la edad de los jóvenes, cualquier chico del secundario se reúne en las esquinas con sus amigos con el solo fin de beber para de esa manera formar parte, “pertenecer” a esa legión de chicos que no comprenden el daño que se están haciendo con cada sorbo de bebida.



Los controles no existen y muy de vez en cuando podemos leer en los diarios que fue sancionado o clausurado un comercio por vender alcohol a menores, cuando todos sabemos que son muchas las veces que los mismos mayores les compran.



Un estudio médico sobre las consecuencias del alcohol en los adolescentes determinó que hoy los jóvenes toman más alcohol que las generaciones anteriores y que 30% de ellos tienen accidentes automovilísticos o domésticos a causa de ello.



El relevamiento midió el efecto que tiene en los menores los excesos en el consumo, fundamentalmente en las llamadas previas o “preboliches” que se organizan antes de asistir a los lugares bailables o reuniones organizadas por ellos.



Entre las conclusiones del estudio que realizaron caracterizados neurólogos se mencionaron: la gran preocupación por el desarrollo intelectual futuro de los jóvenes que se exceden en el consumo de alcohol, los altos índices de accidentes relacionados con dicho consumo y la pérdida de capacidades cognitivas y específicamente de la memoria en los jóvenes que toman bebidas alcohólicas de manera continua y excesiva, se destacó además que “hoy los más jóvenes consumen 2 o 3 veces más alcohol que las generaciones anteriores, esto es muy grave, y el alcohol, en su consumo sostenido y crónico produce enfermedad cerebral que afecta fundamentalmente a la memoria, al desarrollo intelectual y por ende a la oportunidad futura de estos jóvenes en el mercado laboral”.



Un día en un tiempo no lejano, nos enteramos que en todo el mundo se estaba prohibiendo la publicidad de los cigarrillos en cualquier medio de difusión, el “Prohibido Fumar” está hasta por todos lados….ahora estamos esperando aquel que diga “prohibido tomar alcohol o sustancias que lo condenen a la exclusión” pero los medios masivos como la televisión solo les prometen el éxito fácil “bailando, Cantando, soñando” pero no “estudiando”.



Está comprobado que los adolescentes copian y por su falta de experiencia muchas veces lo hacen mal, por ello es menester que, como corresponde, aquellos que tienen responsabilidad directa sobre los jóvenes comiencen con el
trabajo en serio para intentar al menos revertir este flagelo con medidas concretas y no con simples palabras. Nuestros jóvenes se están destruyendo la vida cada día un poco más y después será muy tarde.



Tanto la seguridad como la
salud, son elementos que deben existir para el bien de los ciudadanos, pero a este paso estarán disponibles todas las noches al servicio de los jóvenes y su errático comportamiento.



Y como si nada hubiera ocurrido con la cantidad de accidentados de los jóvenes , ahora también a pleno sol las ambulancias ya no paran un instante por la enorme cantidad de lesionados que hay con las motos, pero esa es otra historia. Un amigo me dijo que la única forma de cumplir la Ley es tocándole el bolsillo a la gente y lamentablemente creo que es cierto. Ayer nomás quedé petrificado en una esquina al ver a un Padre conduciendo su moto con una mano y con la otra llevando un bebé de meses justo cuando a su lado se detuvo un Patrullero que “no actuó en consecuencia”.



Primero quizá deberían ser concientizados los abnegados jóvenes Policías para que llegado el caso sepan cuáles son las obligaciones de los ciudadanos y como hacer cumplir las normas.