Sábado, 28 Abril, 2012 - 19:50

Advertencias por el avance en "nuevas formas de intervención estatal"

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El arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, aceptó la intervención del Estado en la económica pero advirtió que pueden convertirse en "totalitarismo".

Representantes de la oposición y la Iglesia advirtieron hoy sobre la propuesta de la presidenta Cristina Fernández de avanzar en "nuevas formas de intervención y participación del Estado" y afirmaron que un proceso de esa naturaleza corre el riesgo de estar atado al "humor" de la mandataria o derivar en un "totalitarismo".



El diputado del Frente Peronista Francisco De Narváez juzgó "muy preocupante" esa idea lanzada en el multitudinario que la mandataria encabezó ayer en Vélez y alertó que este proceso "básicamente dependerá del humor" de la mandataria "cuando se levanta: ´a vos te intervengo, a vos no, a vos te fijo el precio de la yerba, a vos te libero`".



"Si los inspiradores de estas formas son el viceministro (Axel) Kicillof o (el secretario de Comercio, Guillermo) Moreno, que confunden el Estado con el Gobierno, porque ellos usan el gobierno para hacerse de un Estado que no está cumpliendo con lo que tiene que cumplir, me preocupa mucho", lanzó.



Por su parte, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, aceptó que la intervención del Estado en la actividad económica es un "derecho" pero advirtió que esas acciones pueden convertirse en "totalitarismo".



"La Doctrina Social de la Iglesia reconoce el derecho del Estado a intervenir en la actividad económica cuando situaciones monopólicas ponen obstáculos al desarrollo o bien en circunstancias extraordinarias en las que al Estado le corresponde tener una función de suplencia precisamente en orden al bien común", destacó Aguer.



Pero indicó que esa doctrina "reconoce que estas intervenciones deben ser limitadas en su extensión y en su profundidad, para no cohibir la libertad de asociación y la libertad de actividad económica de los particulares, de las empresas o de los distintos grupos que integran la sociedad".



"Esto se ilumina por el principio que se llama de subsidiariedad, que significa que el Estado no debe intervenir cuando las organizaciones intermedias y las personas, es decir las instancias menores o inferiores en el orden social, pueden realizar su cometido por su cuenta y cumplir con sus obligaciones en orden al bien común", expresó el religioso.



El arzobispo de La Plata subrayó que "sí debe intervenir cuando esto falla".

"Aquí se observa la cuestión clásica de evitar dos extremos: por un lado el extremo de una libertad absoluta, en que el Estado no tiene ningún papel o resulta absolutamente raquítico y no puede tutelar ya el bien común, y por otro lado, un Estado que se entromete cuando no corresponde, donde no debe y que asfixia la actividad de las instancias inferiores, de personas y de organizaciones", aseveró.



En tal sentido, señaló: "Estamos entre un liberalismo absoluto y, lo que podríamos decir, un intervencionismo que ya es el colectivismo o el totalitarismo".



Ayer, en un acto en el que defendió la expropiación de YPF, la Presidenta afirmó: "Los que tenemos hoy la responsabilidad institucional de conducir el Estado debemos idear nuevas formas de participación, nuevas formas de intervención del Estado, modernas, contemporáneas".



Esta mañana, De Narváez sostuvo que las palabras presidenciales forman "parte de la discrecionalidad" con la que, según advirtió, se maneja la administración central en todas sus políticas.



"Estamos entrando en un estadio en donde todo lo que suceda o deje de suceder seguramente va a tener el ánimo o el buen humor de la señora Presidenta. Y esto me parece gravísimo; es muy preocupante lo que está pasando", insistió.



Además, el diputado del Frente Peronista puso en duda la sinceridad de la jefa de Estado cuando ayer, desde el masivo acto que encabezó en el club Vélez, convocó a la unidad nacional y señaló que el Gobierno no parece "actuar" en esa dirección.



En otro orden, el senador Juan Carlos Romero, también del PJ opositor, evaluó que aunque la Presidenta haya ayer buscado "elogiar a la nueva militancia", dejando para planos secundarios el tradicional aparato del PJ, "no va a dejar de utilizar al justicialismo como herramienta electoral" y para seguir "controlando" voces como hace el "kirchnerismo" en todo el país.