Sábado, 28 Abril, 2012 - 19:32

Sentimientos ¿y sensatez?

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La estrategia del Gobierno ante Moyano, en esta instancia, fue patentizado por la presidenta CFK en el masivo mitin político en el estadio de Vélez.

La jefa de Estado desplegó un discurso con aires de campaña en el que no hubo respuestas a las encendidas críticas y alusiones vertidas por el mandamás de la CGT y de los camioneros apenas un día antes, y tampoco hizo ningún anuncio relacionado con los reclamos que parten diariamente desde ese sector sindical, despejando las incógnitas que había antes de su alocución.



La mandataria prefirió mostrarse en el rol de estadista y es cierto que la ratificación del rumbo es más que respuesta suficiente, pero la ausencia de alusiones personales confirma la política del "ninguneo" ante Moyano, al menos de manera pública.



Porque no es fruto del azar que en las últimas semanas nadie de peso en el Gobierno haya salido a responderle con crudeza a Moyano. Evidentemente, desde "arriba" han dispuesto ignorarlo.



No obstante, nadie puede descartar que probablemente en una de sus habituales apariciones diarias la titular del PEN vuelva a descargar rayos y centellas sobre Moyano.



Igualmente, está claro que esto no significa que el Gobierno no esté preocupado por la cuestión sindical y por un Moyano posiblemente desbocado en el futuro.



De tal manera, no deja de hacer movimientos bajo cuerda, y por ello continúan los contactos y las operaciones para, por un lado, lograr que en el mes de la Independencia aflore una sola CGT, y, por otro, que en esa única central no vuelva a estar al tope el líder camionero, aunque aconsejando que esté contenido, dentro de la estructura.



Hoy por hoy, también, en uno y otro lado está firme la idea de que Moyano no admite otra cosa que volver a ser jefe de la entidad sindical madre. Y que si no consigue ese objetivo estaría dispuesto a formar su propia central paralela o a provocar el renacimiento del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), ahora con más poder político y económico que hace casi dos décadas, cuando vio la luz.



Claro que, de ser así, hay que tener en cuenta que ya no está un dirigente fundamental, como el colectivero Juan Manuel Palacios, el gran operador de ese sector -que también tenía la virtud de la llegada directa a la Presidenta-, pero hay otros que hacen un importante aporte intelectual y estratégico, como Juan Carlos Schmid y Omar Plaini.



Si Moyano pierde en julio y rompe, seguramente será un dolor de cabeza mayúsculo para la administración cristinista y el sindicalismo que quiere mantenerse bajo el calor de los rayos del sol oficial.



El camionero debe estar restregándose las manos al comparar las convocatorias a su acto y al de la Presidenta, ya que con una rama de su sindicato y el aporte de algunos otros sectores logró juntar alrededor de un tercio de la gente que concentraron agrupaciones principales del ultrakirchnerismo. En las cercanías de Moyano dicen que se lo vio muy contento después de su mitin.



El discurso de Moyano, cualquiera sea el tramo que se aborde, muestra su profundo quiebre y enojo con la Presidenta y su Gobierno. Hubo dos palabras clave que el dirigente remarcó con ahínco y con destinatarios inequívocos: traición y coherencia.



Sobre el primer término, dijo que quienes les quitan conquistas y salarios a los trabajadores están "traicionando a la Patria". Indudable referencia, por ejemplo, al Impuesto a las Ganancias, y al mantenimiento, por parte de la administración, del monto mínimo no imponible a partir del cual ese tributo se ensaña con los ingresos.



En cuanto a la coherencia, Moyano destacó la continuidad de su pensamiento a través de los años, y se percibió claramente la referencia a los cambios de actitud de sectores políticos, incluido el Gobierno, sobre la empresa YPF. Encima lo dijo justo en medio del debate, en el Congreso, del proyecto oficial de expropiación de acciones de la compañía.



Las expresiones de Moyano han adquirido una rudeza de la cual, a esta altura, es prácticamente imposible retornar.



Pero al líder gremial eso parece no preocuparle, y va convocando voluntades como para ir consolidando su propio espacio político. Por ejemplo, lo han visitado peronistas que, aunque han andado por caminos distintos, no comulgan con el kirchnerismo-cristinismo. Por ejemplo, con el jefe de la CGT conversaron y coincidieron Pino Solanas y diputados del Frente Peronista (ex Peronismo Federal).



Pero estas relaciones pueden considerarse previsibles. Otras, en cambio, pueden causar sorpresa, aunque para quienes leen la política aún debajo del agua hay cuestiones que no parecen fruto de la casualidad.



Trascendió que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, estaría buceando la posibilidad de afianzar una relación con el líder sindical, pero Moyano todavía se muestra reacio.



Inclusive habría habido algún mensaje o llamado del mandatario capitalino -quien paulatinamente va poniendo proa hacia las elecciones presidenciales de 2015- con vistas a, posiblemente, mantener una reunión o, al menos, sostener un encuentro de operadores de ambos lados.



Por ahora, como se dijo, Moyano estaría esquivando ese paso -que sería en realidad un salto fundamental-, pero lo analiza. Pese a sus diferencias, hay un terreno fértil.



De hecho, por ejemplo, el acto del pasado jueves estuvo motivado por una medida acordada con el Gobierno de Macri para el pago de un resarcimiento económico a miles de recolectores de residuos del ámbito capitalino. Y la convocatoria fue en el Parque Roca, que está bajo la órbita de la administración macrista.



Por el lado antimoyanista están preparando otra cumbre para volver a contar los porotos y hacer una nueva demostración de fuerza. Poco más de dos meses faltan para el congreso de la CGT, esperado como casi nunca por el mundo político, gremial e incluso empresarial argentino. Será un puñado de semanas que parecerán siglos, pero sin dudas más intensas a cada momento. Semanas en las que sin dudas se mezclarán todo tipo de sentimientos. Pero, al cabo, ¿habrá también sensatez?



Por Luis Tarullo - Para Agencia DyN.