Sábado, 28 Abril, 2012 - 11:27

Medio Ambiente para todos

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La preocupación de la Iglesia por la ausencia de una agenda ambiental llevó a los obispos a promover políticas tendientes a la protección de los recursos naturales.

La preocupación creciente de la Iglesia por la ausencia de una agenda ambiental en Argentina llevó a los obispos a conformar comisiones de trabajo e invitar a especialistas al plenario episcopal, a fin de promover políticas públicas tendientes a la protección de los recursos naturales.



La inquietud eclesiástica no es nueva, ya en 2006 la Conferencia Episcopal Argentina denunció en un documento la concentración y extranjerización de la tierra, en especial en zonas cercanas a humedales y fuentes de agua dulce.



Los obispos dijeron a DyN que ahora se hace necesario una reflexión al advertir sobre problemáticas nuevas que "degradan" y "maltratan" el medio ambiente, como la mega minería, el cuidado de los glaciares, los procesos de desertificación de superficies históricamente fértiles o la tierra urbana ligada al déficit de viviendas.



También plantearon la urgencia del uso racional del agua teniendo en cuenta la salud del pueblo argentino, el criterio de justicia intergeneracional y la idea base de que "ninguna ganancia económica, pública o privada, debe estar por encima del bien común social".



Durante el plenario episcopal de esta semana, monseñor Jorge Lozano, titular de la Comisión de Pastoral Social, exhortó a "no riachuelizar" la Argentina y a formalizar acciones y a hacer una consideración amplia de las fuentes vitales, en particular del agua, a la que consideró un bien natural, sinónimo de vida.



El prelado, quien acompañó los reclamos ambientales de los vecinos de Gualeguaychú contra la ex pastera Botnia, aseguró ante sus pares que aunque duela decirlo a la sociedad y dirigencia "no le importa" el cuidado del medio ambiente y señaló alguna de las conductas "destructivas" de los argentinos.



El prelado plantó tres puntos del descuido medio ambiental: -Política agropecuaria: La concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, la expansión de la llamada frontera agrícola, la tala de bosques nativo para plantar soja, la ausencia de manejo adecuado de pesticidas, fertilizantes y agroquímicos, la falta de políticas sustentables de cuidado del suelo y el avance progresivo de la desertificación.





- Protección de los recursos: la falta de políticas públicas sustentables de protección de fuentes acuíferas frente al creciente interés extranjero en su apropiación, la ausencia de políticas públicas sustentables en materia de contaminación atmosférica y su mitigación.





- Inversiones: Las deficientes políticas respecto de los procesos y emprendimientos en relación a los recursos naturales, sobre todo en materia minera.





Además de Lozano se escuchó el testimonio de varios obispos en cuyos territorios diocesanos se desataron conflictos medioambientales como Catamarca y La Rioja, donde asambleas vecinales impiden emprendimiento megamineros -en muchos casos fomentados por los poderes políticos provinciales- a fin de preservar para ellos y las futuras generaciones un elemento vital como el agua.



También hicieron su aporte ante los obispos reunidos en la casa de ejercicios El Cenáculo-La Montonera, de Pilar, los especialistas laicos Pablo Canziani, Lucio Florio y Eduardo Agosta.



Estas reflexiones episcopales pueden transformarse "muy pronto", dijeron las fuentes, en un documento tendiente a alentar la responsabilidad de todos en el cuidado de la naturaleza, aunque no en la misma proporción.



"Dejar una canilla abierta es una falta de conciencia. Pero lo acontecido durante décadas en las cuencas contaminadas es responsabilidad de empresarios inescrupulosos y funcionarios corruptos que pidieron o aceptaron coimas para dar vuelta la cara y lavarse las manos. Y no con agua precisamente", graficaron los obispos en el borrador al que DyN tuvo acceso.





Asimismo, recordará que la creación es un don de Dios para todos, que exige a todos un esfuerzo por su cuidado responsable. Un concepto básico que sintetizan en la frase en idish "Tikún olam", que indica que cada persona es responsable de cuidarla. Claro como el agua.
Fuente: 
DyN