Sábado, 28 Abril, 2012 - 09:43

Correo de nuestros lectores
Río Muerto está feliz

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El médico relata los pormenores vividos tras haber denunciado las carencias con las que atendían en el centro de salud de ese pueblo.

El jueves 26 de abril amanecí haciendo una huelga de hambre en el Puesto Sanitario de mi localidad, rodeados de un grupo de amigos íntimos que me hicieron el aguante durante toda la noche, todos con el espíritu muy alto y convencidos de que estábamos defendiendo un derecho tan esencial como lo es el derecho a una salud digna. Como para matizar el momento se veía debajo de una tusca una olla en un fogón improvisado que comenzaba a calentar
agua para un futuro chocolate.



Eran las 9 de la mañana y comenzamos a divisar la entrada de vehículos por el acceso oeste de mi pueblo, y resultaron ser nada más ni nada menos que las personas más esperadas por esas horas, es decir la gente del Ministerio de Salud del Gobierno de la Provincia del Chaco. El Dr Ali (Director de Región Sanitaria VII) y La Dra. Atrio Mirtha (Subsecretaria de la Atención Primaria de la Salud) junto a su equipo se bajaron de sus respectivos vehículos presentándose ante mí y solicitando hablar
conmigo en privado. Pasamos al único consultorio que hay en el servicio y comienzo a explicarles los puntos que yo había estado reclamando por muchísimo tiempo (desde hace 4 años cuando el nefasto Mayol nos cerró la puerta), y que me habían llevado a tomar esta decisión extrema.



En todo momento mostraban amabilidad y respeto hacia mi persona, lo cual me indicaba que estábamos cerca de darle una alegría a mi comunidad. Pero a los pocos minutos de comenzado las tratativas nos comunican que la ambulancia que iba para Río Muerto había sido desviada hacia el Hospital de Los Frentones, o sea que estábamos sin ambulancia una vez más, pero luego de llamadas y mas llamadas de los funcionarios se soluciono el problema ya que una ambulancia que estaba en Los Frentones pasaba para Río Muerto.



Así fueron pasando los minutos y dando respuestas a cada una de nuestras demandas planteadas con la diferencia que esta vez me ofertaban la dirección de mi servicio lo cual acepte gustoso dicho desafío.



Mientras tanto la gente se concentraba en gran cantidad al frente de nuestro servicio mostrando en todo momento una mezcla de alegría y de nerviosismo que se reflejaba con solo mirar a sus ojos.



Tuve que salir en varias oportunidades para informar de las conversaciones que se llevaban a cabo en el interior como para calmar los ánimos un poco ya que por momentos parecían exaltarse, quizás por tanta ansiedad acumulada, por tanto olvido acumulado, o valla uno a saber por qué.



En esos momentos de plena negociación con el Ministerio de Salud llega un auto desde donde se baja un gran hombre y como si hubiéramos dicho… “Y ahora quien podrá ayudarnos”… llegaba Gustavo Corregido, el Defensor del Pueblo del Chaco, amable y de buen humor, se bajo y nos saludamos como si nos hubiera conocido desde siempre pero seguramente era porque estábamos en la misma lucha…la justicia, el equilibrio, o como Udes lo quieran llamar.



Gustavo se sumo inmediatamente a las negociaciones y comenzamos a darle forma definitiva a nuestro acuerdo. Aprovechando este momento histórico me pare en la esquina de la mesa
solo para apreciar a una de las imágenes más lindas que me dio la democracia que fue ver en un lado de la mesa a toda la gente del Ministerio de Salud, del otro lado al Defensor del Pueblo del Chaco, y afuera una multitud que esperaba con ansiedad los resultados de las negociaciones.



Siendo las 13, y terminado el acuerdo salimos hacia afuera para hablar a una multitud que esperaba ansiosa nuevas novedades. La Dra Atrio tomo el micrófono y les dijo que estaba todo solucionado, y que yo era el nuevo director, mientras la gente estallaba en aplausos y lagrimas, mientras gran cantidad de bombas se escuchaba por todo el pueblo haciendo interrumpir a la Dra. Atrio en varias oportunidades su alocución.



Ahí estábamos, funcionarios del gobierno del chaco, defensor del pueblo y yo como nuevo director disfrutando de un pueblo emocionado hasta las lágrimas porque su acompañamiento en esta lucha había tenido su merecido premio. Cientos de personas me saludaban mientras los secretarios del gobierno me pedían ingresar al interior para terminar el acuerdo, cosa que me hice el que no escuche con tal de seguir disfrutando este momento único que solo los pueblos humildes y golpeados te lo pueden dar.



Luego de saludar a la multitud
fui al interior y terminamos de confeccionar nuestro acuerdo, y ahí estaba Gustavito Corregido estrenando su sello, firmas y mas firmas, risas y más risas, ahí estaban mis funcionarios unidos y alegres, al igual que mi pueblo.



Una vez terminado todo nos despedimos efusivamente sintiendo en nuestro interior
que habíamos cumplido con la democracia. Los autos de los funcionarios comenzaban a alejarse por el acceso oeste y retomaron la ruta 16, seguramente para llegar a sus casas y decirle a sus hijos que conocieron a un pueblito que ellos creían que era de Santiago del estero pero que resulto ser del chaco y que vivieron unos de los momentos más lindo que les
dio la vida.



Las calles volvieron a su silencio, pocos autos, muchos perros, y la siesta que transcurría a full. Subí a mi auto y me fui pensando que tristeza que uno tenga que poner en riesgo la salud, el titulo, la reputación, el trabajo, la familia, todo solo para ser escuchado…me puse triste pero bueno me di cuenta que esto era la realidad de un jueves 25 de abril del 2012.



(*) Médico del Centro de Salud de la localidad de Río Muerto, Chaco.