Viernes, 27 Abril, 2012 - 11:27

Tenía arresto domiciliario
Un activista chino ciego burló la seguridad y escapó del país

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Chen Guangcheng, conocido por denunciar abortos y esterilizaciones forzosas, está "en un lugar seguro", según activistas.

Chen Guangcheng, disidente ciego y uno de los más prominentes defensores de los derechos humanos en China, ha escapado del arresto domiciliario al que estaba sometido desde que salió de la cárcel en septiembre de 2010 tras cumplir una condena de cuatro años, según han informado amigos y partidarios. “Pudo salir de su casa el 22 de abril y sus amigos fueron alertados y le llevaron a un lugar seguro fuera de Shandong [su provincia]”, ha dicho Bob Fu, un activista prodemocrático que se fue de China en 1996 tras ser perseguido por sus creencias religiosas, informa France Presse. Fu asegura que ha contactado con las personas que pusieron al disidente ciego a salvo.



LA DENUNCIA QUE LO CONDENÓ


El activista provocó la ira de los dirigentes de Shandong en 2005, cuando denunció que habían llevado a cabo un programa de esterilizaciones y abortos forzosos, como parte de la política de hijo único, a pesar de ser medidas ilegales. Fue condenado a prisión por “bloquear el tráfico”. El año pasado, él y su esposa recibieron una “brutal paliza durante cuatro horas”, después de que grabaran un vídeo secreto, según la organización no gubernamental ChinaAid, que preside Fu. El activista residente en Texas afirma que ha estado en contacto con el Congreso de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la Embajada estadounidense en Pekín “para alertarles y solicitar ayuda para Chen Guangcheng y aquellos que le apoyan y le están escondiendo”.



Fu no ha podido confirmar los rumores que aseguran que Chen se encuentra en la legación estadounidense, aunque ha explicado que el disidente ciego no es partidario de exiliarse. “Le preguntamos si quería irse de China. Pero es muy reacio y dijo que quiere luchar hasta el final dentro de China por los derechos de los ciudadanos. Quiere llevar una vida normal como ciudadano chino”, dijo Fu. La embajada americana ha declinado comentar la situación. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha pedido en numerosas ocasiones su liberación.





La esposa, la madre y la hija de Chen continúan en la casa donde estaba confinada la familia en la prefectura de Linyi (Shandong). Tras descubrir el jueves que Chen había huido, las autoridades locales rodearon la vivienda.



Otra activista, He Peirong, ha confirmado a la agencia Reuters que Chen “está bien de moral”, aunque se encuentra “muy débil”. Pero, según ha dicho, está inquieto sobre todo por su familia. “Está realmente preocupado por su esposa, su hija y su madre, ahora que ha escapado. Teme que los guardas [que le vigilaban] se venguen [con ellas]. Los guardas han pegado a su anciana madre este año. Y le rompieron varios huesos a su esposa, que todavía tienen que curar”.

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LA HUÍDA


La huida de Chen ha tenido gran repercusión en el servicio de microblogs Weibo, una especie de Twitter chino, donde los internautas se refieren a él como “el hombre ciego” para evitar la censura, ya que su nombre está vetado.



La organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch ha manifestado su preocupación por el activista, del cual, según afirma, "ha habido noticias de que está muy enfermo a consecuencia de las reiteradas palizas que le han pegado sus captores".



La huida del disidente enfureció a los dirigentes locales, que el jueves pusieron en marcha una operación de búsqueda en su pueblo, Donggushi. Al no encontrarle, se dirigieron a casa del hermano de Chen, treparon un muro y fueron a por su familia. Al ver que tampoco estaba allí, golpearon a todos los que estaban en la casa, según Fu y He. Chen Kegui, un sobrino del disidente, “cogió un cuchillo para defenderse e hirió a varias personas”. El joven y su padre, Chen Guangfu, fueron detenidos.



La reclusión de Chen Guangcheng es criticada desde hace años por sus seguidores chinos, Gobiernos extranjeros y grupos de defensores de los derechos humanos. El año pasado, docenas de sus partidarios fueron bloqueados y expulsados de Linyi cuando intentaron visitarle. Muchos han sido golpeados por matones de paisano desplegados en torno a su casa. En diciembre, el actor británico Christian Bale fue declarado persona non grata por el Gobierno de Pekín después de que intentara reunirse, sin éxito, con el activista en su casa.



Policías y agentes de seguridad dieron una paliza a Chen y su esposa el año pasado después de que filtraran un vídeo grabado en secreto en el que mostraban las férreas condiciones en las que estaban detenidos en su vivienda, según la red de activistas Chinese Human Rights Defenders, que tiene miembros dentro y fuera del país. En el vídeo contaban que más de 60 personas se turnaban para vigilar la casa, y que utilizaban dispositivos para anular la señal del teléfono móvil. Chen revelaba también que solo su madre, de 76 años, era autorizada a comprar comida y llevársela a la casa. En la grabación, la esposa del disidente, Yuan Weijing, hablaba en voz baja sobre su inquietud por sus dos hijos y rompía a llorar. "No me atrevo a hablar en alto", explicaba.



LA LUCHA CONTRA LA INJUSTICIA


Chen se hizo popular por ayudar a la gente a demandar a los funcionarios locales por un amplio abanico de injusticias. Se quedó ciego en la niñez, debido a una enfermedad. Estudió leyes en una escuela para ciegos durante su juventud. Aunque no está diplomado oficialmente, comenzó a aconsejar a los campesinos en su región. En 2006, fue encarcelado tras acusar a los responsables de planificación familiar de Shandong de haber obligado al menos a 7.000 mujeres a ser esterilizadas o sufrir abortos cuando se encontraban en estado avanzado de gestación.



Para el Gobierno chino, Chen Guangcheng y otros disidentes son elementos desestabilizadores, que pueden poner el peligro el desarrollo del país. De ahí la dureza con que son tratados. En los últimos dos años, han sido objeto de represión creciente por parte de unos dirigentes nerviosos por los levantamientos populares en los países árabes y el relevo generacional de los líderes del Partido Comunista Chino en el Congreso del próximo otoño.





Fuente: El País