Martes, 24 Abril, 2012 - 21:21

Correo de nuestros lectores
¡Qué bueno! Ahora Roy Nikisch es la renovación

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Soy radical porque adhiero fervientemente a sus principios filosofía y valores fundacionales.





La UCR nació a la vida política argentina para poner a fin a años de corrupción y manipulación fraudulenta de la voluntad popular. En honor a esos principios es que creo ha llegado el momento de que alguien ponga fin a tanta mentira e hipocresía arribista que anda dando vueltas por ahí.



Con seriedad y buena predisposición he dedicado parte de mi tiempo a leer y escuchar declaraciones de quienes hoy encabezan o adhieren al nuevo movimiento interno de la Unión Cívica Radical del Chaco. Es así como he llegado a la conclusión que nunca una mejor frase que la del escritor Umberto Eco para conceptuarlos:
“Creer en conspiraciones es un modo de relegar responsabilidades a lo demás…". Eso es lo que estas personas han estado haciendo desde el primer momento: Justificándose, victimizándose, evadiendo y huyendo de sus responsabilidades. Estas son sus verdaderas y únicas bases fundacionales.



Hoy muchos hablan mucho, pero ¿Dónde estaban cuando unos pocos le disputamos
el gobierno al peronismo en una provincia históricamente peronista? ¿Dónde estaban cuando ser radical era mala palabra y había que seguir militando y poniendo la cara ante la sociedad para explicarle que fuimos los radicales quienes tuvimos que tomar en nuestras manos la bomba con la mecha encendida que nos heredó el gobierno peronista neoliberal de los 90? No escuchábamos sus voces ni leíamos sus cartas. Quizás porque estaban
muy ocupados relamiéndose las mieles del poder que a todos ellos, sin excepción, Convergencia Social les dio en su carrera política. Aída Ayala que militaba en Acción Chaqueña fue convocada por Convergencia Social para ocupar cargo de funcionaria provincial,
luego fue presidente del Concejo Deliberante de Resistencia, y tres veces intendente. Alicia Azula, que no estaba en política pero se identificaba con el peronismo, fue convocada por Convergencia Social para gobernar Barranqueras. Va por su tercer mandato.
A Gerardo Cipolini, que nunca participó activamente de la vida política de la UCR, Convergencia Social lo convocó para ser presidente del Concejo Deliberante de Sáenz Peña y luego intendente transitando hoy su segundo mandato. Roy Nikisch ocupa cargos de manera ininterrumpida desde hace 18 años por Convergencia: concejal e intendente de Tres Isletas, ministro de gobierno, vicegobernador, gobernador, senador y último candidato a gobernador. Y así cientos de dirigentes radicales. Entonces, si Convergencia Social no tuviese vocación de apertura, participación y renovación, ninguno de ellos podrían estar parados donde están. Lo más probable es que hubiesen sido por el
resto de sus vidas unos perfectos desconocidos. Prueba de ello es que algunos escribas y los pseudos renovadores nunca antes alzaron su voz PRO-gresista para denunciar a los dirigentes que “digitaban” todo a dedo. ¿O 18 años no habrá sido tiempo suficiente para hacerlo?



Nadie reclama gratitud eterna, ni monumentos, ni se jacta de no haber cometido errores. Pero entender que la renovación viene de la mano de este nuevo movimiento cuyas bases consisten en recargar toda la responsabilidad política y electoral sobre quienes conformamos Convergencia Social, es equivocado, porque están evadiendo las responsabilidades que les tocan al haber sido parte importantísima de las decisiones. ¿O ninguno de ellos tuvo nada que ver con la derrota de Roy Nikisch cuando se presentó como candidato a Senador Nacional en 2007 por 104.000 votos o en 2011 cuando perdió contra Capitanich la candidatura a gobernador por 200.000 votos siendo que tanto Ayala como Cipolini desdoblaron sus elecciones dejando a nuestros candidatos y a la UCR librados a su suerte pudiendo haber contribuido a una mejor performance electoral?




Resulta que ahora Roy Nikisch es el nuevo PRO-gresista, el renovador que pide apertura como si no hubiese ocupado y usufructuado espacios de poder de la mano de la militancia de Convergencia Social. Parece que si estas en el Nuevo espacio sos un buen radical renovador y si te quedas o participás en Convergencia Social estás condenado. Tanta mentira e hipocresía no pueden ser las bases de este nuevo movimiento ni de ninguna expresión política que desee establecer bases democráticas sólidas ante una sociedad cada vez más analítica. Digo esto sobre la base de mi propia militancia que data de 1983 a la fecha sin ocupar ningún cargo electivo, sin embargo eso nunca me impidió trabajar y aportar sea quien fuese el candidato. Y a la Convención vayan tranquilos. Va a haber muchos radicales de pura cepa, de comprobables tradiciones democráticas. No traten de embarrar la cancha de antemano con reflexiones intimidatorias, porque lo único que están logrando es dejar al descubierto que los acompañamientos que esperaban no se les están dando. En el radicalismo no somos tantos y nos conocemos mucho.





(*) DNI 20.094.466