Lunes, 23 Abril, 2012 - 08:56

El Nuevo Espacio Abierto Radical

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Hace muchos años vengo bregando por cambios, que considero indispensables, en nuestra UCR.



Lo hacía por propia convicción, pero también porque escuchaba el reclamo de otros chaqueños que también los pedían, muchas veces casi en secreto y con temores. Al principio era con el boca a boca, luego aparecieron los medios digitales y eso permitió que el reclamo, casi desesperado, llegara a mucha gente, poniéndonos en contacto. No era el único que reclamaba, éramos muy pocos, pero fuimos creciendo. Así supimos que no eramos personas aisladas quienes pensábamos y soñábamos parecido.



Reconozco que algunas veces debí ser muy rudo y claro para ser escuchado y entendido. Creo que no era tan difícil: el reclamo de cambios tenía que ver con la participación de todos, tenía que ver con la democracia que pregonábamos y que es uno de los sustentos de la UCR. Podía ser muy claro en lo que decía porque no había participado en los aciertos ni en los errores de los doce años de gobierno radical.



También podía hacerlo con absoluta tranquilidad porque, igual que ahora, no le debía a nadie ningún favor político, ni tenía intereses personales que confundieran mis pensamientos. Lo hacía, igual que ahora, con la fuerza que dan las convicciones. Así fuimos generando las condiciones necesarias para que germinara con fuerza aquella semilla de cambios.



Y menciono la génesis de este movimiento radical, porque al haber sido uno de sus impulsores, al menos desde la reflexión política, siento y veo que todavía subsisten las causas que lo originaran, principalmente algunos dirigentes que se acostumbraron a digitar todo a su antojo y sin consultar ni escuchar a nadie, incluso violando principios fundamentales de nuestro partido y normas éticas básicas. Lo que cambió fue que ahora tenemos un radicalismo movilizado que recorre toda la provincia. Un partido que, afortunadamente y gracias a este Nuevo Espacio, despertó de su larga siesta.



Hizo falta una nueva derrota aplastante de nuestro partido en la Provincia, junto al triunfo de varios intendentes radicales en importantes comunas, muchos de ellos reelectos por sus buenas gestiones, para que hace apenas dos meses se plasmara este Nuevo Espacio Abierto Radical. Ayala, Azula, Cipolini, Sirich, Kloster, junto a Diputados como Domínguez y Vallejos, asi como tantos otros Concejales, dirigentes y militantes, se fueron convirtiendo en una máquina arrolladora, imparable. Afortunadamente no se achicaron ante la cantidad de mentiras e improperios que recibieron por su decisión de terminar con una etapa que estaba conduciendo a la destrucción de la UCR.



Rápidamente se fueron adhiriendo cada vez más personas. La mayoría provenía de la propia Convergencia. Muchos volvieron a militar después de años, alentados por los cambios democráticos que se impulsan. Ninguno de los que venían de Convergencia renegaba de su pasado, por el contrario, a ellos les resultó muy difícil la decisión, pero comprendieron que era indispensable para la democracia y para la subsistencia misma del radicalismo el hacerlo.



Comprendieron que era hora de producir los cambios, era hora de democratizar todas las estructuras partidarias, era hora de abrir las puertas del radicalismo para que todos los que quisieran acercarse, afiliados o no, pudieran hacerlo y encontraran en nuestro más que centenario partido un lugar que los acogiera y no que los expulsara, o los mirara como sapos de otro pozo. La UCR nunca tuvo vocación de club de barrio, y hacia allí nos estábamos dirigiendo, alejándonos cada vez más de una sociedad que nos miraba decepcionada por las ambiciones desmedidas y la soberbia de algunos dirigentes, que se quedaron, como si fueran autistas, en el pasado, absolutamente despreocupados por lo que ocurría a su alrededor.



Todos debían saber que ingresaban a un espacio interno y a un partido radical donde deberían aportar su militancia humanista y solidaria. Pero los viejos y los nuevos debían saber también que todos tendrían las mismas posibilidades de elegir y ser elegidos, que nada iba a ser digitado por el dedo de nadie. Quien quisiera ser parte, venga de donde venga, sería bienvenido. Quien quisiera ser candidato, deberá someterse a elecciones internas, única forma que este movimiento acepta y exige.



Nadie, absolutamente nadie, debe ser elegido de otra manera. Nadie, absolutamente nadie debe ser excluido por el dedo o la voluntad de nadie. Todas las pretensiones serán válidas, las de los viejos y las de los nuevos militantes. Todas deberán ser sometidas al voto.



No nos interesa la historia de nadie, ni sus aciertos ni sus errores. Nos interesa el futuro y para eso convocamos a todos los radicales y a quienes deseen acercarse al radicalismo. Estamos convencidos de que iniciamos una etapa distinta en la política, una instancia casi épica, que pocos creían posible. Y será la misma gente la encargada de controlar que nunca más se produzcan desvíos.



Como muchos, estamos en desacuerdo con algunas actitudes de las autoridades radicales. Ellas son las autoridades legales, pero no son las autoridades legítimas. En democracia, la única legitimidad de origen es la que se obtiene con el voto de la gente, y es precisamente lo que estamos impulsando.



Muy pronto, el cinco de mayo, estas autoridades, casualmente el mismo día que nuestro Nuevo Espacio había convocado a una marcha, que iba a ser multitudinaria, convocaron al órgano máximo del partido, la Convención Provincial. No tiene importancia la casualidad, cambiamos la fecha y la haremos la semana siguiente. Es lo mismo, lo percibimos en el entusiasmo de la gente. Asistir a esa Convención del partido, al que todos pertenecemos, es más importante. Ante todo somos radicales.



Y vamos a esa Convención con muchas expectativas, esperamos que sea una Convención diferente, donde se discuta todo lo que se deba discutir, con el respeto que nos debemos unos radicales a otros radicales, donde se toleren las diferencias, donde no se apliquen antiguas prácticas que desvirtúan la esencia misma del radicalismo.



No confiamos demasiado en algunos dirigentes, pero confiamos en la honorabilidad de la gran mayoría de los convencionales. Muchos de ellos nos han confiado que comparten nuestras mismas preocupaciones sobre la necesidad de cambios. Algunos de esos convencionales se quedarán en Convergencia, otros ya nos han anticipado que se pasarán a nuestro espacio, pero la inmensa mayoría desea un radicalismo mejor. En eso coincidimos, mas allá de algunas rispideces.



El actual Presidente de la UCR niega la posibilidad de “triquiñuelas” y habla de la integridad moral y de la respetabilidad de los dirigentes. Ojalá él tenga razón y se respeten honorablemente las decisiones de los afiliados, ese es precisamente el objetivo de quienes conformamos este Nuevo Espacio. Por las dudas, sería muy interesante que haya suficientes veedores que den garantías a todos los convencionales de que nadie intentará hacerse el vivo.



Que nadie se haga el tonto pretendiendo utilizar metodologías corruptas que cansaron y alejaron a la gente. Sólo deseo hacer un llamado a todos los radicales de bien, de uno y otro sector, para que esta Convención sea el inicio de la recuperación ética de la UCR. Que nadie permita irregularidades. La sociedad nos va a estar mirando y tenemos esa deuda con ella. Las anteriores convenciones fueron convocadas para echar gente, o para modificar la Carta Orgánica, cosa de dificultar la aparición de nuevos contendientes.



Si se hacen las cosas bien, como corresponde, no tendrá importancia qué sector saque más o menos votos, todos los radicales saldremos ganando y ésta será recordada como la Convención de la unidad y de la recuperación. Preferimos una Convención con discusiones duras y francas, a aquellas del contubernio o del acuerdo de cúpulas.



Nuestro objetivo es que esta Convención sirva de ejemplo de decencia cívica, para toda la ciudadanía, para los radicales y para los no radicales. Con ese espíritu de cambio, de expresar libremente las ideas y los anhelos que movilizan este Nuevo Espacio Abierto Radical, es que concurrimos, algunos como simples e ilusionados acompañantes. Creemos que es la única forma de recuperar para la UCR la posibilidad de instalarse nuevamente como alternativa de poder.



Y debo pedir disculpas a los lectores no radicales por ocupar este espacio con temas internos. Considero que los partidos políticos deben ser el escenario natural del ejercicio de la política, para eso, todos los partidos deben recordar permanentemente que la política es para servir a los intereses del pueblo y no de sus dirigentes. Todos precisan de estos cambios que estamos haciendo hoy en el radicalismo. Necesitamos realizar previamente estos cambios, para poder dar respuesta a las necesidades y a las angustias cotidianas de la gente.



Lamentablemente, aunque muchos pretendan negarlo, en nuestro partido y en los demás, se ha ido desvirtuando el sentido ético, solidario laborioso y humanístico de la política. Debemos recuperarlo, le pese a quien le pese, lo niegue quien lo niegue. La gente sabe muy bien que la realidad es una sola y no es la que desean pintarnos algunos dirigentes, ansiosos de conservar sus privilegios. La política debe servir para el bienestar de la gente o no sirve para nada.



Ganando o perdiendo, este Nuevo Espacio, a apenas dos meses de su fundación, va a hacer historia con su pronta participación en un evento tan importante y trascendente para el radicalismo.



El Nuevo Espacio Abierto Radical crece vertiginosamente, superando incluso las mejores previsiones de quienes lo iniciamos. Crece con impulso propio, al margen de los deseos de sus propios dirigentes y de los obstáculos que otros quieran ponerle. Eso no ocurre porque sí, ocurre porque es un reclamo y una esperanza de la gente. Reclamo y esperanza de quienes anhelan un radicalismo moderno, ágil, que de lugar a sus jóvenes, a sus viejos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que quieran aportar para el crecimiento y el desarrollo auténtico de una fuerza capaz de producir las transformaciones necesarias.



El cinco de mayo la sociedad nos estará mirando. Ojalá que nadie se equivoque. El seis de mayo, el Nuevo Espacio Abierto Radical, independientemente de los resultados, estará nuevamente, luchando por la unidad, convocando a todos y reivindicando los principios históricos del radicalismo



(*) [email protected]