Lunes, 9 Abril, 2012 - 18:34

Correo de nuestros lectores
El Comando Sur en el Chaco, EEUU y el peronismo

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La relación con EEUU ha sido, históricamente, un punto central de la política exterior argentina que ha producido debates políticos e ideológicos…

El sociólogo Horacio González en 2004, en una charla con otros intelectuales argentinos, hacía una reflexión sobre la necesidad de realizar algunos consensos sobre los fundamentos de nuestra nación a la luz de que en el siglo XXI existían planteos reivindicando a Roca, con la misma ideología de exterminio, expresada en un editorial del diario “La Nación”, con respecto a los piqueteros de entonces que, yo agrego, convalidaba perfectamente la política de exterminio que ocurrió en nuestro país con los militantes de los 70.



Afortunadamente, con el paso de los años, con una política activa de derechos humanos desde 2003, sumado a los recientes fallos judiciales, nuestra sociedad mayoritariamente está llegando a un consenso de no utilizar nunca más la violencia política y el exterminio del que piensa diferente, con la excepción de una minoría marginal reaccionaria, que sigue aferrada a sus privilegios económicos concentrados.



La relación con EEUU ha sido, históricamente, un punto central de la política exterior argentina que ha producido debates políticos e ideológicos que han establecido puntos de inflexión y creo necesario para el futuro de nuestra Gran Patria Latinoamericana, realizar una revisión y algunos ejes para el consenso, similar al que estamos alcanzando en derechos humanos.



Es necesario recordar que esta conflictiva relación, fue determinante para el surgimiento del mayor movimiento revolucionario de nuestro país, bajo el liderazgo de Juan Domingo Perón.



El desencadenante fue la publicación del “Libro Azul” (1946) del gobierno norteamericano, impulsado por el que fuera embajador en la Argentina, Spruille Braden, sobre el peronismo, que diera origen a aquella célebre polarización “Braden o Perón”, que se consideró una intromisión directa en las políticas nacionales y resultó determinante para el triunfo electoral.



Perón, en “La Hora de los Pueblos” (1968) dejó claramente expuesto su pensamiento con respecto al modelo que proponía, en clara oposición al imperialismo norteamericano y su penetración económica y política, en tres ejes: 1) El Desafío Americano; 2) La Integración Latinoamericana y 3) El Mercado Común Latinoamericano. En el primer eje, desarrollaba claramente la necesidad de establecer una Tercera Posición, fundamentalmente porque la “Alianza para el Progreso”, planteada por la potencia del norte, era exclusivamente progreso de ellos y nada bueno para Latinoamérica.



Poco más acá, se puede hacer referencia a la Doctrina de Seguridad Nacional de la política exterior norteamericana, aplicada mediante el entrenamiento de los distintos ejércitos latinoamericanos, en Panamá y que produjeran sucesivas dictaduras, y la más salvaje de la historia en nuestro país, en 1976, con desaparición de miles de personas, apropiación de bebés y destrucción de la producción nacional favoreciendo las importaciones y endeudamiento externo fraudulento, principalmente con el FMI.



No resulta menos importante destacar la importancia del papel de EEUU en la guerra de Malvinas en 1982, tanto para embarcar a nuestro país en una segura derrota con su colaboración directa violando normas internacionales de guerra, como para traicionar el Tratado de Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR) de la Organización de Estados Americanos (OEA).



En los 90, tomaron notoriedad las declaraciones del ex canciller Guido Di Tella, con “las relaciones carnales” con la potencia del norte, cuyas recetas de ajuste nos generaron una debacle económica, social y política que concluyó con la explosión de fines de 2001.



En el amanecer de este siglo, en 2005, llegamos a la defunción del ALCA en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, donde el ex presidente Néstor Kirchner afirmara que “EEUU tiene la responsabilidad ineludible e inexcusable de considerar que las políticas que se aplicaron en América Latina provocaron miseria, pobreza, tragedia social, inestabilidad institucional y la caída de gobiernos democráticamente elegidos”.



Para no hacer más extenso este análisis, haremos omisión a las reiteradas intervenciones terroristas de EEUU contra otros países del planeta, sus reiteradas violaciones a los derechos humanos, y su desastrosa ayuda humanitaria, como la que brindó dentro de su propio territorio con motivo del huracán “Katrina” en Nueva Orleans.



Luego de estos conflictivos antecedentes con EEUU, como argentinos y latinoamericanos, vale hacerse algunos interrogantes: ¿Es factible considerar algún tipo de acuerdo serio de cooperación con este país? ¿Cumplirán o volverán a traicionarnos? ¿Sería sensato que pudieran ayudarnos acá, cuando no lo pueden hacer dentro de su país? ¿El aporte económico sería desinteresado?



En cuanto a los que somos peronistas, valen otros interrogantes: ¿El peronismo por definición ideológica no está claramente opuesto al imperialismo norteamericano? ¿Alinearnos con EEUU no sería abandonar la Tercera Posición? ¿Cuándo se intentó alterar estos principios ideológicos con el neoliberalismo en los 90, no nos fue clara y desastrosamente mal?



Como militante del Proyecto Nacional considero necesario alcanzar un consenso con respecto a nuestra relación con esa superpotencia, mucho más si esta relación implica el acuerdo con militares como los del Comando Sur, y desistir de cualquier intento de convenio hasta tanto, en un nuevo mundo multipolar, prioricemos la unidad Latinoamérica o la UNASUR, y desde allí plantear una relación entre iguales con otros bloques económicos.



En ese contexto, considero valioso el rechazo que el gobierno nacional realizará a la propuesta de la Junta Interamericana de Defensa (JAID) de la OEA, que intenta poner una coordinación militar continental por encima de las autoridades civiles, ante catástrofes o desastres, revirtiendo la decisión que, en otro contexto internacional y de relaciones de poder, se había dado en 2006, con Aníbal Fernández, quien bajo el título "Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias", propició el “convenio” del Comando Sur con la Provincia del Chaco, bajo el pretexto de “las frecuentes situaciones de emergencia hidrometeorológicas”.



En el Chaco, considero necesario replantear los acuerdos y, si es necesario revocarlos. Cuando estuvo el embajador de EEUU en nuestra provincia en 2008, hicimos llegar nuestro rechazo con una carta pública al gobernador, por los antecedentes. Sin embargo, consideramos mucho más útil para nuestro porvenir latinoamericano, alcanzar estos consensos con un debate público maduro, patriótico y responsable, sin intentar sacar ventajas partidarias, realizar chicanas o polémicas que corran el eje de la discusión de fondo.



La contradicción sigue siendo “Liberación o Dependencia”.



(*) Secretario General de la Corriente Peronista Nacional Distrito Chaco.