Domingo, 8 Abril, 2012 - 08:45

Superganancias de oro

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Te invito a creer es un libro imperdible. Un relato en primera persona de Manuel Lozano, sucesor de Juan Carr en la coordinación de la Red Solidaria.

Una historia que conmueve, despierta admiración e interpela al lector sobre su actitud frente al prójimo. Además de mostrar la tarea de la Red Solidaria, en el libro aparecen decenas de héroes anónimos que dedican tiempo, recursos e imaginación a ayudarse y ayudar al que necesita. Una de ellas es Rosario Quispe, una colla jujeña que creó la organización femenina de microfinanzas Warmi Sayajsunqo, que en quechua significa mujer perseverante. Es hija y esposa de mineros, pero tras el cierre de una explotación que dejaba a su familia sin trabajo, decidió emprender el cambio. Dice Rosario en el libro sobre la minería: “Que no me vengan a hablar de que no contaminan. Si yo misma veo cómo se muere la gente”.



No es a gente como Rosario Quispe a la que el jueves pasado se refirió Cristina Fernández cuando dijo “hay que dejar de lado las posturas tipo snob, esa de que critico la minería y después me subo al auto, pongo primera y salgo”. Fue durante la inauguración de una obra en Cerro Vanguardia, una de las principales productoras de oro del país. Señaló que “si se tratan con cuidado los desechos no hay industria que no sea sustentable, y puso a Cerro Vanguardia como ejemplo de respeto ambiental. Habló de los guanacos que toman agua en el lugar y se multiplican como plaga y de la siembra de truchas en una laguna aledaña.



Cristina ya había usado la palabra snob al hablar de minería. Fue durante el discurso de apertura de sesiones legislativas a principios de marzo: “Les puedo asegurar que esta Presidenta no solamente quiere cuidar el medio ambiente porque sea elegante o snob decirlo; lo quiero hacer por propia seguridad, porque si se derriten los glaciares mi casa desaparece”.



Ella está hablando muy seguido sobre minería. Además de los discursos en el Congreso y en Cerro Vanguardia, habló el lunes pasado tras recibir a los gobernadores de la flamante Organización Federal de Estados Mineros (Ofemi). Es más que lógico que la minería se cuele con frecuencia en la actividad y entre las palabras de la Presidenta. Hay por lo menos tres razones.



La minería es la actividad que más creció: desde 2002 la producción se multiplicó por diez; se invierte 22 veces más que entonces, y las exportaciones, que pasaron de menos de 1.000 a más de 4.000 millones de dólares, ya constituyen una de las cuatro principales fuentes de divisas para el país.



Es, además, el sector con mejores perspectivas. Según el secretario de Minería, Jorge Mayoral, “al fin de la década del ’20 la Argentina será el gran jugador de cobre en el mundo… uno de los grandes jugadores de plata… seremos los grandes jugadores de boratos y potasio… tenemos expectativas de ser los grandes jugadores en litio”, y en cuanto al oro pronostica que la producción se va a multiplicar por 3,7 en los próximos 15 años.



A eso se suma que la llamada megaminería está concitando creciente rechazo en la población afectada, y es uno de los caballitos de batalla en la crítica opositora.



En el discurso de Cerro Vanguardia, Cristina pidió que en el debate sobre la minería haya menos slogans y más reflexión. Para lo cual son imprescindibles los datos. Asumamos que los guanacos, las truchas y alguna otra cosa más que apuntó sobre ecología son prueba de que la empresa no contamina. ¿Y el negocio?



Cristina destacó que Cerro Vanguardia es un modelo a seguir por tratarse de una empresa mixta. Efectivamente, la empresa del Estado provincial Fomicruz (Fomento Minero de Santa Cruz) posee el 7,5 por ciento de las acciones y la Anglogold Ashanti (tercera productora de oro en el mundo que surge de la fusión de una compañía británica y una sudafricana, pero con mayoría de accionistas estadounidenses) el 92,5 por ciento restante. El año pasado Cerro Vanguardia produjo casi 200.000 onzas de oro y facturó 289 millones de dólares.



Su rentabilidad es muy elevada. Según el presidente de Fomicruz, Miguel Ángel Ferro, señaló a Veintitrés, la empresa del Estado provincial recibió en los últimos años entre 7 y 12 millones de dólares anuales por su participación accionaria del 7,5 por ciento. De ahí se infiere que, si se distribuyeron todas las ganancias, la utilidad anual de Cerro Vanguardia osciló entre 93 y 160 millones de dólares. Es una proporción enorme respecto de su facturación.



Semejante nivel de rentabilidad se corresponde con datos del balance del año 2010 de la Anglogold Ashanti. Ahí figura que el costo de producción de la mina fue de 366 dólares la tonelada, mucho menos que el costo de producción promedio que la multinacional tuvo ese año en el mundo, y equivalente a apenas el 39 por ciento de lo que le costó extraer el oro en las minas de Australia. En el informe anual, el vicepresidente ejecutivo para las Américas de la Anglogold Ashanti, Ron Largent, escribió que “en 2010 Cerro Vanguardia fue la mina de más bajo costo en el mundo”. Y el presidente Mark Cutifani afirmó: “Brasil y Argentina ostentan los activos de más bajo costo de la compañía. AGA Mineracao y Cerro Vanguardia tienen perspectivas de crecimiento espectaculares”.



Ferro indica que los ingresos de Fomicruz no se limitan a lo que recibe por su tenencia accionaria. Los socios originales de Cerro Vanguardia (Pérez Companc y la sudafricana Minorco) ganaron la licitación porque presentaron la oferta de canon por usufructo más alta entre los postulantes, con lo cual además pagan el 6,6 por ciento del valor del mineral extraído una vez refinado, lo que según Ferro representa actualmente un ingreso para Fomicruz de aproximadamente 2,5 millones de dólares mensuales.



No cabe duda de que el modelo de negocio de Cerro Vanguardia, con participación accionaria estatal, pago de canon y regalía (1 por ciento) es mejor para el interés público que el que rige para casi todas las otras grandes explotaciones mineras. De ahí que Cristina sugiriera durante su visita a la mina la semana pasada que la empresa fuera tomada como modelo por el resto de las provincias mineras.



Pero aun cuando Cerro Vanguardia comparta más renta con el Estado, el socio privado igualmente obtiene una superganancia de oro. La rentabilidad de las otras es todavía mayor.
Fuente: 
InfoNews.