Sábado, 7 Abril, 2012 - 10:00

Viernes Santo
El Obispo de Sáenz Peña llamó a los cristianos a "abrazarse a la cruz y defender la fe"

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La ciudad termal cerró el Viernes Santo con un Vía Crucis “vivo” que partió de la Catedral San Roque y concluyó en la Cruz de la Evangelización.

El largo peregrinar recordando los dolores de Jesús finalizó con un mensaje del Obispo de la Diócesis de San Roque Monseñor Hugo Barbaro en la intersección de la Rutas Nacionales 16 y 95, donde se encuentra la Cruz de la Evangelización.



Monseñor Hugo Barbaro ante una multitud en la noche del Viernes Santa agradeció el acompañamiento de toda la comunidad y de las autoridades municipales, y todos aquellos que trabajaron para realizar este Vía Crucis representado.



El Obispo dejó como mensaje para estas Pascuas de la importancia de la Cruz en nuestras vidas. “Lo que se trata es de acompañar a Jesús
en el camino del dolor, nosotros no queremos ser los que crucificaron al señor, no queremos ser
esos curiosos que se asomaban, comentaban, queremos ser esos que se meten en el corazón de Jesús, comparten sus sentimientos, su deseos redentores y queremos también aprovechar toda esa gracia que viene de la Cruz”, comenzó diciendo monseñor Barbaro.



Dijo que las enseñanzas, los milagros, cada cosa que hizo Jesús nos afecta, “todo
nos afecta pero la Cruz nos afecta directamente a cada uno
de nosotros, a todos los hombres de todos los tiempos. El Señor nos ha abierto la puerta de la vida eterna, nos libero del pecado, de la muerte del alma y ahora podemos vivir con Dios en la vida de Dios, con los ojos puestos en la eternidad”.



Señaló a la multitud a Jesucristo muriendo en la Cruz, Hijo de Dios, “es Dios que nos busca, que nos quiere, que nos mira, que nos da fuerza para vivir una vida
distinta. Tenemos las luces de Dios para este camino de la vida cristiana que acaba en el cielo y toda la fuerza de la gracia de Dios”.



Recordó en su breve mensaje que Cristo murió en la Cruz por cada uno de nosotros, “Cristo es la vida la salvación, Cristo nos hizo
hijos del Dios, Herederos del Cielo. En la Cruz Cristo creía que esa cruz iba a ser amada, adorada, que habría mártires que abrazarían la cruz para defender el bien y la verdad. Nosotros también tenemos que abrazarnos a la Cruz para vivir como cristianos y para defender nuestra fe. Cristo veía a tantas mujeres, a tantos hombres haciéndose santos gracias a
la muerte en la cruz, Cristo con los brazos extendidos abrazando a todos hasta
el fin de los siglos”.



Señaló además que el multitudinario Vía Crucis es “una muestra de elocuente del amor que también nosotros tenemos a la cruz, queremos poner bien alta la
cruz de nuestro señor Jesucristo y llevar la Cruz”, dijo monseñor Barbaro como una pequeña sugerencia, como una reflexión que a todos sirve.



“La Cruz es el distintivo del cristiano, nos distingue de los que no son fieles, nos defiende en el momento del peligro, de la tentación. Debemos llevarla con
nosotros, mirarla, rezarla, adorarla y recordar todo lo que Cristo hizo por nosotros. Ese recuerdo nos ayuda también a esforzarnos a ser mejores hijos de Dios, mejores hermanos de nuestro señor Jesucristo, dejarnos llevar más fielmente por el Espíritu Santo”.



LLEVAR LA CRUZ

Dijo también que “a veces Jesús nos pide que le ayudemos a llevar un poquito la Cruz en redención de toda la humanidad. Debemos aprovecer muy bien este tesoro de la Cruz, Jesús nos ha dado la gracia para purificar el alma, aprovechar
la Santa Misa, aprovechar muy bien esa Gracia que viene de la Cruz, Cristo ya ha ganado en Cruz la posibilidad de una vida distinta, aprovechémosla”.



Invitó a los feligreses católicos que masivamente se dieron cita en este Via Crucis Ciudadano a
“vivir
con mucho cariño estos días santos, acompañando a la Virgen llena de dolor pero con
la esperanza viva de que Jesús iba a resucitar. Si Cristo no ha resucitado, decía San Pablo, vana es nuestra esperanza, vana es nuestra Fe, precisamente porque Jesús Resucitó sabemos que nos redimió y podemos vivir la vida que Jesús nos regaló en la Cruz”.