Viernes, 6 Abril, 2012 - 12:02

Correo de nuestros lectores
La sorpresa de abril

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El gobierno tomó las medidas por un interés o por una conveniencia y recayó en la gente. Este aumento de agua y luz es un golpe a los bolsillos.

“Eliminación de subsidios no altera esta estructura. Si se la extendiera de igual modo en que fue hecha hasta aquí, el Estado se ahorraría una parte del gasto actual que destina a ellos pero no cambiarían en nada los incentivos para revertir esta triste dinámica. Así, los significativos aumentos que algunos hogares y pequeños comercios están recibiendo con las nuevas facturas apenas contribuyen a que el derroche de subsidios no profundice su espiral ascendente y a pagar parte de las crecientes necesidades de importación hidrocarburíferas, pero no colaboran en absoluto a que se produzca más energía: en el futuro cercano asistiremos a los mismos inconvenientes, pero agravados”



“Así, los significativos aumentos que algunos hogares y pequeños comercios están recibiendo con las nuevas facturas apenas contribuyen a que el derroche de subsidios no profundice su espiral ascendente y a pagar parte de las crecientes necesidades de importación hidrocarburíferas, pero no colaboran en absoluto a que se produzca más energía: en el futuro cercano asistiremos a los mismos inconvenientes, pero agravados”.Es parte de la nota de Martín Lousteau.



La opinión de Lousteau
técnica, pensada y conocedora del tema no logra conformar al ciudadano común de aquí, el Chaco. Todo puede estar
claro, pero el ama de casa, el trabajador, se siente avasallado, y sería necesario una explicación
más precisa, ya que no se tiene igual situación a Capital Federal.



Mientras a la par sectores reclaman
por un aumento de salario, el pedido no contempló este ajuste que se suma a la escalada de precios de las góndolas que afecta directamente a la mesa familiar.



El ama de casa, o el jefe del hogar solamente sabe y siente que ahora “no alcanza” Y que la calidad de vida se mide por los ingresos per capita y no por la cantidad de autos o motos. Que la calidad de vida va a la par
del acceso a la Salud y a la Educación.
Un país en desarrollo, da oportunidades, y normas y un
modelo, para
permitir un crecimiento real, y hasta la posibilidad de tener una visión futurista, sin escuchar esa frase tan conocida “no podemos planificar porque no sabemos lo que va a pasar”. Quizás, ellos , los que toman medidas, si, lo sepan.



Se considera que todavía
falta información a la ciudadanía, con el propósito de
aceptar o asumir
una nueva situación,
Como siempre habrá un momento de asombro, y luego lentamente resignara su bienestar quizás dejando de lado algunas cosas, o no pagando muchas contraídas.



Si con estos nuevos valores, también consideraran todo el sistema económico financiero, del que es parte la sociedad, quizás sea sólo una estrategia y luego habrá una segunda etapa de consolidación hacia un bienestar que se desconoce aún, pero si fue una medida compulsa, sin terminar de considerar a los que forman parte del engranaje productivo y pasivo, alarma.

“La gente no quiere subsidios, quiere tarifas justas”, así lo expresó un ama de casa. Quizás
peque de ignorante la expresión al no conocer de economía, subsidio suena a regalo, a ventaja, cuando todos creían que pagaban lo que consumían ¿estaban equivocados?

Habrá quienes harán frente de alguna manera, pero muchos,
los que no tienen ni agua ni luz, no tendrán ni para “el cocido”



(*) MONICA PERSOGLIA

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