Viernes, 6 Abril, 2012 - 10:28

Cristo, nuestra Pascua Viva

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“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois”. (1° Corintios 5:7).

“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois”; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”. (1° Corintios 5:7)







Sin lugar a dudas que todo lo que rodea a la fiesta de Pascua, desde el punto de vista bíblico es algo que nos resulta totalmente desconocido porque lo que habitualmente vivimos fue un ritual carente de todo sentido y embargado de una profunda tristeza. Pero cuando vemos el verdadero significado, la cuestión cambia totalmente porque Dios nos llama a celebrar la Fiesta de pascua con limpia conciencia. Para poder entenderlo veamos algunos puntos: Pascua, de la raíz griega “pasca” y en hebreo “pasac” y denota pasar por encima, dejar a un lado. ¿Que se paso por alto o se dejo a un lado?



Veamos un poco de historia: El pueblo de Israel se encontraba en esclavitud por 430 años, en su servidumbre y aflicciones clamaron a Dios, Dios les escucho y escogió a un varón llamado Moisés para liderar la liberación. Faraón no escuchó el mensaje de Dios. Por lo que el Señor envió varias plagas contra Egipto, de sangre, de ranas, piojos, moscas, contra el ganado, úlceras, granizo, langostas, tinieblas, muerte de los primogénitos.



Antes de que Dios enviara la última plaga contra Egipto Dios instituyó la pascua. La pascua era una fiesta Judía instituida por Dios, con un propósito, conmemorar la liberación de Israel de Egipto, ese día se pasaron por alto los pecados y el castigo. El pueblo de Israel era tan pecador como el egipcio, pero la sangre del Cordero proveyó misericordia de Dios para ellos.



Ese día vendría la ultima plaga sobre Egipto “muerte” y esta plaga o castigo no tocaba a aquellos que hubieran rociado la sangre del “Cordero sin defecto” sobre sus puertas. (Exodo12:13,23,27); (Heb.11:28). El Señor Jesucristo es el cordero que fue muerto por nosotros. (Juan.1:29,36) Cristo al ser nuestro cordero, es el medio por el cual somos liberados de
la condenación eterna. Fue sin mancha o defecto alguno, como el cordero pascual.



“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1Pedro 1:18-19).



Por esto es que ningún hueso suyo quebrado: “Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo”(Juan.19:36) “Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo”.(Ex.12:46).



Su sangre es nuestra redención ante Dios: “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”. (Mateo.26:28)

Cuando venga el día del gran juicio sobre el mundo, Si hemos obedecido el evangelio de Jesús, Dios vera la sangre de Cristo y pasara sobre nosotros.



Todos somos pecadores y el pecado produce muerte: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Rom.6:23).



Dios nos ha liberado de la esclavitud del pecado y nos ha hecho suyos y todo esto a través de su Hijo Jesús. Por ello es que conmemoramos con alegría la salvación eterna por medio del sacrificio en la cruz, porque no fue un accidente que Cristo debía morir en Pascua, no fue un accidente que el día de comer la pascua Jesús nos diera su cena.



La conexión es que Cristo es nuestro cordero pascual y la cena es nuestra pascua, antes de la fiesta de la pascua, todo hogar debía deshacerse de toda levadura que hubiera en ella. La levadura es esa sustancia usada para fermentar y levantar la masa, representa corrupción, religiosidad, iniquidad y maldad.



Necesitamos limpiarnos y apartarnos del mal, deshacernos de la vieja levadura, ser nueva masa: “Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”(1° Cor 5;8).



La vida cristiana debe ser una vida limpia de la levadura de maldad, el Cordero ha sido sacrificado y si queremos que el heridor y el castigo pase de largo, por encima nuestro sin tocarnos, debemos aceptar que su sangre nos limpia de todo pecado, deshacernos de la levadura y comenzar una nueva vida en Cristo.



(*) Pastor.