Lunes, 2 Abril, 2012 - 18:02

Sáenz Peña
Pereyra aseguró que la deuda moral con los soldados "sigue intacta"

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Con estas palabras, la presidenta del Concejo Deliberante, en representación del intendente Gerardo Cipolini, encabezó el acto de recordación y homenaje a excombatientes y veteranos celebrado este lunes en la Plaza Juan B. Justo del Ensanche Sur de Presidencia Roque Sáenz Peña.

Con un buen marco brindado por homenajeados y familiares, y el pueblo saenzpeñense, frente al Monumento a los Caídos en Malvinas, la presidente del Concejo Deliberante de la Ciudad Termal, Crucita Pereyra, recordó que "el 2 de abril de 1982 despertábamos con una noticia que estremecía las entrañas de la Patria: las Fuerzas Armadas de la Nación decidieron recuperar, por medios estrictamente militares y sin derramar una gota de sangre, el archipiélago de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur”.



"Los argentinos nos conmovimos ante la noticia. Los soldados bajo bandera, los convocados y cientos de voluntarios, sintieron el llamado de la Patria. Y la imperiosa necesidad de cumplir aquel juramento que hicieron a la bandera celeste y blanca: defenderla hasta dar la vida si es necesario", agregó.



Sostuvo además que “para el común del pueblo no hubo tiempo para el análisis. Ni para determinar si era esa la oportunidad o si solo se trataba de una dolorosa cortina de humo para disimular la decadencia de un gobierno que se resistía a devolvernos a la vida democrática".



Crucita Pereyra recordó que de inmediato la población se dispuso apuntalar "a quienes estaban en las lejanas tierras. Tejer bufandas, hacer colectas, escribir cartas, juntar chocolates o cigarrillos, todo era posible. De pronto vivimos la ilusión de ser otros. Distintos. Dispuestos y solidariamente unidos frente al usurpador británico".



Pero también reconoció que ese inicio de abril de 1982 "también era tiempo de silencio sobre la realidad oculta que vivía del gobierno de turno".



"Silencio sobre los inconfesables propósitos de quienes, con arrogancia, mancillaban el noble sentimiento de todo un pueblo. Ese sentimiento de nacionalidad manifiesta en cada rincón de la Patria y en cada gesto hacia las familias de quienes luchaban en la guerra del Atlántico Sur. Con el correr de los días comenzaba a vislumbrarse el verdadero trasfondo de esta guerra absurda de un gobierno en decadencia que daba sus últimos manotazos".



Luego, resaltó que "los días pasaron con dolor irremediable. Sufrimos la derrota. Tuvimos nuestros héroes. Lloramos nuestros muertos. Y desde ese tiempo de dolor y angustia, aprendimos muchos. Pero, aún hoy, tenemos una abultada deuda con todos ellos. No hablo de la deuda económica, que gracias a la lucha de los excombatientes, paulatinamente se va restaurando; aunque todavía falte mucho. Sino, hablo de esa gran deuda moral que a treinta años de aquella gesta, no hemos podido saldar".



"Treinta años después, aún debemos ese resarcimiento moral para enmendar este silencio doloroso y frío por tanto olvido", dijo Pereyra. Considerando que es necesario, "que hagamos un balance humano y colectivo, de lo que hicimos y dejamos de hacer como sociedad, para permitir que aquello sucediera. Un balance que permita un cambio de actitud y con sentido superador que pueda, y sirva definitivamente, para colocarlos en el lugar que debe - con honor y dignidad - a nuestros Héroes de Malvinas".



Después, dirigiéndose a los ex combatientes y veteranos, la presidenta del Concejo indicó que "no son los chicos de la guerra. Son nuestros valientes soldados y así deben figurar en las Efemérides de nuestras escuelas. Algunos viven en la ciudad y transitan en las calles, y hoy están acá con nosotros".



Crucita Pereyra propuso que "sería justo que en la bibliografía de nuestra provincia - junto al sargento Cabral, el Negro Falucho y el Tambor de Tacuarí- también figuren los apellidos de Ayala, Almaraz, Alegre, Aguirre, Aguilera, Pavón, Ramírez, Llanes o Caballero, etc. Porque esos son nuestros héroes que, en nuestras aulas, todos los días debemos recordar".



"Trabajemos con nuestros excombatientes y veteranos para que del horror de la guerra saquemos las mejores enseñanzas para nuestros niños y jóvenes. Que tanto dolor y frustración no hayan sido inútiles. Que las enseñanzas del pasado sirvan para alentar nuestro presente y futuro", apeló.



Y abogó para insistir y continuar, en todos los foros del mundo, "con nuestros legítimos derechos soberanos en el sector austral".



"Esa será una manera de homenajear a los 649 muertos en combate, y a los más de 300 que no soportaron la indiferencia y la falta de tensión y terminaron con sus vidas", afirmó.



"Que los nombres de los que ya no están, sean nombres de las calles que los vieron nacer. Que también los lleven las aulas por donde pasaron y aprendieron que las Malvinas son argentinas, sin imaginar que un día iban a luchar por ellas. Solo para saldar, una parte de la deuda, que la Patria tiene con todos ellos", finalizó la titular del cuerpo legislativo de la Municipalidad de Sáenz Peña.