Domingo, 1 Abril, 2012 - 10:48

Lo real

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El regreso de Florencia Peña a El Trece contratada por Tinelli para “Bailando 2012” fue interpretado como un gesto político de rendición frente a la corporación. Así lo expresaron tanto algunos adherentes al oficialismo como opositores. Los primeros fueron más explícitos.





Andrea Del Boca opinó: “No me sorprende que Florencia haga esto. Se mueve por otro tipo de cosas, no sé si por convicción”. Hubo también quienes defendieron a la actriz con el argumento de que usará ese espacio para defender el modelo desde las entrañas del monstruo.



Es excesivo cargar sobre las espaldas de cualquier actor la demanda de un principismo que el propio Gobierno, cuando precisa, no practica: ¿no es hoy Menem su aliado?, ¿no lo fue Clarín cuando le convino? Siempre resultó exagerado sobreinterpretar el compromiso político de famosos (vale también para no famosos), que simplemente tenían al Estado como empleador o patrocinante. Lo mismo vale para quienes trabajan en las empresas privadas.



Lo interesante sería trascender el caso particular y prestar atención a la dinámica que crea sus condiciones de existencia. Es decir, al éxito o fracaso del proyecto kirchnerista de crear un sistema de medios alternativo al existente y que resulte sostenible a largo plazo. Lo que no parece resultar fácil.



Nadie discute el papel de los subsidios del Estado como partero de actividades cuyo nacimiento no resultaría rentable de otro modo. El Estado ha sido el fundador de actividades estratégicas que inicialmente no podían surgir solas. El petróleo, la siderurgia y toda la industria pesada del siglo XX, en la Argentina y en el mundo, nacieron al calor de la inversión pública. Pero el impulso inicial buscaba que luego se transformaran en actividades autosustentables, como lo han sido todas las que han sobrevivido y se convirtieron en empresas duraderas.



Si esas empresas no logran desarrollar habilidades que les permitan caminar con sus propias piernas y desprenderse de la muleta oficial, más tarde o más temprano, se extinguirán.

Esa fue la causa principal del colapso de la economía planificada en Rusia y China. Pasaban las décadas y no sólo la industria pesada sino también la liviana, que había nacido con los subsidios del Estado con la promesa de convertirse en competitiva, seguían precisando los subsidios del Estado para sobrevivir. Aunque hoy muy repudiado por otras causas, y en alguna de ellas muy justificadamente, Friedrich von Hayek ganó el Premio Nobel de Economía en 1974 explicando por qué la perpetuación de los subsidios destruye la motivación y la productividad.



Es posible, contando con el apoyo del Estado, un nuevo sistema de medios en Argentina pero, para que resulte duradero, deberá imponerse ser competitivo porque de lo contrario, el día que este Estado tenga otras prioridades de inversión y/o se quede sin el suficiente dinero, esos nuevos medios se extinguirán.



Cuando se trata de medios, su éxito se mide por la relación entre la cantidad de audiencia que obtiene y el costo creativo que consume para obtenerla. Y ya sea en circulación de diarios o revistas, en usuarios únicos de Internet o en rating de medios audiovisuales analógicos, los medios o productoras nacidos con el apoyo oficial después de varios años de inversión no han logrado liderar ningún segmento en el que compiten.



Queda la excepción de Fútbol para Todos, pero los contenidos los producen los mismos equipos de fútbol de antes y el espacio de acción del Gobierno es la tanda de avisos. Lo que igualmente hubiera conseguido pagando esos mismos avisos en producciones comerciales privadas.



Simplificadamente: la transmisión del fútbol podría encontrar algún modelo de subsistencia sin la publicidad oficial; el resto de los medios y las producciones subvencionadas por el Estado desaparecerían sin la publicidad oficial.



La ecuación es simple: todos esos medios y productoras reciben de publicidad oficial o subsidios entre el 40 y el 80% de sus ingresos totales. Si una empresa muy exitosa gana el 15% de sus ventas, cualquiera de éstas pasaría a perder entre el 25 y el 65% al día siguiente de un cambio de gobierno o de un cambio en una interna del gobierno.



El diario de Rudy Ulloa en Santa Cruz, que muerto Néstor Kirchner no pudo sobrevivir mucho tiempo, o en España, el diario Público, que cerró tras la salida del poder del Partido Socialista, son ejemplos obvios.



En la Argentina hay medios oficialistas que imaginan que podrán sobrevivir poniéndose al servicio del gobierno que sustituya al actual, aunque fuera de ideología opuesta. Y colocan el ejemplo de Daniel Hadad, que sobrevivió a tres administraciones muy diferentes. Pero subestiman la capacidad creativa de Hadad, que utilizó favores del menemismo para construir su primer capital, pero en pocos años logró que la radio que fundó fuera la primera en audiencia y su canal de noticias estuviera segundo habiendo superando a otros tres que ya existían cuando él lanzó el suyo.



Nik, en su chiste de la última página de la revista Noticias titulado “Panqueques”, construye un diálogo imaginario donde una mujer en un sillón frente al televisor y con el control remoto en la mano, dice: “Florencia Peña, que se pasó años despotricando contra ‘la corpo’, es la primera en firmar para ‘Bailando 2012’ en Canal 13...”. El marido, abriendo la heladera, le responde: “¿Cuánto falta para que Barone, Víctor Hugo y Boudou terminen firmando para el jurado?” Y el gato acota: “Mandá ‘Cámpora’ al 13013 y ganate la Harley-Davidson de Amado”.



Pero Víctor Hugo es ejemplo de lo contrario. El no precisa de subsidios de ningún gobierno para ser exitoso en los medios, como lo ha sido durante muchos años antes de que el kirchnerismo llegara al poder.



Finalmente, mantenerse o extinguirse no dependerá de ser K o ser corpo. Dependerá del talento que la persona –o el conjunto de personas, en el caso de medios– tenga para recrear su vínculo con la audiencia. Florencia Peña se tiene fe. También ella fue exitosa antes de la llegada del kirchnerismo.



* * *

Posdata: La corpo ya no son los medios hegemónicos, ni siquiera AEA y los intereses de las grandes empresas. La corpo pareciera ser el mercado, el sistema, la matrix, el mundo. Deberían tener cuidado: si la corpo resultara tan grande, podría terminar siendo invencible.
Fuente: 
Perfil.