Sábado, 31 Marzo, 2012 - 17:59

A la restricción externa, restricciones

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Entre 2003 y 2010, el salto exportador combinado con un tipo de cambio competitivo que actuaba como muralla para las importaciones, permitió registrar un elevado saldo comercial.

Este ingreso de divisas posibilitó financiar el pago de intereses de la deuda y utilidades de multinacionales, y aun así dejar margen para que el Gobierno cancele deuda externa y el BCRA acumule reservas. Es decir, se estaba en presencia de un abultado superávit en cuenta corriente en el balance de pagos.



En números, entre 2003 y 2010 el saldo comercial sumó 103.000 millones de dólares, de los cuales la mitad se utilizó para el pago de intereses y utilidades. La otra mitad, 40.000 millones, se destinaron a recomponer las reservas del BCRA y los 10.000 millones restantes terminaron por financiar la salida de capitales.



En 2011, este ciclo culmina ante la desaparición del superávit externo. La pérdida del tipo de cambio competitivo conduce a agotar el superávit en la corriente del balance de pagos, algo que quedó plasmado en 2011. El año pasado el saldo comercial se agotó tras el pago de la renta de la inversión (intereses y utilidades), sin dejar capacidad al BCRA de comprar dólares comerciales.



Como consecuencia, el pago de los vencimientos de deuda más la salida de capitales privados implicaron perder 11.000 millones de reservas el año pasado, aunque el BCRA se endeudó por 5.000 millones en el exterior, para "atenuar" la pérdida de reservas a un total de 6.000 millones en el año.



El 2012 arrancó con la restricción externa en marcha, condicionando el nivel de actividad a la baja y expectativas de tipo de cambio al alza. "Ni endeudadores ni devaluadores”, se eligió el camino de las "restricciones".



Para cada uno de los rubros del balance de pagos que demanden divisas se impusieron restricciones (importaciones, utilidades y salida de capitales privados), al costo de desdoblar el tipo cambio y al riesgo de inflingirse cuellos de botellas en algunos sectores, alentando la inflación.



Las restricciones cambiarias estiran la estrategia de vivir de las reservas del BCRA por lo menos un año más. Dado que ahora no serán afectadas por la salida de capitales y se reservan exclusivamente al pago de la deuda y el resto de las operaciones corrientes de la economía. Igualmente, la economía empieza a frenarse dado que dejó de generar dólares por lo que la restricción externa igualmente opera, con o sin restricciones en el mercado cambiario.



(*) Ramiro Castiñeira es economista jefe de Econométrica.
Fuente: 
Agencia DyN