Jueves, 29 Marzo, 2012 - 19:03

El esposo de Marita Verón declaró como testigo en el juicio

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David Catalán, dijo que no se presentó como querellante en la causa porque se encontraba en un mal momento anímico y económico. "A Marita la buscamos viva o en la forma que aparezca porque es lo que necesitamos", profundizó al ser indagado.

Catalán respondió preguntas sobre la relación con la hija de ambos y su vida privada tras la desaparición de la joven, al completar la declaración iniciada ayer ante el tribunal que juzga a trece personas por el rapto y sometimiento a la prostitución de la mujer.



El joven detalló que tras la desaparición de Verón "pegamos afiches, distribuimos volantes y fuimos a los medios", y subrayó: "Hicimos de todo".



Asimismo, respondió que "sabía que la buscaron muerta en La Rioja".

Catalán explicó que pese a ser el padre de la hija de Verón no asumió el papel de querellante en la causa porque "al comienzo estaba mal anímica y económicamente".



Por este motivo, precisó, "lo mejor era cederle a (Susana) Trimarco, madre de Marita, el rol legal" y custodia de la menor de edad.



El joven, que ayer ratificó que agentes policiales lo "acosaron" para que se adjudicara la desaparición de la joven, insistió en aclarar que con Trimarco mantiene una buena relación.



Al salir del edificio de tribunales, Catalán se abrazó con Trimarco y se retiró sin hacer declaraciones a la prensa.



Los jueces escucharon después a la testigo de identidad reservada Fátima M, quien complicó la situación procesal de Daniela Milhein, imputada en la causa, al asegurar que fue secuestrada por ella para venderla a una red de prostitución, de la que luego logró escapar.



"Un día salí a hacer compras a eso de las 20. Al hacerlo, me encontré con Milheim que estaba adentro de su auto en la esquina de mi casa. Me acerqué y cuando lo hice un hombre me puso la mano en el hombro, me tapó la boca y me subió al asiento de atrás. De ahí me llevaron hacia una casa del barrio Feput", puntualizó.



La testigo, que sufrió una descompensación al iniciar su testimonio, dijo que siendo menor de edad trabajó en la vivienda de Milheim, en la zona tucumana de Yerba Buena, donde realizó tareas como empleada doméstica.



Asimismo, declaró que terminó la relación laboral en buenos términos, pese a que la mujer le ofreció trabajar como "copera" en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.



Fátima M reiteró que fue secuestrada el 27 de mayo de 2002, un mes después que Verón, y dijo que reconoció a la joven después de varias semanas de estar juntas en cautiverio en una misma habitación.



"Estaba como drogada, se babeaba, no podía hablar", puntualizó. Asimismo, indicó que Verón fue sometida a amenazas a fin de que no intente fugarse.



"Daniela Milheim me subió una vez a un auto con vidrios polarizados y me llevaron al barrio donde vivía. Cuando vimos a mi padre me dijo: qué triste sería que le pasará algo a tu papá", confirmó la testigo, antes de que el tribunal dispusiera un cuarto intermedio.
Fuente: 
Agencia DyN