Martes, 27 Marzo, 2012 - 10:39

Planteo institucional
Necesitamos a todos y todas en las aulas

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La escuela pública chaqueña necesita este año de la renovación del compromiso de toda la comunidad educativa para que la mayor inclusión educativa se traduzca en más y mejores días y horas de clases.

El 28 y 29 de marzo deben ser dos días de homenaje a la escuela pública chaqueña, honrando en las aulas en el mes de la memoria, como lo vienen haciendo la mayoría de nuestros maestros y profesores, el mandato de educación para la emancipación que es el legado de la más fuerte educación pública de América del Sur.



Luego de dos rondas de diálogo con los sindicatos se evidencian dos posturas: seguir discutiendo y construyendo con diálogo propositivo, o recurrir al paro como único método de reclamo, desde una lógica del todo o nada. En el año del Congreso Pedagógico por Nuevos Diseños Curriculares para la nueva escuela chaqueña, en el año de la TV Educativa, invitamos fraternalmente a toda la comunidad educativa, y a la docencia y estudiantes y padres y sindicatos, a convertir a las aulas, todos los días, todas las horas, en la reafirmación de nuestro compromiso con la educación pública y el derecho social a la educación.



La escuelas y aulas cerradas son hoy, en este contexto de inversión educativa, nacional y provincial, la prédica del antidiálogo, del interés particular, excluyente, por sobre los de toda la comunidad. Llamamos a la reflexión a quienes todavía no han entendido el rol que la sociedad les reclama, dentro y no fuera de las aulas. Reafirmamos nuestro compromiso de defender el derecho social a la educación, garantizado escuelas y aulas abiertas.



Hemos superado, en cuatro años y cuatro meses, todos los récord de inversión, en cantidad y calidad, de presupuesto educativo, de edificios construidos y refaccionados, de escuelas, bibliotecas, jardines e institutos de educación superior creadas, de escuelas rurales y técnicas, de cargos y horas cátedras en la matrícula en más expansión en nuestra historia, con 150.000 beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, en netbooks y libros, en inversión en salario docente, en construcción por consenso total de la actual nueva Ley Provincial de Educación.



Es necesario valorar esto. Pero no nos dormimos en los laureles. Falta y mucho. Faltan nuevas escuelas. Es indispensable en estos cuatro años la refacción integral de 120 escuelas que están en mal estado, y de otras 500 es precisa una refacción parcial.



Es imprescindible seguir incluyendo hasta que todas y todos estén en las escuelas, no importa la edad ni la dificultad que presenten. La escuela pública está, por definición pedagógica, ética y épica, para convencernos del yo sí puedo, con otros, por otros, junto a otros.



Y es indispensable, como el agua y el aire para respirar, que en nuestras aulas chaqueñas, la inclusión se transforme en aprendizajes significativos, en excelencia educativa, en la victoria hacia el segundo Bicentenario, por sobre todas las clases de analfabetismos: el total y el funcional (a través de la lectura, escritura y oralidad, para que con más y mejores palabras, fruto de ser lectores, pensemos por nuestra propia cuenta), el científico (a través de las matemáticas y las ciencias para el desarrollo del pensamiento lógico), el digital (mediante el uso sistemático e integral de las tecnologías de la información y la comunicación, para la democratización y apropiación de las redes de adquisición y construcción coetáneas de conocimiento), el cultural (a parir de las ciencias sociales y naturales, para la constitución de una conciencia histórico social, como protagonistas de su aquí y ahora, para la emergencia de creación de una conciencia ecoambiental), el artístico (para la constitución se subjetividades más sensibles e inteligentes de la complejidad de la condición humana), el de la educación para la salud (para que nuestra educación sexual integral sea concebida, fuera de los tabúes y miedos, como educación integral para una vida más plena, no escindida, más completa y de libertad responsable), la ciudadana, para que descubramos en los valores del respeto por los diferentes, los otros, las partes del nosotros, el colectivo, como espacio para aprender, para hacer y ser solidaria, creativa, comprometidamente, porque el conocimiento en sus dimensiones científica, pedagógica, social y ética, sirve y debe servir para comprender y transformar la realidad, la propia, en todo lo que ésta tiene de injusta. "No venimos a predicar la resignación", decíamos en octubre del 2009, citando a Monseñor Angelelli, lo reafirmamos hoy.



Los necesitamos a todos y a todas, para que en nuestras aulas todos los días, en todas las horas, sepamos vencer los cánticos y consignas del no se puede, para que de las continuidades de días y horas de clases, surjan los mejores aprendizajes, los mejores hábitos, que nos despierten el hambre y la sed por aprender.
Para ser mejores personas.
Mejores ciudadanos. Mejores chaqueños y argentinos.



(*) Ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia del Chaco.