Miércoles, 21 Marzo, 2012 - 21:23

Correo de nuestros lectores
Ruidos Molestos: 2da Parte

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Hay un viejo axioma jurídico que reza: “a confesión de parte, relevo de pruebas”, el cual significa que quien confiesa algo libera a la contraparte de tener que demostrarlo.

Hoy con grata sorpresa redescubrí el poder de los medios modernos para difundir una idea, sobre todo de aquellos que permiten a la gente participar y expresarse. Más grata fue la misma cuando, revisando los comentarios de la carta de lectores que publiqué en este medio, me encontré con otra nota con una respuesta de parte del Municipio en palabras del director de Ruidos Molestos, el señor Víctor Martínez.



Mi grata sorpresa se transformó rápidamente en estupor al leer los conceptos vertidos por el funcionario municipal en esta corta pero esclarecedora nota. Los invito a analizarla por partes, y a formularnos numerosas preguntas juntos.

El funcionario comienza diciendo que: “…el caso fue derivado a la "congregación evangélica del Municipio" para su resolución…”



Primera pregunta: ¿en que consiste la “congregación evangélica del Municipio”? ¿Podría alguien del Municipio indicarnos cuáles son sus funciones y cuál es la Ordenanza Municipal o Norma que le da sustento legal para funcionar? ¿Esta pseudo-área del Municipio está por encima de Ruidos Molestos?



Sigamos: “…Si bien reconoció que se trata de un local que no tiene las condiciones edilicias para funcionar, se comprometió a resolver el conflicto…”



Pregunta obvia: Si un local no cuenta con las condiciones edilicias para funcionar ¿Cómo es posible que se le permita seguir funcionando? Ante el raid de clausuras emprendido por el Municipio, medida bienvenida mientras sean por infracciones a las normativas municipales ¿Por qué la deferencia con este templo? Recuerdo haber observado lonas plásticas colgando de los techos del mismo ¿Se verificaron las condiciones de seguridad de este lugar al cual acuden numerosas familias o estamos esperando un “Cromagnon Religioso”?



Una más: “…fue visitado en el mes de diciembre de 2011 por el titular de la congregación evangélica del Municipio, pastor Pablo Paredes, oportunidad en la que fue constatado que la sede no contaba con las condiciones de acústica correspondiente…”



Nuevamente: Si no contaba con las condiciones de acústica correspondiente ¿Por qué se le permitió seguir funcionando? ¿Qué acciones se llevaron a cabo para resolver el problema en estos tres meses?



Otra, casi la última: “…para solucionar el inconveniente se le había recomendado a los responsables del templo efectuar un cerramiento o bien poner cortinas…”



Pregunta: ¿Poner cortinas? ¿Cortinas? No soy Arquitecto, Ingeniero en Sonido ni nada parecido, pero incluso cualquier neófito en la materia podrá comprender que un galpón con techo de chapa de unos 30 metros no se aísla acústicamente con un par de cortinas. Me sorprende semejante recomendación de parte del área técnica del Municipio encargada de estos temas.



Y para finalizar, el señor asegura que el conflicto “está en vías de solución”. Permítame decirle señor Martínez, que si el conflicto está en vías de solución, se debe pura y exclusivamente al escarnio público al que fue sometida el área que Ud. dirige en este portal mediante los casi 80 comentarios de los lectores que hicieron que la nota fuera la más comentada y la más vista del día, así como al excelente olfato periodístico de DiarioChaco que no dudó en contactarlo para obtener su respuesta.



No quiero cargar las tintas sobre el funcionario municipal, quien me ha atendido muy amablemente en las ocasiones que pude conversar con él, puesto que sus dichos solo parecen confirmar los rumores por mi consignados en el correo anterior. Rumores que indicarían que el problema está por encima del funcionario.



No obstante, los funcionarios públicos de todos los poderes del Estado deben recordar que tienen el poder y la obligación de cumplir con las tareas asignadas a su cargo por las normas vigentes, más allá de los obstáculos de diversa índole que puedan encontrar en el camino. De no hacerlo, estarían incurriendo en incumplimiento de los deberes de funcionario público, un delito penado por la ley.


Prometo seguir insistiendo.



(*)
ro.valdes@gmail.com