Lunes, 19 Marzo, 2012 - 08:22

Perú se acerca al Reino Unido e implicaría una fisura en la Unasur

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El gobierno de Ollanta Humala autorizó que la fragata de guerra británica HMS Montrose (con sus 183 tripulantes) realice una visita protocolar al puerto de El Callao, desde el jueves 22 hasta el lunes 26 de marzo.

En otras circunstancias, la llegada de la Montrose hubiera pasado inadvertida (la Armada peruana ha realizado varios ejercicios conjuntos con la Royal Navy), pero en medio de esta guerra de palabras entre Londres y Buenos Aires, en la que los países de la región han adherido al pronunciamiento argentino de «militarización» británica en el Atlántico Sur, el amarre en puerto peruano de esa fragata clase 23 (equipada con el sistema de lanzamiento vertical de misiles Sea Wolf, torpedos antisubmarinos, y un helicóptero Lynx) adquiere especial significación.



En primer lugar, porque desde mediados de noviembre de 2011 la Montrose patrulla el Atlántico Sur entre las Malvinas, Sándwich y Georgias. Si bien obtuvo el sello de «misión cumplida» cuando a fines de enero Londres anunció que sería reemplazada por un destructor de mayor envergadura (un clase 45, el HMS Dauntless, en camino hoy hacia las islas), la Montrose no es una desconocida para los miembros de la Unasur.



Es más, fue el motivo de una declaración especial en la cumbre de ese organismo, en Asunción en octubre de 2011. «En conocimiento de la comunicación emitida por fuerzas militares británicas acerca del desplazamiento de la fragata HMS Montrose al Atlántico Sur por un período de seis meses», se reitera «el rechazo a la presencia militar británica en las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur», señaló el documento con la firma de todos los cancilleres, incluida la del peruano Rafael Roncagliolo.



Hace dos días, los mismos cancilleres de la Unasur, en el mismo escenario (Asunción) se reunieron para debatir, entre otros temas, otra vez, el de Malvinas. Nuevamente se pronunciaron sobre la «militarización» pero nada dijeron sobre la Montrose camino a El Callao.



A pesar de febriles gestiones de Héctor Timerman ante Lima para que se «des-invitara» a los marinos británicos, el rotundo «no» desde Torre Tagle -cancillería peruana- fue otra cuenta más en el rosario de frustraciones del ministro argentino. En su gesta diplomática por Malvinas, el afán de Timerman ha sido el de abultar el listado de adhesiones urbi et orbi -acaba de regresar de una gira por Azerbaiyán, Mozambique y Angola-. Quizás haya descuidado el vecindario.



En cuanto al convite peruano al buque de guerra británico, su arista más filosa es la del «timing». La Montrose llega a El Callao pocos días después de la gira del viceministro del Foreign Office, Jeremy Browne, por Chile (donde no pudo verse con el presidente Piñera), Colombia (se entrevistó con Juan Manuel Santos) y Perú. En el encuentro limeño con el presidente Ollanta Humala, no sólo se refrendó el «Memorándum de entendimiento sobre cooperación industrial en materia de Defensa» suscripto a fines de septiembre entre ambos países, sino que el mandatario peruano fue invitado a visitar Londres en abril, el mes de la conmemoración de los 30 años del conflicto de Malvinas. Todo un compromiso.



Pero el «timing» más lacerante, sin duda, es el de Ollanta Humala. El 8 de febrero, el peruano enviaba una carta de su puño y letra a la presidente Cristina de Kirchner (fue la única adhesión solidaria con el raro privilegio de ser subida al sitio web de la Casa Rosada). «Mi Gobierno respalda la aspiración argentina para lograr un entendimiento pacífico con el Reino Unido, a través del diálogo y la negociación; en ese sentido, compartimos su preocupación por el incremento de la presencia militar en las islas», decía.



Una semana después, el 15 de febrero, el Poder Ejecutivo de Perú enviaba un proyecto de resolución legislativa (817-2011-PE) a la Comisión de Defensa del Congreso, donde se pedía aprobase la «visita protocolar» del Montrose a El Callao (recordemos: el mismo buque que con su patrullaje en Atlántico Sur había motivado la carta de Humala a CFK). El pedido, ingresado a la oficina de Trámite Documentario Parlamentario el día 15, fue votado por unanimidad el 27 de febrero de 2012 y publicado en El Peruano (boletín oficial de Perú) en su edición del día 29.



A pesar de esa publicación, y ante las averiguaciones de esta cronista, en círculos diplomáticos de la Argentina y Perú negaron de plano que la Montrose fuese a El Callao. «Viaje suspendido», decían. A tanto llegó que, la semana pasada (en coincidencia con la gira del viceministro Browne por Chile, Colombia y Perú, y la visita de Cristina a Santiago de Chile) la publicación on line de El Peruano correspondiente al día 29 de febrero desapareció de su sitio web (este diario pudo conseguir el original del proyecto parlamentario). (Ver aparte).



Mientras tanto, fuentes del sector del comercio marítimo internacional advertían a Ámbito Financiero que, en momentos que los presidentes Cristina de Kirchner y Sebastián Piñera cenaban en la noche del jueves 15 en Santiago, la Montrose doblaba el Estrecho de Magallanes. El viernes 16 al mediodía fue el Gobierno británico el que confirmó a este diario que la Montrose navegaba rumbo a El Callao y que nunca «el Gobierno de Perú indicó modificación alguna» en su derrotero y visita.



Si bien podrán quedar dudas sobre el proceder tanto del Gobierno peruano (que manipuló información en el sitio web) como del argentino (que dilató y hasta negó el tema de la Montrose para que no interfiriera con la visita de Cristina a Chile), hay una certeza en todo esto: el Perú de Ollanta Humala eligió acercarse a Gran Bretaña en momentos que la región se muestra respaldando los reclamos argentinos por Malvinas.



¿Los motivos? Analistas en Lima señalaron tres. El primero es económico: Perú, después de varios años de crecimiento real del PBI (un 8.8% en 2010; el 7.5% en 2011) puede ahora buscar nuevos socios comerciales, como es Gran Bretaña. El segundo: Humala, que ha limpiado su gabinete de componentes de izquierda (queda el canciller Roncagliolo, que para varios, estaría en la cuerda floja), busca recostarse en alianzas regionales más comerciales como la Alianza Arco del Pacífico (México, Chile, Perú y Colombia) antes que las netamente ideológicas como es hasta ahora la Unasur. Tercero: Humala es un exmilitar que no olvida que después del apoyo bélico brindado por Perú en 1982 a la Argentina, nuestro país le pagó en los 90 con el tráfico de armas a Ecuador durante el conflicto con ese país. Y le siguió pagando al darle destino diplomático a uno de los supuestos cabecillas de ese contrabando.



Quizás, por eso, el excanciller peruano José Antonio García Belaúnde (2006-2011) haya dicho hace pocos días que, de haber otra guerra de Malvinas, Lima no apoyaría a la Argentina. Quizás también, y más que nunca en este conflicto verbal y retórico por Malvinas, se cumpla el axioma de que «en la guerra, siempre, la primera víctima es la verdad».
Fuente: 
Ámbito.com