Sábado, 17 Marzo, 2012 - 20:31

Análisis de Mercados
El BCRA recupera objetivos y herramientas

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Las modificaciones a la carta orgánica del BCRA responden a la necesidad de encontrar financiamiento a un Estado que ya no dispone de superávit fiscal ni acceso a los mercados financieros, y que ya agotó el margen legal disponible que existía para continuar financiándose mediante el BCRA.

En números, entre títulos públicos y adelantos transitorios, el BCRA financió al Gobierno por 46 mil millones de dólares desde la salida de la convertibilidad a la actualidad. Se destaca el pago con reservas al FMI (2006), y los pagos de deuda entre 2009 y 2011. Pese al importante financiamiento otorgado, ello no deterioró el Balance del BCRA que dispone de otros u$s46 mil millones de activos externos, equivalente a 10,4% del PBI, detrás de Brasil con 14,3% y México con 12,6%.



El bono Global 2017 emitido en el último canje de deuda, y recordando que las reservas internacionales rinden cerca del 3,5% anual, el Estado ahorra 5,25% en tasa de interés, magnitud que equivale a u$s2.400 millones anuales de ahorro en concepto de intereses de la deuda pública.



La reforma de la carta orgánica permite al Gobierno continuar con el pago de la deuda pública con reservas, no sólo en 2012, sino en todo el nuevo mandato.



Nuevamente, ello no pone en riesgo la moneda, como sí lo hace la vuelta del déficit fiscal y la desaparición del superávit externo.



La deuda pública en dólares en manos privadas representa sólo 8% del PBI y se dispone de reservas por 10% del PBI. Esta comparación dice mucho más que la simple comparación de base monetaria sobre reservas, que la nueva carta orgánica deja en desuso, como ya lo hizo hace tiempo el resto del mundo.



El mayor riesgo para el valor de la moneda no es pagar con reservas sino el déficit fiscal. Reducir stock con stock, no modifica el patrimonio del Estado. Ahora financiar un flujo con un stock, si lo hace. Para peor, la economía dejó de generar dólares como refleja la desaparición del superávit externo y por ahora el BCRA compra divisas sólo porque corrió a jugadores del mercado.



En suma, con la nueva carta orgánica el BCRA (y en un sentido más amplio, el Estado), recupera objetivos y herramientas que le despojaron en la Convertibilidad. Por supuesto, el mal uso de una herramienta también conlleva consecuencias, pero no por ello hay que quitárselas al Estado.
Fuente: 
(*) Ramiro Castiñeira es economista jefe de Econométrica.