Viernes, 16 Marzo, 2012 - 19:49

Dirigencia israelí apunta a Irán
El Gobierno Nacional lamentó no tener justicia a 20 años del Atentado a la Embajada de Israel

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En un acto realizado este viernes, en la esquina de Suipacha y Arroyo, donde funcionó la sede diplomática hasta el atentado, familiares de las 29 víctimas, la comunidad judía y autoridades gubernamentales recordaron los 20 años de la tragedia.

Durante el acto, el Gobierno argentino se lamentó de no poder avanzar en el esclarecimiento del caso, mientras que familiares de las víctimas reclamaron investigar la "conexión local" y las autoridades israelíes insistieron en denunciar a Irán por el ataque.



El vicepresidente Amado Boudou, en ejercicio de la primera magistratura, fue silbado por los asistentes cuando se acercó al micrófono como último orador para decir que "la violencia no puede resolver ningún conflicto", y afirmó que el ataque fue contra "los 40 millones de argentinos" aunque tuvo en la mira al pueblo judío.



Mientras tanto, el encargado de hacer público el "mea culpa" del Gobierno fue el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, quien lamentó que en el caso de la embajada "solo podemos hablar de memoria: no de verdad, ni tampoco de Justicia".



El acto se realizó hoy, pero recién mañana, a las 14.45, se cumplirán 20 años de que una camioneta bomba estalló en la sede de Arroyo 910, casi esquina Suipacha, donde se erigía el edificio de la embajada, y mató a 22 personas, que fue el número de victimas identificadas, pese a que desde el primer momento se instaló la cifra en 29 fallecidos.



Hoy, en un extenso acto realizado en la plaza seca que se construyó donde se levantaba la embajada, familiares y sobrevivientes se reunieron para recordar lo ocurrido y volver a pedir Justicia.



Desde las 11 se cerraron las manzanas del alrededor del destruido edificio, para que expertos de la embajada y agentes de la Policía Federal realizaran estrictos controles de seguridad con vistas al acto de la tarde.



Si bien periodistas, camarógrafos y fotógrafos llegaron sobre el mediodía, tuvieron que permanecer dentro de un estricto corralito frente al escenario, adonde recién comenzó a llegar gente cerca de las 13.30; para esa hora tres músicos y una cantante lírica ajustaban el sonido y ensayaban la canción con la que cerrarían la ceremonia, bajo la tutela de un director de orquesta.



A las 14.50, sonó el ruido de una sirena y las campanadas de la iglesia, y se leyeron los nombres de las víctimas, al grito de "presente"; luego se realizaron las nueve ofrendas florales y comenzaron los discursos.



No asistió al acto el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien envió en representación a la vicejefa, María Eugenia Vidal, mientras que por parte de la administración nacional -además de Boudou y Alak- estuvieron el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina; el vicecanciller, Eduardo Zuain, y la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkes de Alperovich. El primer orador fue el diplomático Daniel "Danny" Carmon, sobreviviente del ataque y esposo de una de las víctimas, quien reclamó Justicia, acusó a Irán por ese hecho y celebró la noticia de la construcción de una nueva sede diplomática.



Tras agradecer "esta demostración de solidaridad, fraternidad y esperanza", Carmon dijo que "seguimos reclamando nuestros derechos y también tenemos deberes"; fue así que planteó que están en la obligación de "recordar" y "la necesidad de recibir respuesta y reparación".

Por su parte, Carlos Susevich, padre de una mujer víctima del atentado, reclamó que se sepa "quiénes fueron los autores intelectuales y materiales" del ataque y exigió descubrir a "los contactos locales, ya que hubo una zona liberada", y hubo "encubridores".



"Intentan vendernos una verdad funcional solo para algunos", advirtió Susevich, quien también agradeció "de corazón" a la presidenta y su antecesor y esposo, Néstor Kirchner, por escuchar los reclamos de los damnificados y por la ley de resarcimiento aprobada por el Congreso.



Así, añadió: "aquí murieron numerosos judíos, cristianos y ateos; argentinos, bolivianos, paraguayos e israelíes. Qué importa la etiqueta. Solo importa que despedazó a 29 personas".



Luego los discursos se centraron en reclamar la ayuda internacional para luchar contra Irán y sus armas nucleares, según lo remarcaron el ministro y miembro parlamentario israelí Yossi Peled, el vicecanciller de ese país, Danny Ayalon, y el presidente de Israel, Shimon Peres, en un mensaje leído por el embajador en la Argentina, Daniel Gazit.



Las palabras más conmovedoras, sin embargo, surgieron del embajador de Israel en la Argentina al momento del atentado, Itzjak Shefi, a quien se le quebró la voz cuando dijo que aquel 17 de marzo de 1992 "para ninguno de los vivos fue un día más y hoy tampoco".



Fue así que añadió: "Un atentado fractura a la sociedad" y se condolió al ver a aquellos que sufren por la destrucción y "otros que celebran esa tragedia". Shefi reclamó vehementemente que se esclarezca ese ataque, pues la falta de resolución es "una mancha sobre la conciencia de la sociedad y una ofensa a las víctimas y sus familiares".



"La falta de Justicia de hoy nos empobrece como sociedad en su totalidad", advirtió.
Fuente: 
Agencia DyN