Viernes, 16 Marzo, 2012 - 11:25

Madre de joven presuntamente "baleado" y "torturado" por la policía de la Comisaría Undécima, teme "represalias"

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El domingo 4 de marzo, dos efectivos policiales de la Comisaría 11 con jurisdicción en el Barrio España habrían disparado sin mayores motivos a un grupo de jóvenes que esperaba por otro chico en una plazoleta del barrio. “Con impactos de bala de goma” el hijo de María del Carmen Canteros quiso radicar la denuncia de la agresión y “fue encarcelado y golpeado por la policía”. Ahora la madre reclama garantías para su hijo traumatizado por el incidente.

En el Barrio España, a minutos del microcentro de Resistencia, un grupo de madres comenzó a movilizarse desde hace algún tiempo. Reclaman garantías; dicen que sus hijos ya no quieren caminar por las calles del barrio que los vio crecer porque se sienten perseguidos por la policía. Desde el pasado seis de marzo a estas madres se sumó María del Carmen Canteros. “A mi hijo primero le pegaron como seis balazos con perdigones de goma y después lo torturaron en la Comisaría 11 porque quiso defender a un amigo del barrio” cuenta a Diario Chaco.



A las siete de la mañana se habrían producido los primeros incidentes entre Michel Fimiani y dos policías que le habrían disparado con perdigones de goma. Minutos después el joven de 18 años intentó hacer la denuncia de lo sucedido en la comisaría de la zona y lo detuvieron por “desmanes”.



“Casi doce horas después lo dejan libre. No quiero pensar que me hubiera pasado si me entregaban muerto a mi hijo” relata María del Carmen al recordar lo que sucedió aquel domingo a su familia. Cuenta que fueron dos los efectivos de la policía los que lo torturaron a su hijo. “Mi hijo recuerda muy bien a dos efectivos, uno que fue el que se presentó disparando con una escopeta en la plaza donde ellos esperaban por un amigo y, otro que dentro de la comisaría lo trituró a golpes, lo torturó”.



La madre que intenta encontrar una explicación a lo que tuvo que soportar su hijo sostiene que “sea cual fuera el motivo el policía no tendrían que haber sacado el arma. Es cierto que mi hijo pudo haberlo provocado pero en ningún momento se justificó tanta violencia”.



“Que se acerquen y lo detengan, pero no que lo torturen. Mi hijo tenía marcas por todo el cuerpo. En el cuello tenía señales de haber sido estrangulado. Sé que le pegaron hasta dejarlo tirado en el suelo, aun en el suelo le siguieron pateando. Esto me contó un compañero de él que también fue golpeado porque mi hijo no recuerda que fue lo que le pasó, lo desmayaron a golpres”.



EN RECLAMO DE GARANTÍAS

“Mi hijo cuando salió de la comisaría necesitaba urgente atención médica, pero estaba tan dolorido y dañado en su integridad que lo único que hicimos fue venir a nuestra casa y dejarlo descansar” relata María del Carmen Canteros. Es la madre de Michael Fimiani, en joven que habría sido aprehendido por “contravención” y que habría recibido “una golpiza por parte de los policías” cuando ya estaba dentro de las dependencias de la Comisaría 11 de Resistencia.



El lunes 5 de marzo, al día siguiente, la madre y su hijo comenzaron a recorrer despachos y consultorios para que atiendan al joven por sus heridas. “Lo que realmente encontramos fue desatención e incomprensión. Fuimos de Sanidad policial, a un médico judicial, todos comprobaron las lesiones, pero nadie lo quería tratar porque había sido lastimado por policías”.



El caso ahora está ya en la Justicia, pero “mi hijo es víctima del terror”. Michel, que viajó al interior para resguardarse “no quería salir a la calle del barrio por temor a ser víctima de un nuevo hecho como el que sufrió. Yo como madre tengo miedo que se transforme en un caso de gatillo fácil o que lo incriminen en algún procedimiento policial. Quiero que el gobierno me garantice que a mi hijo no le tirarán un tiro por la espalda con la escusa que podría estar por cometer un delito”.



“El caso ya está judicializado, la investigación avanzará y se demostrará que mi hijo es una persona de bien. Si el cometió un error que lo capturen pero no que lo torturen de este modo. Pero estoy ya convencida que si no obtengo de la justicia la respuesta que corresponde comenzare una lucha con otras mamás de barrio que padecen situaciones similares con sus hijos”.



“Es poco lo que reclamo; quiero que la Justicia me de la seguridad que mi hijo mañana no será revictimizado. Quiero que mi hijo siga siendo libre y sano, con la misma vida que venía teniendo hasta ahora. Mi corazón no resistirá otro hijo muerto y menos en estas circunstancias” dice María del Carmen al recordar a otro hijo fallecido en otras circunstancia clamando transparencia en la investigación.



LO SUCEDIDO SEGÚN MICHEL

El joven que fue víctima de la golpiza no permaneció en Resistencia por temor a sufrir una nueva aprehensión, por lo que con toda su familia decidió que se trasladaría al interior. Según relatan los familiares a Diario Chaco el joven de 18 años esperaba en una plaza del barrio España junto a unos amigos a otro chico del barrio para ir de pesca cuando aparecieron dos policías uniformados y con una escopeta comenzaron a disparar balas de goma contra el grupo.



Esto dispersa a los jóvenes y Michel corre rumbo a su casa distante a pocas cuadras. Es perseguido por los policías que desde una esquina próxima a la escuela 383 del Barrio España vigilaban los movimientos de los chicos. Como los efectivos no abandonaban la esquina, Michel sale a la vereda y pide a los policías que se retiren.



A los minuto “mi hijo se va a hacer la denuncia de lo sucedido en la comisaría, lo meten en el patio, lo desnudan y le pegan hasta dejarlo inconsciente” relata María del Carmen, madre del joven. Según detalla la mujer “su hombro estuvo dislocado durante dos días, así nos explicó el médico penal que lo atendió”.



“No sólo que le pegaban, primero lo desnudaron. De tantos golpes mi hijo se desmayó, cuando cayó al piso comenzó a convulsionar y al detenerse los espasmos le siguieron pegando. Lo trataron como al peor de los delincuentes. Fue humillado, ultrajado, del miedo se ensució el pantalón”.



“Ahora necesito que me curen el alma, ya perdí a un hijo años atrás. No voy a perder un segundo, y quiero las garantías para que mi hijo pueda andar por las calles del barrio sin miedo. Que me expliquen por qué hicieron esto. No quiero ni pensar que existió la posibilidad que porque se les iba la mano me devolvían a mi hijo muerto” dice María de Carmen.



Según el relato de la madre lo detuvieron por “contravención”. “Despues de las 8 de la mañana llegó el comisario a la delegación. Me dijo: haga lo que tenga que hacer, porque si en la fuerza hay manzanas podridas, lo que corresponde es que se las aparte. Hace dos meses estoy acá y no conozco el personal”.



Después que le tomaron la denuncia María del Carmen pidió ver a su hijo y no se lo permitieron. Al mediodía le volvieron a negar la posibilidad de verlo. Recién por la tarde pudo acceder al calabozo. “Lo encontré ultrajado, todo lastimado, temblaba de dolor y miedo. Mi hijo me pedía por favor que lo sacara de esa comisaría. El dolor de una madre, al ver sufrir así a un hijo no tiene comparación. Mami, sácame de acá porque me trituraron, me decía” relató la madre.