Jueves, 15 Marzo, 2012 - 20:56

Correo de nuestros lectores
Recalculando la estrategia: Capitanich y la nueva "Forestal"

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Land Grabbing o acaparamiento de tierras, es la nueva modalidad que utilizan las potencias mundiales y sus trasnacionales para avanzar en la mega producción de materias primas en distintas zonas del mundo, destinadas a la producción de alimentos, forestal y biocombustibles.

Habitualmente, estos grandes capitales desarrollan varias estrategias para el acaparamiento de tierras de alto valor productivo, algunas veces compran grandes extensiones de tierras, otras las alquilan a sus propietarios; el dato sobresaliente, es que ya no son las filiales locales de estas trasnacionales la que operan, sino que ahora son directamente los estados de terceros países los que acuerdan directamente con gobiernos nacionales y locales, el arriendo de tierras en cualquiera de sus formas.



Capitanich, en un primer intento, firmo un acta acuerdo con la empresa de capitales Saudíes “Al Korayef” firmo un acta acuerdo para la cesión de 221.000 hectáreas de tierras públicas; la flagrante violación de la constitución y el creciente rechazo popular, obligo al primer mandatario a recalcular la estrategia de entrega y negociado de nuestra soberanía y riquezas naturales.



Días atrás, el primer mandatario provincial, anuncio simultáneamente, la constitución de la CORFOR (Corporación Forestal) y la transferencia de 60.000 hectáreas por parte del Instituto de Colonización hacia el Ministerio de Economía y de esta a la CORFOR; a partir de esta triangulación y una delicada ingeniería legal, intentará materializar la concreción de esta nueva “Forestal”, pero a diferencia de la empresa de capitales ingleses, esta tendrá la fachada de una empresa “estatal” y manejada a gusto por verdaderos beneficiarios.



Este tipo de acuerdos no son una novedad en el mundo de los agro negocios, tampoco lo es para la memoria de nuestro pueblo que ya padeció la experiencia de “la Forestal”, como no los son “el relato” y lo “argumentos”
que utilizan los artífices de este tipo de entrega del patrimonio publico a la rentabilidad y voracidad de estos capitales foráneos.



La consecuencia social negativa será el desalojo de los pueblos originarios y pobladores criollos, en su gran mayoría pequeños productores empobrecidos.



El
desplazamiento de estas comunidades a las periferias de ciudades cercanas o grandes urbes del país, generando así un terrible desarraigo de sus tierras; es de esperar que este desalojo, incluya el uso de las fuerzas represivas y la judicialización de la protesta social (probablemente se aplique la ley antiterrorista a aquellos pobladores que resistan el avance de esta decisión) o la implementación de guardias “blancas” o privadas que emplearan tácticas represivas de baja intensidad.



La población local NO serán integrada al sistema de producción a gran escala, ya que para el sostenimiento de los mismos, se necesita poca fuerza de trabajo y que esta sea muy especializada y tecnificada.





La producción de estos emprendimientos no será destinada al mercado interno, ni serán industrializadas en nuestro provincia, saldrán directamente hacia el mercado saudí, seguramente sin ningún tipo de impuestos o tributos fiscales.



Seguramente, una porción nada desdeñable de estas tierras, no serán “productivas” sino que tendrán una finalidad meramente “especulativa”.



El impacto negativo en materia ambiental y ecológica como consecuencia de este modelo extractivo esta a la vista en numerosos lugares del mundo donde se desarrollan este tipo de explotación a gran escala.



Por último, sobretodo en la cercanía del 2 de abril, el impacto que estas políticas
impulsadas por Capitanich,
tendrá sobre nuestra soberanía, nuevamente entregada a capitales foráneos en detrimento de los pueblos originarios y los productores criollos empobrecidos.







(*) Coordinador ISEPCI/Chaco