Jueves, 15 Marzo, 2012 - 11:19

Correo de nuestros lectores
Comportamiento humano, las motos... ¿y los autos?

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En estos tiempos el conjunto de comportamientos exhibidos por el ser humano, influenciado por la cultura, actitudes, emociones o el exceso de confianza en si mismo, denota una falta de apego a la vida que asombra. Aquí la noticia cruel, textual, nos muestra que las pruebas son irrefutables y para muestra basta un “botón”.

“Un bebé de tres meses sufrió un traumatismo encefalocraneano y desfiguración de rostro luego de caer pesadamente de la moto en la que se movilizaban sus padres. El accidente ocurrió el sábado por la noche, cuando una familia que reside en el barrio Bicentenario, de Tartagal, Salta,
se trasladaba en una motocicleta. La mujer iba en la parte trasera del rodado y llevaba en sus brazos, como lamentablemente suele ser habitual, a su hijo de tres meses.



Cuando circulaban por la ruta nacional 34, la manta con la que la mujer cubría al bebé se enganchó con una de las ruedas del vehículo y el niño fue prácticamente arrancado de los brazos de su madre y cayó pesadamente de cara sobre la cinta asfáltica”.



Esta noticia la podemos trasladar a cualquier parte del país, sin temor a equivocarnos y agregando como sustento a la información un cúmulo de faltas graves que cometen los ciudadanos que se conducen en motocicletas.



El rodado que, de fábrica viene solo para dos personas, para muchos se convierte en un ómnibus de larga distancia, en donde además de trasladar a Papá, Mamá, dos o tres niños, las bolsas del supermercado y algún elemento más, ya que queda de paso para ir a casa, demuestra el desinterés de los protagonistas por cuidarse y cuidar a lo más preciado que es su familia.



A propósito, días pasados estuve parado en la vereda de una esquina que tenía habilitados sus semáforos correctamente y angustiado observé la falta de respeto por el comportamiento de unos y otros con respecto al cumplimiento de las normas de tránsito, pues en su gran mayoría los conductores de motos pasaban con luz roja sin importarle quien venía por la otra arteria y como si fuera poco a gran velocidad.



Primero llegamos a la motocicleta por economía y rapidez, creyendo que ir a un sitio en menos tiempo significaba ir más ligero y la verdad es que si se cumplen las normas de tránsito ello no es posible pues todos debemos ir a la misma velocidad y por las mismas manos de circulación.



Quizá la inmadurez, cualquiera sea la edad del protagonista, hace que quien se conduce en esos vehículos sienta en su sangre la eterna juventud y por ello propietario de la vida eterna, sin darse cuenta que la realidad es muy diferente y hay vidas en juego. No debemos confundir al comportamiento humano con el comportamiento social, sabiendo que con el primero, soy directamente culpable de mis actos y el segundo me hace compartir errores por imitar al que burla los códigos de respeto hacia el semejante.

Hay casos en los que una persona adquiere una moto y jamás supo andar en bicicleta, pero dadas las circunstancias, como pueda y donde pueda aprende a mantener el equilibrio, se presenta a rendir la prueba de manejo y al otro día sale a pasear en su flamante vehículo con todas las cuotas de responsabilidad encima sin ningún tipo de análisis de conciencia por sus actos.



Las autoridades están obligadas a ocuparse profundamente de esta problemática que no solo representa más recaudación por la inscripción de las motos y el pago de patentes o el costo de un carnet de conductor. A diario debemos desviarnos de nuestro camino por los accidentes que se producen en cualquier esquina por colisiones de motos con autos o en el peor de los casos (muy frecuentes) motos con motos, lo que traducido literalmente, es huesos contra huesos.

Si analizamos el resultado, debemos poner en la columna del DEBE una pérdida tremenda por la invalidez que dejan y muchas veces la muerte, a la que se exponen los desaprensivos conductores y al paso que vamos ya no van a alcanzar las ambulancias para asistir a tantos siniestros, desatendiendo en muchos casos los centros de salud por la enorme cantidad de accidentes callejeros.



Por último y como detalle anecdótico, días pasados quedé petrificado al ver a una joven mamá circulando con su motocicleta, dando el pecho a su bebé, enviando mensajes con su celular, fumando y como si fuera poco cruzando la esquina con el semáforo en rojo.



Así las cosas, será cuestión de castigar a quienes no cumplan con la
Ley con lo más duro que existe…EL BOLSILLO, que en muchas ciudades del país está dando muy buenos resultados. Multas significativas por no usar casco,
llevar más personas que las permitidas y prohibir definitivamente el traslado de niños cualquiera sea su edad, damas embarazadas y ancianos, a quienes es muy común verlos flameando como una bandera cuando los llevan en la parte trasera del asiento.



La moto es agilidad, comodidad, rapidez y economía, pero se ha convertido en uno de los elementos más nocivos para la salud de la forma en que se está utilizando.

Autoridades y contribuyentes, deberán formar una sociedad con carácter de urgencia para armonizar unos y otros en bien del comportamiento humano, haciendo cumplir las normas unos y respetando los otros.



(*) DNI 7788556