Martes, 13 Marzo, 2012 - 12:29

Correo de nuestros lectores
Desde el Hogar de Nazareth...no es pedido, es ruego

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Hace poco tiempo el Hogar de Nazareth salió a pedir auxilio, un auxilio que todavía no recibió, hubo encuentros, charlas y una acción pendiente. Desde el martes 13, su personal hará paro por falta de pago.

Ese es el mismo personal que atiende 29 abuelos, a los que día a día deben asistir en su aseo, en su alimentación, en sus curaciones, y en su rehabilitación.



Pero hoy el personal se siente defraudado luego de aquella conversación frontal y comprometida que tuvieran con la Sra Beatriz Bogado y con el Gobernador Capitanich, quienes dieron su palabra que no los abandonarían en el lapso que durara el proceso de comenzar a ser prestadores de las Obras Sociales, ese paso adelante, luego de haber pertenecido a Desarrollo Social.



Quienes trabajan en el Hogar Nazareth, que no tienen un trabajo corriente, sino una tarea humanitaria,
estableciendo un vínculo y lazos de afecto con cada uno de los internados. Ellos que no son ajenos a las lágrimas seniles, al andar lento de Humberto, a los pedidos con voz cascada de Moncho, al gesto imperativo del viejo director, que se refugiara en el Hogar, ellos son su segunda familia, y no pueden evitar romper en llanto, cuando algún abuelo se va para siempre.. Pero se trata de su trabajo y su ingreso, que sienten
no lo valoran como tal, un casi “sin derechos”.



Llevan meses de atraso, y sienten sus menguar
fuerzas.. ¿Cómo explicarle a Marcelina, que hoy se sienten mal?



Hay impotencia, dolor por el olvido de ese compromiso: son trabajadores, y saben que la Sra Bogado da el justo valor a las fuentes de trabajo. “Señora: ¿qué pasó? Nos olvidó?” este es el pensamiento recurrente .



Hoy es un ruego, los abuelos dependen de este puñado de trabajadores
que toman como suyo ese lugar. Un Hogar que el mismo Gobernador eligió ayudarlos a crecer y ser ejemplo en su condición.



El martes 13 comienza el paro, en los ojos húmedos de Pablo, tras su andador, demuestran temor y ansiedad “ ¿ y si Ale no está?”



Apelamos a la sensibilidad de quienes alguna vez estuvieron cerca y puedan cumplir con ese compromiso, que quizás sólo haya sido un olvido fugaz.



(*) Monica Persoglia: [email protected]