Jueves, 8 Marzo, 2012 - 14:32

Sobre el déficit previsional y déficit de gestión, proponen "repensar" el sistema integralmente

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Para el Frente Grande, la laxitud de la caja de la Policía, el acceso a la jubilación por vía de los retiros voluntarios y la precarización laboral influyen decisivamente en un escenario en el que de los $400 millones de déficit total, el sistema previsional “aporta” $ 90 millones por año.





Los diputados Daniel Trabalón (presidente del Frente Grande chaqueño) y Fabricio Bolatti; Horacio Losas (Secretario), y Daniel San Cristobal (Secretario General en el Orden Nacional), elaboraron un documento en el que analizan los que consideran ejes fundamentales de la situación actual del sistema previsional provincial.



“El sistema previsional chaqueño no necesariamente debe ser equilibrado, el déficit actual en gran parte refleja las características del sistema, las que fueron diseñadas por el poder político de turno y se expresan en la legislación vigente.



Recordamos que no hace mucho tiempo, luego de un largo debate de una iniciativa del Bloque Legislativo del Frente Grande, se ha plasmado una reforma constitucional inédita por vía de la enmienda -con unanimidad de la Legislatura- consagrando garantías de avanzada en el artículo 75 de la Constitución Provincial.



La decisión de que el sistema previsional de la Policía tenga requisitos y condiciones menos exigentes que los demás sectores, fue tomada oportunamente por el Estado, reconociéndose que iba a provocar un desajuste económico importante en el sistema y resolviéndose que el Poder Ejecutivo deberá hacerse cargo del citado costo. Esta sola cuestión significa aproximadamente el 50% del déficit previsional. Igualmente que el déficit generado por los distintos regímenes de retiro para los trabajadores del Estado, a quienes se les reduce los requisitos de edad y aportes para acceder a la jubilación.




La precarización laboral histórica atenta contra el sistema, miles de trabajadores bajo modalidades precarias, como becas o contratos de obras, restan ingresos al sistema e impiden mantener o mejorar la relación de activos y pasivos, relación que mide la sustentabilidad del sistema. Esta situación fue mantenida por los distintos gobiernos, y comenzada a remontar lentamente en los últimos meses, pero dista de ser la ideal.



La histórica mala administración de los activos previsionales que el sistema consolida en sus etapas de superávit, también es responsabilidad de las administraciones provinciales de turno ya que el gobierno es el administrador del sistema. En ese sentido relegar la transferencia de los aportes y contribuciones en tiempo y forma, método aplicado en distintas etapas de la vida del sistema, le ha ocasionado un grave daño.



El gobierno nacional financia el déficit de los sistemas previsionales provinciales, pero excluyendo los mayores costos que surjan de decisiones provinciales que modifiquen condiciones o requisitos previsionales distintos a los del régimen nacional. Por lo que no financia el mayor déficit del sistema policial de la provincia ni de los regímenes de retiro implementados en distintas gestiones. El Estado provincial, decididas condiciones especiales para determinados sectores, en todo caso debe evaluar fuentes de financiamiento alternativas a la de los aportes.



Desde el Frente Grande queremos recordar algunos de estos aspectos, que forman parte de las características del sistema previsional, para aportar al debate existente y adelantar nuestra idea de que no podemos simplificar las propuestas hacia la búsqueda de un equilibrio en base a mayores aportes de los trabajadores, cuando gran parte del déficit se provoca por decisiones patronales. De los $400 millones de déficit, $160 millones responden a la Caja Policial, $150 millones cubre el
gobierno nacional, por lo que ya estamos hablando de un déficit del sistema de $90 millones anuales, sobre un presupuesto provincial que supera los $10.000 millones.



No queremos dejar pasar la oportunidad para plantear dos aspectos mas a considerar. El primero, es la necesidad de mejorar la administración del INSSSEP, para dotar de mayor razonabilidad al gasto
y mejorar la atención de los afiliados. El segundo aspecto que no se debe soslayar es el funcionamiento deficiente de la obra social, cuyas prestaciones se deterioran derivado de la sustracción de recursos con fines previsionales y la falta de control del organismo. Estos aspectos son viejas deudas del sistema que la gestión gubernamental actual no ha abordado
satisfactoriamente.



Entendemos que hace falta una verdadera revisión del sistema y terminar con la demonización del déficit previsional, es necesario abordarlo seriamente para lograr una mayor sustentabilidad y seguridad, pero corrigiendo también los déficit históricos de gestión.”