Jueves, 8 Marzo, 2012 - 14:05

Aporte para debatir
Basta de esquivar motos en las veredas

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Tras la brillante idea de ampliar los espacios para que las motos, que pululan en nuestra ciudad, puedan estacionar los habitantes de Resistencia hemos visto cómo, de pronto, el problema ha prácticamente desaparecido; ya son muy pocas en las veredas; todo está organizado y lo actuado ha surtido efecto.

Basta de carreras de obstáculos y de esquivar las motos que hasta circulaban en ellas. Bien vale convocar a gente a trabajar para cambiar nuestra realidad de tránsito caótico, por fin comenzaron las respuestas.



¿Lo creyeron? Qué bueno sería que todo lo anterior fuese verdad pero no, seguimos desprotegidos ante la pasividad del Municipio. El caos no se detiene ni disminuye, sino pregunten a cualquiera cuando camina o conduce (cualquier vehículo) por la ciudad.



Es evidente que nada podrá cambiar mientras la gestión se empeñe en negar la realidad y aceptando que las soluciones no llegan por sí solas o a través de terceros voluntariosos convocados al efecto. Las buenas ideas son complemento de decisiones políticas posteriores y no el centro de la gestión.



Y eso sucederá en todos los aspectos ya que el compromiso real del Municipio en torcer el rumbo no existe. Los discursos deben estar acompañados de acciones sino son sólo pura demagogia destinada a convencer a quienes vivimos una realidad distinta a la que se pinta. Franklin y calle cuatro aproximadamente, cerca del centro, basural a la vera y sobre la calle enripiada.



Qué mezcla explosiva, gente descuidada y, pareciera, un municipio colaborador. Convengamos que esto de los vecinos desaprensivos y conductores irresponsables es totalmente verdadero pero no es argumento válido que justifique la inacción pues los resultados afectan a todos.



A partir de ello y con el poder de policía que tiene el Municipio debe intentar, al menos, marcar un camino a seguir que resulte en lograr responsabilidad por parte de los irresponsables y ello, reitero, no se consigue con palabras o comisiones creadas al efecto.



Para eso existe la ley y debe ser aplicada y, de ser necesario, modificada. Lamentablemente caemos en el discurso vacío de erradicar los basurales; de ordenar el tránsito con medidas irrisorias; de trasladar responsabilidades al contribuyente ante la propia ineficacia.



Para muestra sirve mirar los controles, la inseguridad, la falta de iluminación, las calles de tierra, los barrios abandonados, lo paupérrimo de todo lo que signifique servicios. Por cierto, es lamentable que cada tanto nos vendan como logro la clausura de algún comercio (lo publican a viva voz) cuando cientos violan las normas; o que se sancione, por ejemplo, a quien no tiene tarjeta de estacionamiento mientras al lado pasan semáforos en rojo sin problema alguno.



Lo de siempre, necesitamos como ciudadanos, que hagan cumplir la ley. Ella aplicada para todos y por igual es justa; selectiva demuestra parte de la ineficacia e incapacidad que poseen y las diferencias que generan (por ahí hasta sin darse cuenta) entre los mismos habitantes como sucede con los servicios en general, algunos muy buenos para ciudadanos de primera (pocos) y otros incompletos y deplorables para los de segunda y tercera (casi todos).



(*) presidente del gremio docente AMET.