Jueves, 8 Marzo, 2012 - 13:23

Hacer responsables a los docentes no soluciona los problemas

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Las expectativas, sueños y proyectos de padres, alumnos, docentes y por qué no del Gobierno están intactos en el inicio de este nuevo ciclo lectivo. Digo intactos porque por el momento la perspectiva indica que hay muchas piedras en el camino para concretarlos.

Al menos se ve algo diferente cuando desde los discursos oficiales se hace responsable visible sólo a los docentes. Esto no soluciona los problemas.



El ciclo lectivo renueva los desafíos e interpela a los responsables de conducir la educación a buscar constantemente las respuestas que esta realidad dinámica propone. No es posible buscar la continuidad de los hechos y mover la voluntad de los trabajadores con argumentos que apelan a acciones pasadas, lo actual, lo vigente es lo que aún queda por solucionar o los nuevos problemas que van apareciendo.



Aunque se lo repita bastante, la educación es incumbencia del cuerpo social en su totalidad. Institución de transmisión de cultura, tradición y valores aceptados por excelencia, la escuela es, a la vez, motor fundamental para promover cambios en las conductas sociales. Su impacto en la conducta de niños, adolescentes y jóvenes es insoslayable, sobre todo cuando los educandos no concurren a clases.



Sin embargo, más allá de esto, es indudable que el docente es el responsable visible tanto de los aciertos -muy pocas veces reconocidos- como de las críticas, cuando se habla de resultados o de `baja productividad` de la escuela, despojándolos de la responsabilidad, que la hay, del Gobierno en la ausencia de políticas públicas concretas y efectivas sobre en el tema.



El escenario nacional y provincial los tienen, como suele suceder en el inicio de cada ciclo lectivo, otra vez en el centro de los conflictos. Más allá de las discusiones salariales, de las disputas gremiales, creo que el trato que reciben nuestros docentes es prueba de que aún falta trabajo para que la política educativa sea una política de Estado, que permita superar los vaivenes impuestos por las sucesivas gestiones y por los acuerdos coyunturales.



Creo que el debate es el centro de la vida democrática pero, sin consensos, la discusión es estéril.



El debate educativo tiene que producir acuerdos: el docente no puede ser objeto de elogio cuando está de acuerdo o materia de agravio o sospecha cuando plantea posiciones distintas de las asumidas por las autoridades. Un acuerdo deseable, necesario, es considerar al docente protagonista de la educación y por tanto, de la construcción de ciudadanía.



Es de esperar que este año venga acompañado de acciones concretas orientadas a favorecer a las docentes de la Educación Inicial mejorando las condiciones de ejercicio docente en las distintas salas y ampliando la cobertura geográfica de la oferta del nivel. También puede esperarse que docentes del nivel primario no sientan sobre sus espaldas la enorme presión de tener que ganar unos pesos extra -“estímulo”- dejando sus hijos enfermos en casa o estando enfermos ellos mismos.



Es esperable un año donde la capacitación mejore su calidad, un año con políticas que destinen efectivamente mayores recursos donde hay mayores problemas: eso es una política de redistribución y equidad que impacta en la labor docente cotidiana.



Pienso también que, ponderar la labor del docente de los niveles medio y superior significa concretar definitivamente lo dicho en los discursos sobre la concentración horaria, acercar herramientas para que la brecha que existe entre las expectativas de los estudiantes y lo que la escuela ofrece hoy sea menor. Si los salarios docentes de nivel superior superan a los de algún funcionario puntual habrá que aumentarle el sueldo a éste último. Ahora, ¿será esto creíble y tolerable para la comunidad en general?



Mejorar todo es lo esperable, la infraestructura debe atenderse ya, porque más allá de los discursos y publicidades oficiales hay que conocer el estado de numerosos establecimientos donde estudiantes y docentes se esfuerzan a diario. La capacitación docente y no docente, debe hacerse sin amiguismos, improvisaciones, mercantilismo, con pertinencia, idoneidad y evaluación responsable. L innovación de modos de estar en el aula, de maneras de cooperar con la enseñanza y el aprendizaje, de relacionarse y encontrarse con docentes, padres y estudiantes debe ser una constante actitud de superación.



Y, hasta el cansancio, reivindicar la labor docente, porque son muchos los actores que pueden aportar y en nosotros estará el proponer y solicitar y también exigir que los discursos no sean solamente eso: buscar al responsable visible que nos quite nuestra deuda.



(*) Diputado provincial por la UCR.