Domingo, 4 Marzo, 2012 - 18:03

Correo de nuestros lectores
Sintonía crítica

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Luego de escuchar el discurso de la Presidente en la apertura de sesiones del Parlamento, pensé "yo debo estar viviendo en otra Argentina", debe ser que me encuentro en un país paralelo al que describe la Sra. Presidente.

Al oírla hablar del país que más a crecido económicamente en los últimos años, el tercero a nivel mundial y el mas importante de América Latina, el que mas a importado y que no es verdad que se hayan puesto
barreras proteccionistas a los productos extranjeros, el que tiene los mejores transportes públicos, ya que es el gobierno que mas ha hecho por TBA, con más cantidades de vías renovadas y mas unidas nuevas compradas, y que desgraciadamente por culpa de pagar los efectos
del corralito hoy no tenemos los mejores trenes del mundo.¡Esto si que es una pena! Ahora, me pregunto y ¿porque en vez de gastar tanta plata en el "Fútbol para todos" o en el "Automovilismo para todos" no invierten ese dinero en los trenes?



Dijo que somos el país donde hay el máximo crecimiento industrial, el mayor desarrollo energético, los mejores sueldos docentes, la mejor y más calificada educación, los mejores avances científicos-tecnológicos, el de más crecimiento en producción de alta tecnología, 7º lugar de países exportadores de servicios de informática, tenemos 300 parques industriales, aumento en las ventas, crecimiento del consumo, más autovías, y crecimiento de la obra publica, el mejor servicio de salud, los jubilados y pensionados tienen una jubilación y pensión que les permiten disfrutar de una vida llena de placeres.



El país que tiene el mayor crecimiento en inclusión social. El índice de desocupación mas bajo de los últimos tiempos.



Faltaba decir que es el país con más seguridad en sus calles, donde no hay inflación, no existe la corrupción, porque somos lo mejor del mundo y no hay de que quejarse.



Ya que todo funciona excelentemente, y no hay
un punto crítico a su gestión. Aunque conociendo su personalidad avasallante, el hecho de reconocer errores y pecados nunca sería parte de su vocabulario. Porque sus discursos siempre están focalizados en enorgullecerse de lo logrado desde el 2003 hasta ahora y en levantar laureles sobre la memoria de él.



Siempre la culpa de los males del país la cometieron los otros, la perfección está en sus manos. Y la autocrítica no es parte
de su administración.



Vimos la vehemencia como teatralizo el discurso -que fue más que llamativo-
en el día
del bicentenario de la creación de la enseña patria. Si bien el homenajeado era Manuel Belgrano pero la pantalla enfocaba una foto de él. Y los honores también se centraron en lo que pensó él, lo que hizo él y lo que dijo él. Parecía más un discurso de campaña que un homenaje al creador de la bandera.



También ese día mientras hablaba la Intendente de Rosario ella le dijo a sus simpatizantes, en una aptitud de poco respeto hacia la funcionaria que estaba
hablando en ese momento: "¡Vamos por todo, por todo!". ¿Qué significa "por todo"? Parecería que
quería decir que va a ir por todas las reservas del Central



No era que
todo estaba tan bien y la economía había crecido favorablemente, ¿por qué sacó ahora de la galera "la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central"? Esto despierta muchas dudas sobretodo por los efectos que tendrá sobre la economía. Y comienza a rondar en la preocupación de todos ¿qué significará que el Gobierno tenga
a su favor una discrecionalidad de las reservas? ¿Acaso tenemos que leer entre líneas que ya no hay fondos suficientes para disponer? ¿Y qué puede pasar a partir de ahora cuando ya no se tenga límites para usar los fondos del Central? ¿Cómo se va a respaldar el valor de nuestra moneda? ¿Cómo se va a asegurar la estabilidad de los precios de los productos y servicios? ¿Qué va a pasar con la cotización del dólar? ¿Qué va a pasar con los depósitos bancarios y las tasas de interés? ¿Cómo se definirá los mecanismos de los créditos personales?

Es evidente que el Gobierno necesita plata y ya no tiene fondos de donde sacar el dulce néctar que alimente al gasto público para que la fiesta K continúe con su canto de sirenas.



Si bien ante tales anuncios el Banco Central aclaró que no se modificarán los artículos que regulan la prohibición de la indexación de, deudas, impuestos, precios y tarifas de bienes, servicios y obras, -cosa que no creo- pero nuestra moneda quedará sin el respaldo de las reservas. Y después de esto ¿qué
vendrá? ¿Qué otra sorpresa tendrán entre manos?



Creo que todo esta girando hacia un rumbo que más que sintonía fina se ha convertido en sintonía crítica.