Sábado, 3 Marzo, 2012 - 10:09

Los guerreros ecológicos de Nicaragua

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La Operación Oro Verde es la misión inaugural del recién creado Batallón Ecológico de Nicaragua. En lo profundo de la verde y sofocante vegetación de la Costa de Mosquitos la unidad del ejército especialmente entrenada está llevando a cabo un nuevo tipo de guerra.

Es el primer esfuerzo concertado de América Central para buscar una solución con respaldo militar a las amenazas del cambio climático. Recientemente, la guardia verde, una unidad de 580 soldados ecológicos, lograron su primera "victoria en el campo de batalla" al recuperar 3.165 metros cúbicos de madera ilegal talados por los madereros.



Los árboles fueron talados en el Cerro de Wawashang, una reserva natural que está siendo saqueada para abastecer al mercado negro de materiales de construcción.



El ecobatallón, en colaboración con los fiscales y funcionarios forestales, descubrió el contrabando de madera escondida bajo redes y arbustos para evitar su detección desde el aire.





"Hay gente sin escrúpulos que se aprovecha de las limitaciones económicas de las personas en esta región. Y al final, son los extranjeros los que se benefician, mientras que las comunidades locales se quedan con la deforestación indiscriminada", dijo a la BBC el coronel Néstor López.



En un país con 71 reservas naturales y otras grandes superficies de bosque espeso, la madera es un botín tentador para los traficantes de madera.



Desde 1983, la cubierta forestal de Nicaragua se ha reducido de 63% a un 40%, según datos del gobierno.



No obstante, no toda la deforestación de Nicaragua es causada por la mafia de la madera -los agricultores y ganaderos también están realizando su parte.



Pero quien quiera que sea el responsable, al promedio actual es probable que sólo el 25% del país permanezca cubierto de bosques para el año 2030.



Reservas como la del Cerro de Wawashang se reducirá a pequeños arbustos y hierba, de acuerdo a las proyecciones de los militares.

Impacto de la agricultura



A medida que la cubierta forestal desaparece, el gobierno de Nicaragua dice que el cambio climático y el calentamiento global ya están afectando a la economía y al desarrollo nacional.





"Desde 2006, estamos perdiendo US$200 millones al año en pérdida de la producción agrícola debido al cambio climático", dijo a la BBC Paul Oquist, asesor del presidente Daniel Ortega para las políticas nacionales de desarrollo y representante de los foros mundiales del cambio climático.



"Eso es un 9% de lo que se ha plantado cada año. Por lo tanto nuestro desarrollo en Nicaragua ya se está viendo afectado por el cambio climático."



Oquist indica que la deforestación y el aumento de las temperaturas anuales en Nicaragua -hasta tres grados Celsius en los últimos 50 años, según cifras del gobierno-ya está afectando a los ciclos de lluvia.



Los productores de café están teniendo que desplazarse más arriba en las montañas en busca de sombra y condiciones más frías.



"Con el tiempo, te quedas sin terreno montañoso y te quedas sin la industria del café", dijo el doctor Oquist.



Y eso sería un desastre para la economía de Nicaragua.



Por eso, dice Oquist, "Nicaragua no está esperando a que la comunidad mundial haga algo" para combatir el cambio climático.



En vez de eso, el gobierno está buscando sus propias soluciones nacionales para mitigar los efectos de la deforestación y el calentamiento global.



Parte de ese esfuerzo es el Batallón Ecológico, desplegado para proteger los recursos naturales como asunto de seguridad nacional.



Además de llevar armas de fuego, los soldados verdes también tienen palas, como parte de un esfuerzo nacional para plantar 560.000 árboles en las distintas reservas nacionales que han sido afectadas por la deforestación.

Necesidades energéticas



Los ecoguerreros representan un cambio interesante en lo que los pequeños países agrícolas consideran como una amenaza a su seguridad nacional.



En efecto, el artículo 750 de la Constitución de Nicaragua refleja el vínculo importante entre la conservación de la naturaleza y la conservación de la paz.







"Todo acto o acción que afecta gravemente al medio ambiente del país será considerado un peligro para la seguridad nacional", dice la ley.



La misión del batallón también consiste en garantizar la seguridad energética del futuro.



En la actualidad, Nicaragua depende en gran medida de electricidad generada a base de combustible, pero su idea es cubrir más del 50% de sus necesidades con energía hidráulica.



"El gobierno de Nicaragua está tratando de cambiar la matriz de su abastecimiento energético y para ello tenemos que preservar y conservar nuestras reservas naturales y bosques para que podamos tener el agua que necesitamos para ejecutar lo que será la mayor planta hidroeléctrica de América Central, Tumarín", dijo el coronel Juan Ramón Morales.



"Pero si no tenemos bosques, no vamos a producir la lluvia que necesitamos para hacer sostenible este proyecto. No podemos tener una planta hidroeléctrica en el desierto."



"El mundo está cambiando", dice, "y los militares deben adaptarse a las nuevas amenazas."



"El Batallón Ecológico va a funcionar porque está en la naturaleza del ejército ser verde", añadió.



"Nuestro color es el verde por la naturaleza. Ahora tenemos que hacer que también los sea por nuestra conciencia", señaló el coronel.
Fuente: 
BBC