Viernes, 2 Marzo, 2012 - 14:06

Choque y asado: tumbó un camión jaula y carnearon a las "accidentadas"

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Armados con filosos cuchillos, hachas y ganchos, varios centenares de vecinos tomaron por asalto un camión repleto de vacas, tras un accidente, y en pocas horas la preciada carga fue reducida a asado y puchero a gran escala.

El involuntario protagonista resultó un camión doble jaula, guiado por Néstor Coronel, de 40 años, con residencia en Ceres, Santa Fe.



Transportaba 72 animales que había cargado en el feedlot de Beltrán (Robles), cuyo destino era Carlos Pellegrini, Santa Fe.



Al parecer, al “morder” la banquina, la pesada unidad volcó sobre la ruta nacional 34, a la altura del paraje Santo Domingo, departamento Sarmiento.

El accidente provocó la muerte de 22 vacas y casi una treintena acabó con serias heridas y quebraduras, que también fueron sacrificadas por la gente. Apenas 25 ejemplares pudieron salvarse, antes y después del vuelco.



No había logrado recuperarse el conductor, que empezaron a llegar numerosas familias, atraídas por la singular carga.



Como si hubiesen contados con días para organizarse, las personas arribaban con cuchillos, bolsas, recipientes y vehículos, ideales para transportar cientos de kilos de carne. Coparon la ruta y se concentraron en derredor del camión accidentado.



No hubo radio, música o telenovela que distrajera a los entusiastas “carniceros”, ya que provistos hasta de chairas cuerearon las vacas, una y otra vez.



Capaz de ruborizar hasta al más tímido observador, la ruta y los caminos desbordaban de una multitud, la cual se movilizaba en bicicletas, motocicletas, sulkis y carretones.

Nada había quedado librado al azar. Llegaban con bolsas de arpillera.



No todos se movilizaban a pie. Hubo quienes conducían camionetas, desde las más viejas y destartaladas, hasta modernas unidades, en cuyo interior relucían lazos, cadenas, ganchos, cierras de manos y cuchillos.



Por si alguno titubeara, toda vergüenza huyó despavorida cuando los dueños salvaron unos pocos animales y luego autorizaron la faena masiva.



Al instante, una multitud se abalanzó sobre los animales muertos y comenzó a despostarlo en el mismo lugar; otros a sacrificar los que quedaron con vida, de forma tal, que en pocas horas no quedó nada, ni para las aves de rapiña.



El singular espectáculo humano reunió en un mismo escenario a familias humildes, pero también a comerciantes del rubro, quienes con seguridad animarán hoy un sorpresivo retoque de precios, en especial de la carne vacuna. Intervino personal de la Comisaría 35, de la Patrulla de Camino de Gendarmería Nacional y de Vialnoa.
Fuente: 
El Liberal