Jueves, 1 Marzo, 2012 - 09:12

Correo de nuestros lectores
Los niños sin clases

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Nuevamente como todos los años no comenzaron las clases en algunas escuelas ya que ATECH Y SITECH -los dos gremios considerados duros-van al paro por no encontrar la respuesta que desean por parte del Gobierno Provincial a una mejora salarial remunerativa que logre elevar el piso a más de $3200.

El gremio docente cuestiona al Ejecutivo de aplicar medidas tendientes al pago de un mayor porcentaje en negro, acción que va en detrimento de los intereses remunerativos del docente.



Si bien el Gobernador Capitanich sostuvo que "un maestro chaqueño gana un 14% mas que un porteño" y el Ministro de Educación dijo que no todo el presupuesto de educación va para salarios, el 34% del presupuesto de la provincia
va a educación, pero parte es para infraestructura y obras.



Todo esto es un modo de defender la educación publica. Lo cual es algo meritorio del gobierno.



Según un artículo publicado en La Nación dice que "los paros
se cumplirán en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Santiago del Estero, Chaco y Misiones y que ponen en riesgo el comienzo de clases para unos 6,8 millones de alumnos."



Ya que los días de clases perdidos atenta contra la educación, generando retraimiento al conocimiento, desgano a los alumnos y preocupación a los padres.



Los niños ven que solo son validas las argumentaciones de los reclamos docentes, pero se olvidan que también deben ser reconocidos
en la misma horizontalidad de valor el ejercicio de su derecho a estudiar y aprender.



Si bien es comprensible el reclamo de los docentes viendo las razones que legítimamente exponen sus representantes gremiales. Pero ¿quien reclama por el derecho de los niños a no perder días de clases?¿Les interesa a los padres lo que pasa con la educación de sus hijos, si aprenden o no, si tienen clase o no, o solo les importa que a fin de año pasen de grado?



Recordemos que la educación es un "proceso gradual" en el cual se van trasmitiendo valores, costumbres, creencias, conocimientos, modales, acciones que van desarrollando la personalidad y la psiquis de una persona. Siendo primero la familia la piedra inicial en ese proceso para luego ser la escuela la que le brinde la educación curricular. Así entre ambos: familia y escuela, se estructura los pilares
en que se asienta la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir en sociedad y aprender a ser persona



El "Ser" Docente

Siempre escuche eso que "ser docente es una vocación".Un llamado interior que reclama ese deseo de enseñar, a sacar
desde el corazón lo mejor de sí para brindarlo al alumno. Esa conjunción entre el ser, estar y pertenecer a alguien y a algo.



Así se entremezcla el
"ser docente" donde se asumen responsabilidades y deberes cada día cuando se entra a la escuela, cuando se toma en sus manos el compromiso de educar a otros.



El "estar" frente a un aula llenando los espacios del saber y del conocer.



El "pertenecer" a una escuela, a un cuerpo
docente, a una comunidad educativa donde deben dar
las respuestas necesarias y atender los problemas que se suscitan en el ámbito escolar
cubriendo para ello todas las expectativas e inquietudes.



Pero ¿como surge la vocación docente? ¿en el
pensar en los niños que desean creer, buscar respuestas, superarse, aprender mas y conocer, desarrollar sus inquietudes y ser ese apoyo diario que los motive a evolucionar como personas?



¿Siendo una guía que acompaña a la familia de cada niño en esa búsqueda interior?



¿Sintiendo la satisfacción del deber cumplido cada vez que suena la campana de salida?





Porque el docente es aquel que trata de poner remedio al mal de la ignorancia. Es el que nos ha abierto las puertas del saber y ha despertado la curiosidad hacia el conocimiento. Equilibrando el juicio con la razón, alimentando
nuestra mente para convertirnos en lo que somos.



La escuela no es una isla separada de la sociedad, sino que es parte de su estructura
y siente y sufre todo lo que la sociedad arrastra a sus aulas. Allí se homogeniza
los componentes de la cultura y del saber, pero también los problemas antagónicos
de los distintos grupos sociales movidos por la diversidad de costumbres entre los mismos educandos y educadores .Y en esa amalgama de sujetos que se entrecruzan
en las aulas, en los patios de la escuela, se equilibran los intereses comunes: "educar y educarse".



Porque la escuela también es una escuela de vida
donde se expone en la piel de cada uno de sus integrantes
los problemas personales y cotidianos, sus enfermedades y depresiones, sus amores y odios, sus conflictos familiares, sus dudas y miedos. Pero también afloran los problemas sociales, políticos, económicos, presupuestarios y gremiales.



Equilibrándose todo entre tareas y ciencia, libros y pizarrones hacia una armónica convivencia, donde los dilemas de soluciones buscan hallar una salida justa para continuar en el desafío de enseñar.



El docente debe también adecuarse a los tiempos que corren, los cambios sociales y tecnológicos los obliga a estar informado de los nuevos procedimientos para tener una respuesta cuando los interrogantes afloran en el aula y pueda responder conforme a su entendimiento y
a los lineamientos que sus
valores y creencias lo induzcan a dar una explicación coherente y racionalmente
aceptable.



Aunque también es cierto según fundamentaba en un programa de televisión, un especialista en informática,
que en Argentina
hay docentes como también padres que no se han amigado con la tecnología -son analfabetos digitales- ni tampoco tienen interés en aprender computación y hasta sostienen un discurso contrario a su aplicación en la educación.



Y entre los que utilizan las computadoras que son mas del 50% de los docente, decía, solo manejan el correo, las redes sociales y nada mas, pero no saben "navegar profundo",no la utilizan para la investigación, no recorren las bibliotecas virtuales, no saben buscar libros en la biblioteca de Google.



Y esto también producen un desequilibrio con los niños, que al tener ese instrumento tan valioso -si se lo sabe usar bien- como es la computadora, dejan al docente
mal posicionado cuando el conocimiento de los alumnos supera la maestro o producen problemas con los padres que no entienden nada y ven a la tecnología como algo malo que los perjudican. Por eso la escuela debe ser también un eslabón de unión con la familia en la aplicación de la tecnología al servicio del saber.



Derecho y deber

La educación es un derecho humano en si mismo
y la Constitución Nacional de 1853 en su Art. 14 hace referencia a este derecho al garantizarse a los habitantes de la Nación Argentina el goce del derecho de enseñar y aprender.



Derecho que fue luego reafirmándose en las sucesivas reformas. Siendo el Estado Nacional, Provincial y Municipal el garante de ese derecho asegurando la escolaridad
obligatoria, garantizando la educación gratuita, como el cumplimiento del regular dictado de clases. Poniendo para ello la escuela en condiciones estructurales
que asegure la enseñanza de los educandos y el cumplimiento de sus tareas de los educadores.





También podemos decir que es un derecho del docente de recibir un salario digno y justo como retribución del trabajo realizado y su reclamo es una acción legítima, siendo el derecho a huelga la última salida cuando las respuestas que se buscan no es encontrada en la mesa de negociación. Pero también se conjuga junto a ese derecho el deber que tiene todo docente de asistir a las aulas y cumplir con su obligación de dictar clases. Del mismo modo que el alumno tiene el derecho a educarse, a recibir el dictado de las materias y el deber de asistir al colegio, cumplir con sus tareas, respetar al docente, comportarse adecuada y decentemente y no dañar el mobiliario escolar.



Pero el docente que hace paro ¿respeta al alumno que quiere estudiar? Esta medida del no dictado de clases por parte de los docentes porque no le dan el sueldo que piden ¿no es ponerse de espalda al derecho de aprender de los niños ?¿No se podría buscar un camino intermedio que no los perjudiquen sin tampoco dejar de lado el derecho al reclamo? ¿Quien eleva la voz para reclamar el derecho de los niño a tener clases? ¿Como se logra encontrar el punto de equilibrio entre el derecho de los docentes que reclaman ese salario justo y el derecho de los niños que quieren tener clase?



Aquí
la convivencia social que debería encaminarse hacia la búsqueda armónica entre ese "derecho y el deber" de cada lado: educador y educando
solo puede ser el equilibrado desde el Gobierno.



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