Miércoles, 29 Febrero, 2012 - 20:20

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Plus Médico: las Razones del Silencio

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En las últimas horas se ha divulgado un comunicado, emanado desde la vocalía del Insssep y firmado por Victoriano Caro y Jacinto Sampayo, sobre las denuncias contra el cobro del llamado “plus médico”.

En el mismo se manifiesta la desproporción que hay entre las denuncias informales que habitualmente hacen los afiliados y la existencia de una sola denuncia formal realizada por una mujer contra un médico y una clínica, al tiempo que se critica la falta de participación de los afectados para formalizar debidamente sus quejas.



Sobre esto, sólo algunas puntualizaciones:



El cobro del plus médico, como es de público conocimiento, es un problema de vieja data, generalizado y que trasciende los límites del Insssep. Los acuerdos firmados entre las agrupaciones médicas y varias obras sociales han estado siempre envueltos por un clima de tensión.



De un lado porque las obras sociales se retrazan en los pagos o pagan poco; o ambas cosas. De otro lado, porque el cobro del plus no condice con la ética, toda vez que el paciente no puede terminar siendo la variable de ajuste que supere las diferencias entre los prestadores del servicio de salud y las obras sociales.



Además, cualquier médico, si está disconforme con los términos del acuerdo que la entidad que lo representa firmó con alguna obra social, aún así conserva la libertad de no adherir al mismo; o renunciar posteriormente si ve que en la práctica lo perjudica económicamente. Pero una cosa tiene que quedar en claro: desde el momento que acepta, por ejemplo, la orden de consulta de un paciente de la obra social que sea, está aceptando los términos del convenio entre esa obra social y el organismo que a él como médico lo representó oportunamente. Y en este marco, el cobro del plus es, cuando menos, una contravención
a los términos contractuales.



Por otra parte, es difícil que los pacientes obligados a pagar el plus (muchas veces así informados por la palabra “de la secretaria” de un médico y sin comprobante alguno de por medio) puedan y quieran accionar individualmente a nivel judicial. Por una parte, por el lógico temor de cualquier forma de represalia. Por otra, porque la mera denuncia individual seguramente de poco serviría para revertir la situación general.



De todos modos y sin perjuicio de lo dicho en el párrafo anterior, el actual ordenamiento jurídico de la Nación, a partir de un fallo de la Suprema Corte de principios del 2009, prevé la figura de “Acción de Clase”, orientada a tutelar
derechos de incidencia colectiva referentes a intereses individuales homogéneos. En otras palabras y aplicado al caso, esto significaría que una persona o grupo de ellas pueden invocar esta figura jurídica para reclamar la totalidad de los beneficios que le da su obra social, entre ellos el no pagar el plus, haciendo ver –además- que tal situación involucra a una parte importante de la población.



Sin embargo, como ya se dijo más arriba, me parece difícil suponer que un paciente o familiar quiera recorrer los estrados judiciales. De la atención médica depende la vida, y el mero temor de no recibir el servicio de salud apropiado por negarse a pagar el plus, estimo que sería el motivo subjetivo principal para “bajar la cabeza” -como se suele decir- y aceptar resignadamente las reglas de juego, aunque estas no sean justas.



Por último y hasta donde conozco, la figura natural con la suficiente autoridad para tomar de oficio cartas en este asunto es la del Defensor del Pueblo. Además y desde otro ángulo, pienso que también sería importante el rol de la Afip y Atp para con aquellos profesionales de la salud que pudieran estar cobrando el plus pero sin declararlo al fisco. Esto último en razón de una mera conjetura o cálculo teórico: si un médico atendiera sólo a 10 pacientes por día, de lunes a viernes, y a cada uno les cobrara treinta pesos de plus, estaría obteniendo $300 diario, que en el mes implicarían aproximadamente unos
6.600 pesos, y en el año unos 79.200 pesos...





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