Miércoles, 29 Febrero, 2012 - 09:09

Correo de nuestros lectores
Soberanía, Malvinas, Saudíes y doble discurso

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Según informes realizados por la FAO, (Agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), Argentina es uno de los destinos preferidos de capitales de Arabia Saudí y China para la compra de grandes extensiones de tierras destinadas a la explotación y producción para satisfacer su mercado interno.

En el caso de nuestro país, vemos como grandes extensiones de tierras, hoy están en manos de transnacionales, tal es el caso de las mineras en las provincias cordilleranas y del sur o las pasteras y madereras en Misiones por citar algunos ejemplos.



Siguiendo este camino, el gobierno provincial, viene preparando el terreno para la entrega en “arrendamiento” de más de 220.000 hectáreas de tierras fiscales en el impenetrable a la empresa saudí Al-Khora Yef,
con la promesa de invertir 400 millones de dólares, destinados para el desarrollo de un mega proyecto que
integrado de producción ganadera, agrícola y forestal.



El reino Saudí, se esta quedando sin agua, es por ello que a avanzado en la reducción de su uso para riego, reservando la misma para el consumo humano y desde
2.008 viene bajando la cantidad de hectáreas
destinada a plantaciones.



Este modelo de apropiación de tierras por parte de capitales de terceros estados, no es una novedad, empresas de China y Arabia Saudí, vienen realizando esta metodología en África, donde se han apropiado de unas 50 millones de hectáreas, donde realizan explotaciones a gran escala, generando un impacto negativo para el ambiente y las comunidades que históricamente vivieron en ellos.



Estos emprendimientos están altamente tecnificados y requieren de muy pocos operarios y la totalidad de la producción sale directamente hacia los mercados de dichos países.



Meses atrás, la población de nuestro planeta, llego a la cifra de 7 mil millones de habitantes, la alimentación de esta población es un negocio apetecido y muy rentable para estas transnacionales, también una necesidad de estos estados de alimentar a su propia población en un contexto donde su misma lógica de producción ha arrasado sus propios recursos naturales.



Esto plantea un dilema para nuestro país y los gobernantes, o desarrollamos un modelo productivo que produzca sustentablemente respetando
y cuidando nuestras riquezas, industrializando en origen las materias primas, generando trabajo para nuestra población o buscamos el camino mas corto, entregando nuestro territorio a esta nueva forma de colonialismo, violando nuestra soberanía y leyes y exponiendo al riesgo ambiental, social y atentando contra el futuro de
las generaciones de chaqueños.







Capitanich recurre a la lógica del “relato” kirchnerista respecto de la soberanía, es decir el doble discurso, y al igual que Cristina apela en el plano discursivo y simbólico, el reclamo sobre la soberanía de las Islas Malvinas, la estatización de YPF o a la ley de tierras que limita la compra a los extranjeros; en los hechos concretos, permite que empresas de capitales ingleses se beneficien con la explotaciones de mega minería o le renueven las licencias para las reservas petroleras en Santa Cruz y Chubut y empresas socias de ellos, participen de la exploración y futura explotación de los yacimientos petroleros en Malvinas.



En el caso de nuestro gobernador, Este hace inmensos intentos para aparecer como un defensor del ambiente, promocionando a “La Fidelidad” como futura reserva natural, aunque nada diga del formidable negocio del ecoturismo que esta planificando o con la entrega en corto plazo de tierras a los capitales saudíes.



Ahora
bien, este discurso tiene patas cortas, a medida que la ciudadanía va tomando conciencia de los riegos que esto implica, va aumentando el rechazo y la decisión de no permitir la entrega de nuestras tierras a capitales foráneos, mas allá de la ingeniería legal y el doble discurso que pretenden montar.



(*) Coordinador ISEPCI/Chaco