Martes, 28 Febrero, 2012 - 08:10

Mastandrea destacó a los jóvenes militantes como el lazo entre dirigentes y la sociedad

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Lo hizo durante el cierre del campamento de la Junta Representativa de la Red Federal. La vicepresidente del Comité Nacional de la UCR instó a los jóvenes a superar las desigualdades sociales y remarcó que “sin los jóvenes se correrá el riesgo de una separación de intereses entre dirigentes y la sociedad”.

La vicepresidente del Comité Nacional de la UCR Alicia Mastandrea participó
del cierre del campamento de la Junta Representativa de la Red Federal (organización interna de la Juventud Radical y Franja Morada) que se realizó en la ciudad santafesina de empalme Villa Constitución.



El encuentro, del que participaron más de 200 jóvenes de 17 provincias,
estuvo presidido además por el presidente del radicalismo nacional Mario Barletta y el diputado Ricardo Alfonsín. Los presentes concluyeron en que “La UCR es el partido opositor con mayor desarrollo en todo el país y el único en condiciones de discutir un modelo alternativo al kirchnerismo”.



Mastandrea dejó su mensaje a los jóvenes presentes “Debemos recuperar algunas Banderas, la bandera de los estudiantes, de los trabajadores, de los derechos de la mujer y de los derechos humanos entre otras cuestiones, los gremios y la defensa de los derechos de los trabajadores han estado históricamente
en manos del justicialismo ¿Es su bandera? las modificaciones al art. 14 bis fueron de Crisólogo Larralde, el salario mínimo vital y móvil fue iniciativa de Arturo Illia,
la bandera de los derechos de las mujeres nace con Marcelo T. de Alvear y el reconocimiento a los derechos civiles de las mujeres y la ley de cupo es de una radical, Margarita Malaharro de Torres, precedida por Florentina Gómez Miranda
y tantas otras, siendo ese el primer paso para que ahora las mujeres demos el segundo pasó: La ley de paridad”.



“La bandera de los derechos humanos reconoce en Alfonsín como su mentor y férreo defensor, la bandera de YPF surge con Hipólito Irigoyen y Enrique Mosconi
y que defendieron Illia y Alfonsín; pero todo empezó con las 4 banderas que levantó Leandro Alem: en 1981: Libertad política, honradez administrativa, impersonalidad Coalición y sentimiento nacional” y agregó “Demostremos que somos un partido que puede levantar la bandera de la democracia interna, que no es solamente la selección de candidatos; es mucho más: es la protección a los derechos de los afiliados, la participación real de los afiliados, la distribución del poder, la definición de programas, los métodos de rendición de cuentas, la incorporación de nuevos afiliados, la definición de acuerdos sobre posibles frentes electorales, de candidaturas testimoniales,
por lo tanto las banderas del Radicalismo están vigentes,
solo falta autoconfianza para levantarlas”.



Finalmente dejó un mensaje a la juventud partidaria “¿Porqué si los jóvenes somos los primeros a la hora de defender nuestros pueblos (reforma universitaria, luchas latinoamericanas, Malvinas)
podemos pensar que habrá crecimiento y desarrollo posible sin la inclusión de la juventud?
O que superaremos las desigualdades sociales sin su participación. Los jóvenes no son el futuro, son el presente, hoy más que nunca, en la lucha por los derechos humanos, por los derechos sociales, por la igualdad social, por la integración cultural y en la regeneración de nuestra identidad”.



“Sin la participación de los jóvenes se correrá el peligro de una total separación de intereses entre los grupos dirigentes y la sociedad emergente compuesta por ellos mismos,
lo que podría derivar en propuestas totalizadoras o refundadoras de la sociedad: porque todo lo que se hace está malo y no sirve y se debe partir de cero. Este proceso se dio ya en nuestro país y es traumático y debiera evitarse en lo posible", marcó.



Y en referencia a los dirigentes destacó: "Si nos asumimos como dirigentes comprometidos con la salvaguarda de la vida futura de nuestro partido,
tenemos la responsabilidad
de garantizar la plena participación de nuestros jóvenes para tal fin. Para eso deberemos darles, más allá de las declamaciones, la formación,
las herramientas y los espacios necesarios, la libertad de recrear sin temor a ser marginados por salirse de los lineamientos preestablecidos.
Acompañarlos desde el convencimiento de que
están preparados para saber extraer lo mejor de lo actual y mejorar lo mejorable, no para romper y anular todo lo actual, eso en definitiva es hacer política.”