Martes, 28 Febrero, 2012 - 07:00

Análisis periodístico
¿Cambio de modelo o de líder?
La falta de entrenamiento electoral interno hace perder la calma a los radicales

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El radicalismo chaqueño se sacude el quedantismo y desentierra herramientas de disputa interna sepultadas desde 1995. Aparecen voces adjetivadoras que evidencian desmemoria o desconocimiento. Hete aquí un enfoque con algunos datos de la historia reciente, debilidades y fortalezas.

La batalla por el poder real en la Unión Cívica Radical de Chaco es inexorable, aunque aún haya voces que reclamen unidad “para enfrentar al oficialismo provincial con posibilidades ciertas en 2015”. Unas pocas de esas voces exteriorizan aquella idea desde el convencimiento, pero el resto sólo esconde una gran mentira cuyo único objetivo es que se plasme el deseo de, al menos, mantener el usufructo que le permite la mínima porción de poder que hoy se ejerce.



Lo mejor que le puede pasar al radicalismo es reabrir sus puertas participativas para que sus afiliados encuentren el canal adecuado para concretar sus aportes y ello sólo se logrará con dirigentes legitimados en las urnas y con un/a líder con respaldo político suficiente como para encarar un nuevo ciclo. Pretender un “acuerdo” de cúpulas, es condenar a la UCR nuevamente a la derrota ya que sin participación real, no se recuperará la mística militante.



Algunos argumentan que hay que terminar con el personalismo de Rozas, como si un cambio de nombres en el liderazgo garantizaría la horizontalidad. Nada mas alejado de la realidad, y como muestra sólo basta mirar en retrospectiva lo que aconteció en esa fuerza política en la última disputa interna: del caudillismo de Luis León se pasó al de Ángel Rozas. Y esto es así por una sencilla razón: nadie que llega al poder buscado lo compartirá, el liderazgo se ejerce sólidamente como requisito ineludible si es que se pretende consolidar poder y, como fundamento de tal actitud, se aferra a una máxima extendida: “la victoria tiene muchos padres pero la derrota sólo uno”.



Rozas lo supo siempre y esa fue la razón por la que a días de asumir su primer mandato, dejó en claro ante su Gabinete, a puro grito y golpes en la mesa, que quien mandaba era él. Lo sufrieron en carne propia en esos días, Lilita Carrió (ya diputada nacional y que duró un suspiro como participante de las reuniones del gobierno) y Ramón Ávalos (por entonces secretario General de la Gobernación) quienes se habían atrevido a exteriorizar razonamientos diferentes sobre acciones gubernamentales.



HACIENDO MEMORIA

Ángel Rozas se muestra enojado porque se enteró por los medios de comunicación de la decisión “separatista” de Ayala, Cipolini y Azula y dijo públicamente que cuando él decidió alejarse del MAY se reunió por horas con Luis León, oportunidad en que le comunicó la conformación de su propia línea interna que luego denominó Convergencia Social. Pero mirando en retrospectiva, la actitud del tridente podría considerarse casi como de respeto político pues le comunicaron personalmente a Rozas que se iban de Convergencia sólo dos meses después de que así se resolviera, en tanto cuando Rozas se lo comunicó a León hacía ocho meses que venía armando su nueva estructura; y la reunión con el entonces senador sólo fue para cerrar el capítulo que los mantuvo como socios.



El 14 de abril de 1994 Rozas abandonó el bloque del Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (MAY), del que días antes se habían separado Eduardo Moro, Miguel Pibernus y Julia Elvira Scarpino enrolados por ese entonces en Renovación y Cambio y el 21 de Mayo en Sáenz Peña se constituyó formalmente CRISOL (por Crisólogo Larralde), luego Convergencia Social.



El 19 de marzo de 1995, con un categórico 67% (28.781 votos) a 33% (13.942 votos) la fórmula Rozas-Pibernus derrotó a la propuesta por el MAY, Federico Kaenel-Blanca Urinovski, y de esa manera terminó la hegemonía que durante 32 años mantuvo Luis León al frente del radicalismo de Chaco.



Fue tan amplio el triunfo de Rozas, que salió victorioso en 50 localidades. El MAY sólo ganó en 9, en 8 pueblos hubo lista única y en Cote Lai no se votó.



En Resistencia, a excepción del intrascendente circuito unificado 24-25 en el que ganó la Lista Rosa por 34 a 10, la Lista Azul de Rozas ganó en todos. Cosechó 6.188 votos (65%) y el MAY 3.294 votos (35%). En los municipios de primera categoría el MAY sólo pudo ganar en Villa Ángela (territorio de Héctor “Chulo” Salom) por 881 a 789; en el resto ganó la “renovación”.



LOS “TRAIDORES” Y SU DEUDA ETERNA

Resulta curioso que algunos radicales de Convergencia Social pretendan endilgarle el rótulo de “traidores” a quienes han decidido encolumnarse en el nuevo sector interno y más aún que le reclamen la renuncia a los cargos que hoy ostentan, sean éstos partidarios o electivos, argumentando que accedieron a ellos por Convergencia y en consecuencia dichos cargos pertenecen a esa línea interna. Es lo mismo que hicieron Rozas y muchísimos dirigentes allá por 1994 y ninguno de ellos renunció en ese entonces a los cargos a los que habían accedido por el MAY.



Aída Ayala obtuvo apenas cuatro meses atrás 91.689 votos, Gerardo Cipolini 27.955 y Alicia Azula 14.494, entre los tres aportaron 134.138 votos. En tanto Roy Nikisch como candidato a gobernador sumó 169.925 votos, o sea que apenas 35.787 más, teniendo habilitada toda la provincia para la cosecha de respaldos. ¿Puede esa diferencia agitar el radicalómetro como se ha intentado burdamente en un torpe intento de bloquear la separación cuando ya era pública la decisión? Tras los categóricos triunfos, todas las voces todas exteriorizaron su orgullo por los resultados obtenidos por los candidatos radicales. Pero cuando decidieron abandonar Convergencia ¿ya no eran tan radicales?



También resulta sorprendente que se les facture a los que hoy se presentan como “renovadores” que le “deben” sus carreras políticas a Rozas. ¿Cuánto tiempo duran las “deudas” políticas hacia el líder? ¿Toda la vida? ¿En sus respectivas carreras políticas los dirigentes no trabajaron acaso por el movimiento, el partido y por el sostenimiento del líder? ¿La UCR es un partido democrático o una monarquía en la que el reinado es hasta la abdicación o la muerte y en consecuencia todos son súbditos que deben rendir pleitesía eterna a quien reina?



Tomemos como referencia al líder del sector "facturero" o reclamante: Rozas inició su carrera política en el MAY en 1983. Fue diputado provincial (1983-1987), integró la fórmula en 1987 (León-Rozas), desde fines de 1987 a 1989 fue delegado del Gobierno nacional; en diciembre de 1989 volvió a la legislatura provincial con mandato hasta diciembre de 1993 y fue reelecto. Lo que implica que a meses de haberse quedado nuevamente con el cargo de legislador provincial (por la Lista Rosa del MAY), y exactamente once años después de haber iniciado su carrera política, consideró que era el tiempo necesario para despegarse del movimiento que lo introdujo en el gran escenario.



Desde esa perspectiva sería interesante entonces que se asuma que cualquiera de los tres intendentes que decidieron recorrer un camino paralelo al de Rozas, dentro de la UCR, así como los dirigentes que ya se encolumnaron o los que se encolumnarán, tienen derecho propio de plantear un esquema de poder diferente. El principio democrático, que le dicen.



TIEMPOS Y ENFOQUES DIFERENTES

Quien crea que el tridente “ya ganó” se equivoca de cabo a rabo. Aída Ayala, Gerardo Cipolini y Alicia Azula vienen de obtener sus reelecciones con amplios triunfos en Resistencia, Sáenz Peña y Barranqueras respectivamente. Pero la interna es diferente. Y Rozas conoce como nadie los secretos que encierra pues en el fondo nada ha cambiado como diseño de la arquitectura política desde que él construyó su espacio en 1994.



Aída Ayala consideró oportuno anunciar que junto a Cipolini y Azula estaban trabajando en un nuevo espacio interno apenas 40 días después de haberse cerrado el largo capítulo eleccionario de 2011 y cuando aún resonaban los ecos de sus victorias. Logró así instalar al tridente como el tema del verano. Pero paralelamente le dejó a Rozas, quien tiene todo el tiempo del mundo y la experiencia electoral clave, un inmejorable margen de operación que incluyó un pedido simple pero contundente a todo radical por él conocido: “Voy a respetar tu decisión…pero te pido que por respeto a todo lo que hicimos juntos, te expidas ahora sobre si te quedás en Convergencia o te vas”. Y eso, lo sabe cualquiera, es muy fuerte para aquellos radicales que no olvidan que fue Rozas el que no sólo consiguió que la UCR gobierne Chaco por primera vez, sino permanecer 12 años en ejercicio de poder.



El tridente tiene a favor que está en gestión de gobierno. Eso garantiza acción, prensa…y caja. Rozas controla la amplísima mayoría en la Convención, el Comité provincial y los comités de circuito. Por ahora, ya veremos luego cómo queda la composición tras los reencolumnamientos que se darán indubitablemente.



Todavía hay tibieza en las decisiones; resulta obvio que los dirigentes quieren otear un poco mejor el horizonte. Al fin y al cabo se trata de política y, como tal, ésta es cambiante y vertiginosa. Exige una correcta lectura de los tiempos. Los mejores pronosticadores, se quedan con el premio.



El tridente muestra aún pocas figuras conocidas y de quienes ostentan cargos electivos sólo los diputados Hugo Domínguez y Sergio Vallejos se pronunciaron por el nuevo espacio (También Benicio Szymula, Mario Jaraz, Tincho Carabajal y algún que otro dirigente aunque ninguno con votos suficientes como para colocarlo como cabeza de serie). Les falta mostrar figuras conocidas del radicalismo del interior, alguien que pueda emular la construcción política que hizo el charatense Manuel Magno López en favor de Rozas durante la última interna.



Convergencia, además de Rozas y su núcleo duro (Zimmerman, Verdún, Agüero, Dumrauf, Salom, Bayonzo), tiene su ariete en el presidente del bloque de la Alianza, Carim Peche, de prosapia radical incuestionable y dueño de un carisma inexistente en el resto, pero que debe optar por asumir definitivamente el rol conductivo y recorrer palmo a palmo la provincia, o resignarse a ser figura de relleno pues todo indica que su tiempo es éste y que más adelante le será casi imposible repechar la cuesta para reinstalarse en la primera línea.



La interna abierta podría allanar el camino del nuevo espacio pues permitiría que los ciudadanos independientes respalden con el voto a quienes consideran mejores candidatos (aunque sólo para cargos electivos, no para partidarios), aunque esa ley proyectada desde el PJ aún está verde; y como de política se trata cabe la pregunta: ¿abrirá el oficialismo esa puerta para dotar a Aída y los suyos de un mecanismo del que podría salir fortalecida de cara al 2015 o preferirá que Rozas y los suyos mantengan el control opositor?



(*) De la Redacción de Diario Chaco