Domingo, 19 Febrero, 2012 - 10:30

Parecidos

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El eterno retorno de lo mismo. Las similitudes entre el caso de Laura Muñoz, la ex mujer de quien sería testaferro de Boudou, Alejandro Paul Vandenbroele, con el de Lourdes Di Natale, la antigua asistente del asesor de Menem, Emir Yoma, y también de los dos secretarios presidenciales Miguel Angel Vico y Ramón Hernández, son un ejemplo de otras coincidencias entre los 90 y hoy.





Lourdes Di Natale en 1998 denunció a Emir Yoma y al presidente de entonces por la venta ilegal de armas, lo que años después terminó con la detención de Menem y su cuñado. Aunque con connotaciones totalmente distintas a las de Máximo Kirchner, el poder de Emir Yoma no derivaba de ningún cargo específico sino de ser el familiar de mayor confianza de Menem.



Lourdes Di Natale le dijo a la revista Noticias, en el reportaje que dio origen a aquella causa judicial: “No soy una arrepentida, soy una desilusionada de Emir Yoma, del presidente Menem y de toda su familia”. Cuatro años después, falleció al caer desde el balcón de su casa supuestamente por un accidente, lo que nunca dejó de generar sospechas.



También un reportaje, en este caso de Jorge Lanata, fue lo que hizo conocida públicamente a Laura Muñoz, la ex esposa de quien ella misma acusa de ser testaferro de Amado Boudou y de su socio, José María Núñez Carmona. El esposo acusado, Alejandro Vandenbroele, hasta septiembre de 2010 tuvo ingresos de sólo 15 mil pesos anuales como monotributista y pasó a ser el dueño de la imprenta Ciccone Calcográfica, una estratégica empresa que puede fabricar papel moneda. Otro recuerdo noventista: fue al mejor amigo de Menem, Armando Gostanian, a quien se le dio el cuidado de la fabricación de billetes como titular de la Casa de la Moneda. La actual titular de este organismo, Katya Daura, llegó a ese cargo nominada por Boudou y fue quien recomendó al Banco Central que la mitad de los billetes de $ 100 que circularán durante 2012 fueran impresos por Ciccone.



Núñez Carmona, el socio de Boudou y jefe de Vandenbroele, acumula otros escándalos: en mayo de 2008, el entonces director de la agencia Télam, Martín Granovsky, denunció en la Comisaría 2ª que “José María Núñez Carmona reclamó una deuda de 2.239.887 pesos” dejando un sobre con 15 mil pesos “como reconocimiento para acelerar el pago”. También Emir Yoma, antes de la denuncia de Lourdes Di Natale, había atravesado escándalos –aun más notorios–, como el de las valijas de su hermana Amira, que pasaban por la aduana sin ser revisadas.



Laura Muñoz advierte que hay un plan para declararla insana; en los 90 los funcionarios acusados por Lourdes Di Natale también decían: “No está bien de la cabeza”.



En ambos casos fue un resentimiento personal lo que desencadenó la denuncia: a Lourdes Di Natale la despidieron sin indemnización y Laura Muñoz se enfrenta a su ex en un juicio de divorcio controvertido. Parecería que la corrupción y la tacañería tienen alguna relación.



Pero las similitudes entre los casos de Laura y Lourdes, más allá de ellas mismas, son útiles para disparar asociaciones con otros parecidos entre los 90 y la actualidad, a pesar de que se quiera mostrar públicamente lo opuesto. El dólar barato, el boom de consumo, la venta de activos a extranjeros: en los 90 empresas de servicios públicos, hoy de recursos mineros. Siempre la caja: con endeudamiento o con presión fiscal y unitarismo. Las re-reelecciones.



La alta popularidad del gobierno. El ataque a los periodistas desde Canal 7, antes con Guillermo Patricio Kelly, hoy con 6, 7, 8. El conglomerado de medios oficialistas: antes con el CEI (Telefe, Editorial Atlántida y Radio Continental), hoy con Szpolski, Gvirtz y Fútbol para Todos. El castigo económico: con Menem fue vía millonarios juicios civiles por calumnias e injurias (aún hoy vigentes en países como Ecuador, en el reciente caso del diario El Universal) y con los Kirchner, a través de la discriminación con la publicidad oficial.



Obviamente, hay diferencias, pero las similitudes son mucho mayores que las diferencias declamadas. Cuando Nietzsche pronosticó “el eterno retorno de lo mismo”, Levinas le agregó en el siglo XX: “De lo mismo que no es lo igual”. Es parecido.
Fuente: 
Perfil.