Sábado, 18 Febrero, 2012 - 19:25

Análisis
Entrada de Capitales

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Al costo de desdoblar el tipo de cambio, el Gobierno logró frenar a cero la salida de capitales privados. Más aún, según los guarismos publicados por el Banco Central, el sector privado pasó de atesorar activos externos a un ritmo de u$s3.251 millones en noviembre del 2011, para luego vender dólares y demandar pesos por un total de u$s159 millones en el último mes del año.

Restricciones mediante, las expectativas privadas dieron un giro de 180 grados en cuanto la evolución de las reservas del BCRA y, por consecuencia, de la certeza del pago de la deuda pública. En efecto, si bien el stock de deuda pública es el más bajo desde el retorno de la democracia (18,3% del PBI a privados y Organismos), es una realidad que el Gobierno ya no dispone de superávit fiscal ni acceso a los mercados, al mismo tiempo que la economía dejó de generar dólares. La única forma de pago son las reservas del BCRA.





En números, el Gobierno cerró con un déficit primario de 0,9% del PBI en 2011, y la economía agotó el superávit en cuenta corriente del Balance de pagos.





En este escenario, en 2011 el Gobierno utilizó u$s6.000 millones de las reservas para pagar la deuda externa, y una cifra similar para financiar la salida de capitales privados. La pérdida de reservas a dicho ritmo no condice con expectativas de tipo de cambio estable a corto plazo, retroalimentando la salida de capitales.





Las restricciones cambiarias tienen intrínseca la decisión de no financiar más la salida de capitales con recursos del BCRA, que ponen en jaque a las reservas, y por tanto el único stock que hoy asegura el pago de la deuda. Para ello, terminó desdoblando el tipo de cambio: uno para la cuenta corriente del balance de pagos, regulado por el BCRA, y otro para la cuenta capital, donde el precio resulta de la interacción de oferta y demanda, actualmente en $4,76, magnitud 10% superior al oficial.





Al segmentar el mercado cambiario en dos, el BCRA ya no perderá reservas en magnitud por la "salida de capitales privados", lo que quitó el principal demandante de reservas del BCRA. Cuando vuelva el anhelo de dolarización, se incrementará el tipo de cambio paralelo o las tasas de interés para contenerlo, pero no afectará la cantidad de reservas, por lo menos no en magnitud.





En suma, al costo de desdoblar el tipo de cambio, se acotó el riesgo de que las reservas se vean afectadas por una corrida, lo que otorga certidumbre de pago de la deuda, y eliminó la situación de estrés del mercado de cambios. Por supuesto, los problemas que dieron origen a la corrida continúan: el incremento del déficit fiscal, la ausencia de superávit externo y la falta de acceso a los mercados financieros.



Queda claro que la medida no solucionó los problemas, pero sí logró estirar los tiempos.





(*) Ramiro Castiñeira es economista jefe de Econométrica.  (DyN)