Viernes, 17 Febrero, 2012 - 18:10

Afirmó que actuó en legítima defensa
Liberaron al joyero que mató a un delincuente durante un asalto

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Fernando Blanco, dijo a la jueza Laura Bruniard, quien decidió su liberación, que estaba ante una situación donde "era matar o morir". El joyero, asesinó a puñaladas a uno de los dos delincuentes que este jueves a la mañana ingresaron a robar a su taller, en un edificio ubicado en el centro porteño.

Así lo aseguró el abogado defensor Gonzalo Rodrigo Victorica, quien afirmó que los delincuentes "conocían" al joyero y "pastor evangélico", que le refirieron varios de sus movimientos y hasta le dijeron que tenían a sus hijos secuestrados.



Esta mañana, el comerciante fue citado a declaración indagatoria en la causa en que quedó imputado por homicidio criminis causa, luego de pasar la noche detenido en una comisaría.

Tras el acto procesal de defensa, su abogado, Gonzalo Romero Victorica, confirmó que la magistrada decidió ordenar la liberación del comerciante luego de escuchar los argumentos de su accionar.



"Él le confirmó a la jueza que actuó en legítima defensa, tal como quedó acreditado en los videos. Desde el punto de vista jurídico, se deben acreditar dos elementos que en este caso están muy claros: la inmediatez y la proporcionalidad de la reacción", declaró Romero Victorica.



Consultado sobre la decisión judicial de detener al joyero pese a que actuó para defender su integridad física, el letrado explicó que fue "prudente" la decisión de la jueza, teniendo en cuenta que murió una persona y hay que recolectar todas las pruebas para determinar cómo fueron los hechos.



La magistrada tendrá ahora diez días -el plazo podría prorrogarse- para definir finalmente la situación procesal del joyero. Se especula que será sobreseído porque se avalará la teoría de que actuó en legítima defensa.



EL HECHO



El incidente ocurrió en el octavo piso de un edificio de oficinas, sobre la calle Talcahuano al 100, entre Perón y Sarmiento. Resistiéndose al robo, el joyero forcejeó con uno de los delincuentes, le quitó un cuchillo y lo mató a puñaladas, mientras que el cómplice escapó.



Se cree que que los delincuentes hicieron labores de inteligencia previa, ya que estaban dentro del ascensor antes de que su dueño llegara. Allí, el dueño fue obligado a apagar la alarma, pero activó otra silenciosa, tras lo cual llegó la Policía.



"Hubo una amenaza, una agresión, un forcejeo y, como resultado, el desenlace que todos conocemos", relató uno de los testigos.