Viernes, 17 Febrero, 2012 - 11:25

Memoria, militancia y solidaridad, nuestro espacio de encuentro

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El episodio de violencia en el Ministerio de Desarrollo Social nos debe servir para recordar lo vivido en los últimos años en Chaco. Los funcionarios tratamos de multiplicarnos para atender y encontrar opciones. Por eso duele que grupos pequeños elijan la violencia como herramientas.

Cada día, celebro como dirigente y agradezco como madre la posibilidad de enfrentar adversidades históricas, y seguir avanzando decididamente en la recuperación del tejido social de nuestra provincia.



Mujeres y hombres que formamos parte de este Gobierno, lo hacemos con la experiencia de un largo camino recorrido, que nos da también templanza para reconocer por igual aciertos y errores, con la cabal conciencia de que el bienestar supremo del pueblo, en su totalidad, está por encima de cualquier reclamo sectorial.



Este Gobierno que integro con orgullo y compromiso militante, está decidido a dar un legado de dignidad, esperanza y mejores horizontes para sus niños de hoy, y para todas las generaciones de niños y niñas que habrán de venir hacia una sociedad que queremos sin discriminaciones, inclusiva, tolerante en la diversidad y poderosa en sus emprendimientos.



Este proceso revolucionario no es un hecho aislado o casual. Sólo es posible en las actuales circunstancias de la provincia y del país,
donde el Estado es un actor comprometido en el restablecimiento de los derechos, de los cambios sociales, de la ampliación de los espacios de libertad y justicia. Estamos en un momento histórico, que da contexto para que el pueblo argentino vaya recuperando íntegramente su identificación desde la dignidad para nuestras familias, para nuestros hijos.



Por eso es que no necesitamos que tiren piedras o cohetes para atender los reclamos de un pueblo que (bien lo sabemos) ha recuperado su fuerza, su voz para advertir sobre sus necesidades más urgentes.



Muchas veces sentimos que las heridas en la piel del pueblo son gigantescas frente a la capacidad de respuesta del Estado, pero jamás bajamos los brazos, porque la organización y el compromiso son herramientas que están de nuestro lado para vencer en el tiempo del pueblo a todas las adversidades.



Todos los funcionarios tratamos de multiplicarnos para atender, para escuchar y para salir a encontrar opciones. Por eso duele al extremo, que grupos pequeños elijan la violencia y la intimidación como herramientas para hacerse oír, como si este Gobierno no hubiera dado todas las muestras claras de
predisposición al acompañamiento y a la contención. La comunidad chaqueña lo sabe.



Cientos de organizaciones sociales pueden corroborar la voluntad y la decisión política de atender a todos los sectores a partir de la mirada de un Estado que asume ser garante de derechos. Incluso, hemos intensificado el trabajo territorial que se traduce en la apertura de mesas de gestión en la que vecinos y representantes del Estado acuerdan la ejecución de políticas públicas, que en nada tienen que ver con un clientelismo extorsivo como el que pretenden los personajes violentos.



La memoria, la militancia y la solidaridad son y serán nuestro espacio de encuentro. Ningún otro escenario será aceptable, pues es un deber ineludible defender lo que, con un gigantesco esfuerzo, estamos logrando entre todos quienes creemos que el Chaco y nuestro país cumplirán su destino de grandeza desde la inclusión social, el trabajo y la dignidad.



(*) Ministra de Desarrollo Social de Chaco